163 Centímetros de historia: transformando la vida en canciones con Abraham Boba

Abraham Boba

Episodio 400

¿Te has preguntado alguna vez cómo tus propias diferencias físicas pueden convertirse en el motor de tu creatividad y en la clave para tu autenticidad?

Ese es el tema principal del programa de esta semana, donde aprenderás cómo transformar cicatrices y obstáculos personales en el arte de vivir con plenitud, gracias a la mirada y la experiencia de Abraham Boba.

También conocido como David Cobas, aunque su seudónimo Abraham Bova es el que utiliza como cantante, compositor, escritor y líder de la banda León Benavente. Su trayectoria es tan rica como inesperada. Tras años dedicándose a la música, Abraham encontró casi a los 40 años el proyecto vital que revolucionó su existencia.

Pero su historia no solo está hecha de acordes. En el libro «163 centímetros» recorre una biografía a contrapicado y nos invita a replantearnos qué significa realmente la altura, no solo física, sino emocional y existencial.

¿Te atreves a descubrir cómo transformar tus características singulares en tu mayor fuente de energía creativa y conexión?

 

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Índice de la entrevista

  • (00:08) Diferencias físicas y creatividad: presentación de Abraham Bova

  • (03:32) Punto de inflexión: la creación de León Benavente

  • (05:04) Infancia, familia pastelera y primeras conexiones con el arte

  • (10:08) Proceso creativo: composición de canciones vs escritura del libro

  • (13:49) Primer concierto, cicatrices y la altura como motor de identidad

  • (20:11) Expresión escénica: 163 centímetros y performance teatral

  • (26:02) El público, el escenario y la búsqueda de conexión profunda

  • (39:05) El éxito, renuncias y la cultura del trabajo

  • (46:50) Cuestionario KENSO

  • (52:59) Despedidas y resumen

 
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Recursos mencionados

 
  • Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí.
    Disculpa, si lees algún error en la transcripción.

    Quique Gonzalo [00:00:08]:

    ¿Te has preguntado alguna vez cómo tus propias diferencias físicas pueden convertirse en el motor de tu creatividad y en la clave para tu autenticidad? Ese es el tema principal del programa de esta semana, donde aprenderás cómo transformar cicatrices y obstáculos personales en el arte de vivir con plenitud, Gracias a la mirada y la experiencia de Abraham Boba, también conocido como David Cobas, aunque su seudónimo Abraham Bova es el que utiliza como cantante, compositor, escritor y líder de la banda León Benavente. Su trayectoria es tan rica como inesperada. Tras años dedicándose a la música, Abraham encontró casi a los 40 años el proyecto vital que revolucionó su existencia. Pero su historia no solo está hecha de acordes. En el libro «163 centímetros» recorre una biografía a contrapicado y nos invita a replantearnos qué significa realmente la altura, no solo física, sino emocional y existencial. ¿Te atreves a descubrir cómo transformar tus características singulares en tu mayor fuente de energía creativa y conexión? Bienvenidos a un nuevo episodio de KENSO, el pódcast donde descubrirás cómo vivir la afectividad para ser más feliz. Soy Quique Gonzalo, aprendiz en el arte de convertir nuestras pequeñas diferencias en grandes oportunidades.

    Quique Gonzalo [00:01:26]:

    Episodio 400 y hoy vamos a hablar de otro número que es el 163. Y hoy me permito el lujo de poder traer aquí a alguien con quien tenía muchas ganas, David, Abraham Boba. Nosotros le vamos a llamar todo el rato Boba. Bienvenido.

    Abraham Bova [00:01:43]:

    Encantado de estar aquí.

    Quique Gonzalo [00:01:45]:

    Esta charla podría durar o una o dos o tres o cuatro horas, dependiendo del viaje que hiciéramos contigo. Pero hoy el viaje es con este libro que es «163 centímetros». Que quien se lo haya leído, y yo lo recomiendo profundamente porque además es de una sentada, pero lo disfrutas, es un viaje biográfico, es un viaje de la vida, de una persona a través de todos estos años. Y me gustaría comenzar con algo que es fundamental en tu libro: altitud y bajura.

    Abraham Bova [00:02:24]:

    Sí, ya desde las propias palabras, que es lo que me he ido dando cuenta el tiempo que he estado escribiendo el libro, que incluso las propias palabras ya tienen su carga de todo lo que tiene que ver con alto, normalmente es un adjetivo que es positivo, Y hay muy pocas cosas en la vida en las que bajo sea algo positivo. Y de eso, por ejemplo, cuando empecé a escribir el libro, que tenía bastante información, no es algo en lo que yo hubiese reparado tampoco. Eso, en que a Dios se le llame el Altísimo, por ejemplo, que a la monarquía se les diga Alteza. Todas esas cosas son detalles en los que he ido cayendo una vez he ido haciendo el libro Y que creo que es una de las cosas también más valiosas de haberlo escrito, haber ido descubriendo esto.

