Sembrar futuros con Eurídice Cabañes
¿Cuándo fue la última vez que compraste uvas con pepitas? Parece una pregunta de Nochevieja, pero esconde una de las ideas más inquietantes que he leído este año. Las uvas sin pepitas son más cómodas: no se atragantan. Pero una uva con semillas lleva dentro cientos de uvas futuras. La otra no lleva ninguna.
Algo parecido nos está pasando con la cabeza. Abrimos el mapa para ir a sitios que ya conocemos. Guardamos los recuerdos en una nube que no controlamos. Dejamos que la inteligencia artificial responda antes de que terminemos de formular la pregunta. Todo es más cómodo. La pregunta es si también nos está dejando sin semillas.
Tu mente dispersa no es un problema: es el inicio de tu próxima gran idea
¿Cuándo fue la última vez que te aburriste? Y no me refiero a ese aburrimiento que solucionas con un scroll infinito en Instagram. Me refiero a aburrirte de verdad, a ese estado de vacío mental en el que no sabes qué hacer con tu tiempo y tu cerebro empieza a divagar sin rumbo.
Apuesto a que no recuerdas la última vez que experimentaste ese tipo de aburrimiento.
Hoy vamos a zambullirnos en la paradoja que más me fascina: cómo la mente dispersa, esa que tanto intentamos disciplinar, podría ser en realidad tu recurso más valioso.