    Quique Gonzalo [00:03:19]:

    Me ha gustado mucho porque en el libro hay momentos vitales y me gustaría ponerte en toda tu vida al final, si pudieras identificar ese punto en el que tú sabes que todo cambió en tu vida, ¿cuál fue?

    Abraham Bova [00:03:35]:

    Yo he tomado bastantes decisiones en mi vida encaminadas a lo que soy ahora, que en su momento posiblemente me parecían descabelladas, pero que supongo que si ahora estoy aquí y soy la persona que soy, es por las decisiones que he tomado. Pero yo creo que de todas las que he tomado, incluyendo cambios de ciudad y cambios de residencia y todo eso, o relaciones personales, pero creo que realmente lo que sí me cambió la vida fue hacer el grupo, hacer León Benavente. Porque yo ya me dedicaba a la música, llevaba muchos años, y mis compañeros de grupo también, pero— Vamos, prácticamente nadie esperaba que con casi 40 años hacer un proyecto musical que funcionase y que funcionase de esa manera y que siga en el tiempo. Yo creo que eso sí que me cambió la vida.

    Quique Gonzalo [00:04:24]:

    Pues vamos a ir transitando diferentes momentos vitales. Me gustaría volver a tu infancia por unos instantes. ¿Eres capaz de reconocer aquellos momentos en los que empezaste a conectar con el arte?

    Abraham Bova [00:04:39]:

    A ver, es que en mi casa nunca ha habido... en mi casa no ha habido un ambiente artístico en absoluto. Bueno, mis padres eran pasteleros, son gente de trabajadores que dedicaban prácticamente todo su día a trabajar para que su familia pudiese tener, sus hijos pudiesen tener lo que ellos no tuvieron cuando eran críos. Y bueno, y supongo que eso pues se descuidaba un poco o no se le prestaba atención, pero yo ya de crío ya cantaba. Vamos, recuerdo cuando venían algunos amigos o familiares a mi casa de mis padres y tal, con cuatro años decían: «Venga, dile al niño que cante». Y yo cantaba algo ahí por lo que fuese. Y supongo que esa fue mi primera relación con el arte y que directamente es curioso, porque luego sí que me he dado cuenta, yo hago otras muchas cosas aparte de cantar, pero en el fondo, por lo que me conoce casi todo el mundo es por cantar. Y estoy haciendo lo mismo que hacía de manera inconsciente cuando tenía cuatro años.

    Quique Gonzalo [00:05:47]:

    Hay algo, porque a mí también me toca muy de cerca, y aunque parezca que es un detalle nimio, pero creo que marca mucho, y es que cuando tienes familia que es pastelera o panadera, los tiempos vitales se transforman completamente.

    Abraham Bova [00:06:00]:

    Sí, total. Yo a mis padres los vi muy poco. Tengo una hermana mayor, 10 años mayor, y un hermano 8 años mayor, y mi hermana, de hecho, me cuidó mucho. También mi abuela me cuidó porque mis padres estaban totalmente absorbidos por el trabajo. Un trabajo muy duro, de horarios muy salvajes. Y un trabajo que quema mucho también. Pero por otro lado, igual que te digo esto de que yo no he crecido en un ambiente artístico, siempre pensaba: «Qué camino más diferente he optado, vital, he tomado yo teniendo en cuenta la familia de la que vengo». Y luego me he dado cuenta con los años que en el fondo lo que hace mi padre, que mi padre sigue teniendo, ya está muy mayor, pero sigue teniendo un don especial para la repostería. Él descubrió que era lo que mejor se le daba y fue a muerte a por ello. Y luego me he dado cuenta con el tiempo que no me separa tanto mi oficio del de él, porque en el fondo la gente, Sobre todo antes, iba a comprar dulces para celebrar cosas o para eventos. Tú no te comprabas un dulce para alimentarte, lo compras porque quieres, porque quieres celebrar, o todo lo contrario, porque tienes un bajón increíble y quieres algo que te dé un poco de alegría. Y las canciones también tienen un poco esa función. Entonces he visto ahí el paralelismo a lo largo de... Ha costado años, pero lo he visto, pero está presente.

    Quique Gonzalo [00:07:33]:

    Boba, cuando tú empiezas a coger un lápiz, un bolígrafo, y empiezan a salirte frases con un sentido, ¿qué es lo que estás buscando? Porque entiendo que empezarías con poemas adolescentes o esas cartas de amor que queríamos mandar, o sacar algo que llevamos dentro. Pero para mí, la gente te conocerá como músico, pero para mí pareces de los mejores poetas letristas que hay en este país, muy de lejos.

    Abraham Bova [00:08:00]:

    Te lo agradezco. Yo empecé, yo de hecho empecé como tocando la batería, que era lo que me gustaba, eso, cantando cuando era un crío, pero luego de adolescente compré unas baquetas y tenía un amigo que tenía una batería, un local de ensayo, iba allí y tocaba a veces y era lo que me divertía. Y realmente nunca pensé en escribir canciones. Pero luego lo que pasa en la música, y creo que es muy importante, es que como hay tantos caminos que puedes tomar dentro de ese oficio, digamos, creo que una de las cosas que a mí me han ayudado es saber qué era lo que mejor podía hacer. Porque claro, yo empecé a estudiar piano de mayor también y me abrió muchas puertas y me dio muchas herramientas, pero yo me di cuenta de que yo no iba a poder ser un pianista de jazz. Me encantaría, ¿sabes? Pero para eso posiblemente tendría que haber ido al conservatorio de crío, cosa que no hice, etcétera. Cuando me di cuenta de que lo que mejor se me daba realmente era escribir canciones, componer canciones, para mí fue bastante también importante, un cambio como decir: «Hostia, vale, yo igual tengo que centrar el tiempo más en esto, que creo que tengo mucho más que decir que tocando un instrumento». Y supongo que fue a raíz de empezar a escuchar canciones a las que cuando eres más crío, más joven, no te interesa demasiado lo que te están contando. Y ya luego empiezas a descubrir algunos artistas que te empiezan a servir como referente, y en mi caso eran gente que escribía canciones y que le daba mucha importancia a las letras.

    Quique Gonzalo [00:09:44]:

    El proceso creativo de escribir 163 se puede asemejar al proceso de la composición de canciones. Uno nos cuentas que las canciones necesitas entrar en modo creativo, sabes que hay una lucha, intentas evadirte y salir incluso de la ciudad para irte a la naturaleza. Para escribir, ¿es así? ¿O tú eres de los que de repente bajas esa idea divina de la escritura?

    Abraham Bova [00:10:08]:

    A ver, yo hago muchas cosas al margen de mi grupo, pero no soy capaz de hacer demasiadas cosas a la vez. Entonces yo necesito ir por proyectos. Cuando acabé de recopilar información de este libro, que estuve mucho tiempo, había ya terminado el disco anterior de León Benavente, estábamos como en una especie de impasse de... aunque no paramos de tocar, pero bueno, yo qué sé, pues un mes o dos, un mes que tenía libre. Y ahí dije: «Vale, pues si tengo este mes, ahora voy a empezar a escribir el libro». Entonces iba... soy bastante metódico para eso, pero en cuanto a la diferencia entre escribir canciones y escribir el libro, hay bastante. O sea, son mundos que se tocan. Por ejemplo, con la poesía yo creo que se ve más claro que hay veces que los poemas parecen canciones y viceversa. Pero claro, esto no es, es más un ensayo, se podría decir, o reflexiones, o lo que se pueda llamar. Y obviamente el proceso concretamente de escribir este libro es muy distinto al de escribir canciones. Luego las canciones también tienen esa cosa de que tienen su armadura. O sea, tú estás componiendo, sí, vas a escribir, pero tienes que encajar una melodía, una letra en una melodía, tienes que estructurarla de una manera, claro, ya tienes como un, no quiero llamarlo corsé porque en el fondo la creación es libre y puedes hacer una canción de mil millones de maneras posibles, pero lo que te supone escribir un libro o cualquier género literario y estar con tu bolígrafo y tu cuaderno o tu ordenador y nada más, Para mí sí que es muy distinto a escribir canciones.

    Quique Gonzalo [00:11:54]:

    ¿Duele y vacía el proceso de la escritura y de la propia composición?

    Abraham Bova [00:12:01]:

    A veces, lo que pasa es que es muy gratificante. Yo soy de martirizarme un poco. Con los años intento que no me sea tan duro, pero sobre todo con las canciones siempre es: «Vale, venga, me toca ponerme a componer». Pues es un disco nuevo de León Benavente o lo que sea. Y al principio digo: «Dios mío». Cuando no tienes nada, ahí sí que voy a tener que enfrentar a todo esto, que es claro, estar peleando con una canción. Imagínate, durante, yo qué sé, yo tampoco estiro demasiado en el tiempo, no soy de estar trabajando una canción mucho tiempo, pero al igual estás dos días, tres días con la misma canción y ves que de repente se te apodera, que creías que la ibas a llevar por un camino, pero la propia canción te lleva por ese, por otro camino que no querías. Y acabas abandonando y metiéndote en la cama y diciendo: «No valgo para esto, soy lo peor», fustigándote. Y eso es horrible, pero de repente, a veces, la magia surge y esa cosa que no existía y tú has hecho algo para que sea así, funciona, todo cuadra, y entonces ese es de los mejores momentos que... Yo creo que, de hecho, las personas que nos dedicamos a crear, a la creación, creo que estamos enganchados a eso, a ese momento de que de la nada aparece algo que es completamente... que antes no existía y que es solo tuyo. Y bueno, eso es de las cosas más bonitas que tiene este oficio.

    Quique Gonzalo [00:13:34]:

    En este viaje vital de los 163 centímetros, Boba, nos compartes tu primer concierto. Cuéntalo mejor tú, y luego, por favor, la pregunta es: ¿cómo después de eso te siguen quedando ganas de subirte a un escenario?

    Abraham Bova [00:13:53]:

    Bueno, porque es lo que más me gusta hacer. Tengo muy buena relación con el escenario. Sí, pues bueno, tenía el típico grupo así de jovencillos, pues el primer grupo, que no éramos malos, pero bueno, cantábamos en inglés, eran los comienzos del indie así en los 90 y tal. Y nada, dimos el típico primer concierto y yo pues me puse súpernervioso. Y en los ensayos estuve gritando, claro, no controlaba nada, gritar en lugar de cantar, mucho nervio. Y pocos días antes me quedé afónico y fui al médico, me dieron unas pastillas muy fuertes para la afonía. Yo tenía el estómago delicado, ya que venía de mi familia. Y a los pocos días de haber hecho ese concierto, pues me... casi me muero. Una perforación de duodeno, me tuvieron que operar de urgencia y todo eso. Y se supone que esas pastillas eran un poco fuertes y tenían algo que ver.

    Quique Gonzalo [00:14:49]:

    ¿Y todavía te siguieron quedando ganas de continuar con esa aventura?

    Abraham Bova [00:14:52]:

    Sí, la cicatriz ya quedó ahí, ya ni siquiera la veo. Sí, es lo que te digo, creo que las personas que nos subimos a un escenario para intentar comunicar algo, creo que también es algo... es una experiencia que no es comparable con nada. Entonces eso es lo que también te acaba enganchando a querer subir y en mi caso, por ejemplo, hacer diferentes cosas en un escenario.

    Quique Gonzalo [00:15:19]:

    Una de las cosas que más me ha gustado leyendo este libro es cómo convives con las cicatrices. Con esa que tienes ahora mismo y que la ves y seguro que es tremendamente bella. Y con otros estigmas que también son cicatrices, como pueda ser el tema de la altura. En el libro has cogido muy bien datos que los vas contando científicamente, estadísticamente, a lo largo del mismo cuando consideras que tiene sentido. Pero mi pregunta al terminarlo era: ¿cuánto de Boba es Boba por medir 1,63?

    Abraham Bova [00:15:52]:

    Hostia, pues no lo sé. Me lo he preguntado muchas veces, sobre todo a raíz de escribir el libro, porque para mí una de las cosas más importantes era qué tono elegir para contar esto. Y que, vamos, lo he dicho desde el principio, desde que salió el libro y empecé a hablar de él y tal, que para mí era fundamental no caer en el victimismo. Uno, porque no es el libro que a mí me apetecía hacer, y dos, porque en el fondo yo no soy consciente de haber recibido un abuso o algún tipo de abuso directo por el hecho de ser un hombre de baja estatura, me han pasado cosas que obviamente han condicionado mi carácter y que sí han tenido que ver con eso. Pero ahí es donde yo pienso que sí, quizá si tuviese una estatura estándar de hombre estándar, no sé, mi forma de entender la vida sería otra. He llegado a pensar que a lo mejor no me habría subido a un escenario, porque esa cosa del escenario de sentirse deseado y sentirse que te vean y todo eso. Claro, cuando una persona alta entra en un lugar, en una habitación, la gente lo ve. Cuando una persona baja entra en una habitación, a veces nadie lo ve. A lo mejor tiene que ver con eso, no lo sé. Ahí ya habría que ir hacia todas las terapias por las que he pasado.

    Quique Gonzalo [00:17:18]:

    Hablas de al menos cuatro terapeutas. Yo, que tampoco, vamos a decirlo, yo mido 1,69, me he sentido muy identificado.

    Abraham Bova [00:17:25]:

    Estás un poco por debajo de la media.

    Quique Gonzalo [00:17:26]:

    Estoy bastante por debajo, unos 7 cm. Pero sí que es cierto que eso, esa cicatriz o ese estigma, le di la vuelta en muchas cosas para saber hacerme notar bien en donde otros no se atrevían.

    Abraham Bova [00:17:40]:

    Eso es lo que te digo, que quizá eso es lo que nos ha hecho... Hay una frase que utilizo ahí que me hace bastante gracia, porque en el fondo es como medio poética, que es decir que desde esta altura se ve la vida en contrapicado. En cierto modo es una forma, es eso, es una forma de entender la vida o de entender el mundo. Y creo que es lo que dices, sabes, que no sabemos hasta qué punto... Nuestras características físicas, desde luego estoy convencido de que influyen en tu forma de relacionarte con los demás y de entender la vida, pero no sé cuál concretamente se puede asociar a tener una baja estatura.

    Quique Gonzalo [00:18:21]:

    Yo me puedo confesar. Una de ellas era, tenía una pareja que era más alta que yo, y un comentario fue el de: «Es que me gustan que quepan en mi bolsillo». Entonces, desde ahí solo puedes ir hacia arriba. Entiéndeme, esas son las cosas bonitas. Lo que sucede es que si retrocedo, digo: «Joder, tío, Boba». No solo esto, sino que además eras tanque, tanque de pequeño. El pack ahí apareció.

    Abraham Bova [00:18:50]:

    Sí, bueno, es que yo era pequeño y además durante un tiempo era muy gordito, porque tenía tenía eso como un problema endocrino, que no quemaba calorías. Yo era muy activo y hacía mucho deporte, pero vamos, era una pelota directamente. Y bueno, supongo que como tenía mucha garra y mucho... que creo que eso es algo que sigo manteniendo. La gente cuando me ve, sobre todo en los conciertos de Leon Benavente, dice: «Joder, vaya energía tienes, es que no sé cómo eres capaz de estar dos horas así». Creo que esa, cuando era un crío, iba por ahí y jugaba en el equipo de baloncesto, de fútbol, y había gente que me llamaba tanque. Pues supongo que tiene que ver con eso, sí, iba a muerte ya.

    Quique Gonzalo [00:19:30]:

    Yo creo que alguna situación similar podremos haber vivido, pero yo siempre le contaba a mi grupo de amigos, a los colegas con los que jugaba al fútbol, etc., que si con alguien no había que meterse era con el pequeño. Pero porque solían tener la mala hostia de ser el primero que luego...

    Abraham Bova [00:19:48]:

    Bueno, eso es lo que se supone que se dice del mito de Napoleón, del síndrome este del hombre bajo, del síndrome napoleónico, que luego se ha demostrado eso, que es una leyenda y que es un mito. Pero claro, que cómo contrarrestar la poca estatura, pues nada, invadiendo países.

    Quique Gonzalo [00:20:11]:

    Tú invades escenarios porque ya no es solo el mundo de la música, sino algo que me está encantando que estáis haciendo, que es una parte performativa, porque estás llevando «163 centímetros» a teatros. No sé si... es que sería muy, muy, vamos a decirlo, muy vulgar definirlo solo como poesía o como música o como arte, porque haces todo ahí. ¿Es la máxima expresión de Boba?

    Abraham Bova [00:20:37]:

    No lo creo, es otra expresión. Yo también hago muchas cosas, pero siempre, siempre digo que para mí todo forma parte de lo mismo, sabes. Y también cuando entiendes eso es Es guay que pase porque no son compartimentos estancos. Todos se van llenando unos con otros. Yo soy el escritor de canciones que soy porque escribo otras cosas. Soy el músico que soy en escena porque también hago otras cosas en escena que no son salir a cantar una canción de rock. Y creo que eso es lo que al final va creando tu personalidad y supongo que es lo que acabas transmitiendo al público. Pero esto que estoy... este espectáculo que he hecho sobre el libro, basado en textos del libro, yo nunca había hecho nada así. Había hecho con el poemario anterior que publiqué con Espasa un espectáculo como de poesía performativa, tocaba alguna canción que tenía relación, luego recitaba con una base que había hecho con sintetizadores analógicos y tal. Pero esto es otra película. Esto cuando me di cuenta de dónde me estaba metiendo dije: «A ver, a ver». Porque realmente sí es como un espectáculo de escénicas. Tiene algo de teatro, tiene algo de performance, tiene algo de monólogo incluso, hay una parte musical. Y nada, lo acabo de estrenar y la verdad es que estoy supercontento. Y la gente que ha venido, te puedo asegurar que no se espera lo que se va a encontrar. Sí, porque yo mismo me lo pensé muy mucho, decir voy a hacer esto, de verdad, esto no lo he hecho nunca.

    Quique Gonzalo [00:22:13]:

    Cada vez rompiendo nuevos límites, ¿no, Boba?

    Abraham Bova [00:22:16]:

    Joder, es que yo creo que es lo interesante de esto. Porque hacer siempre lo mismo a mí eso me aburre. Venga, otro disco, otro a tocar, no sé qué. Ya incluso nosotros mismos en León Benavente somos un grupo bastante curioso. Nos gusta que cada disco cambie, ponernos trabas de alguna manera y no seguir fórmulas. Y yo eso también lo aplico a otras cosas. Podría haber escrito otro poemario, que también es eso con lo que decía antes, un lenguaje más cerca de la canción, y no lo hice porque me apetecía meterme en otro berenjenal que fuese otro género literario. Y creo que esto realmente es lo que me mantiene vivo directamente.

    Quique Gonzalo [00:23:00]:

    Ese mantenerte vivo, ese oxígeno, esa vida que te dan las personas que van a a este súper formativo del que nos hablabas, ¿difiere mucho de los ojos que luego ves cuando estás en un gran concierto?

    Abraham Bova [00:23:12]:

    En este caso sí. O sea, ahí la típica pregunta de, bueno, y un concierto en una sala con 1.000 personas, ¿es igual que un festival con 20.000? No es igual, pero a mí se me parece bastante. O sea, lo que al final, lo que acabamos haciendo en el escenario, da igual si es para 100 que para 20.000. Está claro que las energías son distintas porque cuando hay mucha gente pues claro, hay una retroalimentación de eso que es muy, muy bestia. Pero en este caso ya te digo que no tiene nada que ver. Es que aquí, claro, yo de hecho el otro día cuando estrené el espectáculo estaba viendo la reacción del público porque yo imaginaba aquí se van a reír, aquí van a aplaudir, aquí tal. Y algunas veces sí pasaba, pero otras veces claro, me sorprendía de, hostia, no esperaba que aquí fuesen a estar emocionados o que aquí se fuesen a reír. Y eso también es, vamos, superbonito eso.

    Quique Gonzalo [00:24:19]:

    ¿Cómo puedes transfigurarte en la persona que de repente es un frontman delante de un grupo como es León Benavente, haber estado acompañando a Nacho Vegas, de repente salir solo, en cierto modo voy a decirlo, que desnudo? Sí, porque ahí no puedes mirar hacia atrás, casi, ¿verdad? En muchos sentidos.

    Abraham Bova [00:24:42]:

    No lo sé, a ver, a mí me gusta ponerme también esas situaciones, o sea, y yo, es verdad que yo he estado muchas veces solo en el escenario porque hice muchos conciertos a piano y voz, sobre todo antes de León Benavente. Ahora de vez en cuando hago algunos, y si es alguna cosa muy especial, pues yo qué sé, este verano pasado estuve tocando en un monasterio en Aragón que era flipante, piano de cola en un altar en una iglesia con una reverb, eran esas experiencias que a mí me siguen gustando. Y claro, hacer un concierto de una hora y media solo con un instrumento y tu voz, ya es ponerte bastante al límite. Entonces supongo que estoy acostumbrado a eso, y aunque esto no tenga nada que ver con eso, pues claro, ha sido una escuela. Yo ya cuando subo a un escenario no me siento raro ni me siento incómodo. Más o menos tengo las medidas y sé lo que tengo que hacer.

    Quique Gonzalo [00:25:43]:

    ¿Qué te sientes más cómodo hablando de altitud? En este caso vamos a pasar a amplitud. ¿Dónde te sientes más cómodo? ¿Dónde sientes que eres más...? Sé que en todos estás dando una gran parte de ti y eres tú, pero si tú pudieras elegir la conexión a ti para ti más profunda, ¿dónde se encuentra? ¿En qué escenario?

    Abraham Bova [00:26:03]:

    Hostia, no lo sé, porque hay algo de los formatos físicos de la creación, en este caso pues un libro o un disco, la grabación de una canción, hay algo de eso que cuando lo tienes es también muy gratificante. Ves como materializado el trabajo, las horas de trabajo en las que has estado. Lo del escenario es otra película, porque es lo que te decía antes, es una sensación única en la que además varía cada vez. Tú puedes salir a hacer lo mismo al escenario, yo puedo salir a cantar las mismas canciones y hacer los mismos gestos en el concierto que hago siempre o hacer este espectáculo y repetirlo tal cual. Pero joder, hay algo intangible que es la conexión con el público. Claro, son personas que están, tiene esa cosa como tribal también, de gente experimentando algo a la vez que es superpotente eso, claro. Y bueno, y eso es lo que engancha.

    Quique Gonzalo [00:27:12]:

    Vamos a ir a algo que a mí me interesa mucho, y es cuál va a ser el próximo gran reto. No digo el próximo gran disco, sino después de haberte atrevido a lanzarte con algo, con esto, yo sé que tu cabeza no puede estar quieta, tiene que haber algo ahí ya en germen.

    Abraham Bova [00:27:30]:

    Hay algo, pero todavía no puedo hablar. Hay algo que tiene que ver con este libro, pero todavía no puedo avanzar eso porque es una conversación muy reciente y no está y no está todavía avanzada. Pero bueno, lo más así a corto plazo es empezar a trabajar en un disco nuevo. Y ahora ya me tengo que convertir en la persona que hace canciones.

    Quique Gonzalo [00:27:53]:

    Antes de ser la persona que construye canciones y que tiene los santos de poder decir y meter una canción, la ley Corcuera, a mí, vamos, yo me quito el sombrero a alguien que tiene la capacidad de incluirlo y que encaje a la perfección. Entiendo que tiene que haber un momento de vacío que tú necesitas para poder empezar a llenar canciones. ¿Cuál es el viaje que tú haces ahora para encontrar un poco de paz otra vez, de calma?

    Abraham Bova [00:28:23]:

    A ver, yo con las canciones, bueno, como te decía, yo voy como un poco por proyectos, no soy capaz de estar haciendo dos cosas a la vez, no se me da demasiado bien. Entonces claro, yo a veces envidio a esos compositores de canciones, sobre todo, y también escritores, pero esa gente que todos los días compone una canción, o va en la furgoneta, llega al hotel, y el día... horas antes de salir al escenario, está con la guitarra y compone una canción. O sea, es una cosa que a mí siempre me ha resultado imposible, y me da un poco de envidia. Porque luego, claro, cuando llega el momento y dices, joder, no tengo nada, no tengo ninguna canción, no he hecho nada en absoluto. Y eso me pasa a menudo, pero ya me he ido acostumbrando con el tiempo. Creo que cada uno tiene su método, y el mío desde luego es este: ir recopilando información, ir apuntando cosas que crees que sí que te van a servir, o guardándote ciertas canciones que te pueden dar, o eso, subrayando libros... En fin, y en el momento en el que ya te has vaciado por completo y has ido llenando todo esto, aunque no lo hayas puesto como en práctica, para mí es ese momento que te decía antes de, vale, ahora el escritor de canciones. Venga, cojo los libros que he estado leyendo últimamente y que sé que me tal, los pongo encima de la mesa, voy consultándolos un poco anárquicamente, me voy poniendo canciones que he ido guardando también. Voy viendo mis notas y a partir de ahí ya empiezo a construir. Y al principio, que es lo que me va a tocar ahora, de hecho, es muy breve, pues eso es lo de siempre, no, el vacío este que dices: madre mía, no tengo nada, a ver si me sale algo, a ver si me sale algo mejor que lo que he hecho. Pero al final siempre acaba saliendo.

    Quique Gonzalo [00:30:17]:

    Lo llevas dentro. Una de las cosas que me gustó mucho en este libro es cómo transitas por los lugares físicos de la vida, es decir, desde tu ciudad natal, Barcelona, Barcelona, Madrid, o cómo te alejas hacia la naturaleza cuando viene este momento, esta fase. ¿Dónde sientes que es tu hogar?

    Abraham Bova [00:30:39]:

    Bueno, Galicia. Ahora ya sí que te lo puedo contestar así de claro. Sí, es que estuve muchos años fuera, estuve casi, estuve 27 años fuera de Galicia, y yo sabía que iba a volver. Tengo un vínculo con mi tierra muy bestia, pero que claro que se había perdido, pues porque también no es un lugar que estuviese muy a mano. Y pues bueno, la visitaba poco, Navidad unos días, en verano algunos días, pero no iba mucho. Y poco antes de la pandemia, pues sí, supongo que también por eso, de decir, joder, me estoy dando cuenta de que ya esta ciudad ya me ha ofrecido todo lo que quería, y que yo, para mí, no es especialmente inspirador el mundo urbano. Y aunque yo haga electrónica o rock sofisticado, necesito irme a un sitio que sea tranquilo, naturaleza, concentración. Y claro, cuando decidí esto y encontré el lugar en el que estoy ahora, en Galicia y tal, que además es el sitio donde he pasado todos los veranos prácticamente de mi vida, y fue casualidad, ya dije: «Bueno, voy a probar a ver cómo me sienta». Pero ya luego lo vi clarísimo y creo que sí, ese es mi lugar.

    Quique Gonzalo [00:31:56]:

    Es tu lugar también dentro del escenario, cuando te subes encima de él, y algo que comentabas en el libro es el bajar del escenario. Está ese comentario de la altura jocoso de: «Parecías más alto». Pero mi pregunta es: ¿quién es Boba.

    Abraham Bova [00:32:16]:

    Cuando baja del escenario? Bueno, hay algo que suelen decir muchos terapeutas que tratan a gente, a músicos o a gente que sube al escenario, que es que el problema no es cuando bajas del escenario, el problema es cuando llegas a tu casa. Cuando abres la puerta de tu casa y todos esos inputs que tenías de— Que en el fondo lo que pasa también en un escenario es que hay muchas veces que tú te conviertes en la persona que la gente que te está viendo creen que eres. Y eso, claro, hay que tener mucho cuidado. Y eso es algo que cuando llegas a tu casa y abres la puerta, eso ya no existe. Entonces ahí es donde viene la mayor confrontación muchas veces. Y creo que es así. Pero, joder, yo a lo largo de los años también me he sentido muy afortunado y en cierto modo privilegiado por poder llegar a entender que Que esto no es: "Vale, ahora el tío que va a cantar y luego llegas a tu casa y eres tal". No, eres las 24 horas del día esto.

    Abraham Bova [00:33:23]:

    Entonces, yo estoy viendo una película y estoy pensando: "¿Para qué me va a servir?". Estoy teniendo una conversación con alguien y estoy cogiendo ideas a lo mejor que me van a aparecer en una canción. O cualquier tipo de sensación, noticias que lees, lo que sea. Y cuando eso se convierte como una dinámica de las 24 horas de tu día a día, ahí ya hay menos desnivel entre el tipo que está encima del escenario y cuando no está.

    Quique Gonzalo [00:33:57]:

    Me venía una imagen cuando estaba leyendo el libro, Boba. Para quien no lo sepa, aquí mi amigo, cuando muchas veces termina un concierto, luego se va a hacer un set a pinchar encima. O sea, le sobra energía, le sobra energía. Y me gustaba cuando comentabas que el cuarto terapeuta ya te dijo: «Mira, hasta aquí hemos llegado, porque yo no puedo tratar a Lennon y McCartney». Y lo veía muy claro también con otro ejemplo, que era el baloncesto, que sé que te apasiona, que tú has jugado mucho, de el machacar y el hacer bandejas. Claro, esa persona que de repente por un lado está y lo exprime todo, y es la imagen que todos esperamos de ese frontman para pasarlo bien, porque en el fondo hemos venido nosotros a ser los del concierto. Y esa persona que luego entra, entra por su casa. En ese viaje, ¿qué tal ahora conviviendo con toda esta parte polifacética de tu vida? ¿Están cada uno ya donde tienen que estar o vamos acomodando todavía el viaje?

    Abraham Bova [00:34:57]:

    Yo creo que sí, joder. Yo, vamos, hay veces que pues eso, que piensas que las cosas siempre pueden ir mejor. También depende de tus de tu ambición o lo que sea. Pero yo últimamente hago bastante ejercicio de decir, bueno, ¿cómo estaba hace 10 años? ¿Estoy mejor o estoy peor? Claramente estoy muchísimo mejor. Entonces, bueno, eso ya, solo eso ya te sitúa en un lugar en tu vida, y que obviamente se traslada a la creación si es tu oficio. Que es como lo que decía David Lynch, que desde Que desde la amargura no se puede crear nada bueno. Y esa cosa del cantautor maldito, y de Camus, y además siempre me ha gustado, soy muy fan de Cohen y de Nick Cave, y de toda esta gente así como, eso es, como así se supone muy intensa, ¿no? Pero que también se saben reír de sí mismos, es fundamental. Pues bueno, supongo que toda esta gente, no sé, me ha servido como referente Pero al final yo he ido por mi camino y he acabado creando, no quiero decir un personaje, porque la verdad es que eso es una cosa que odio.

    Abraham Bova [00:36:11]:

    Yo no soy ningún personaje. Yo puedo tener un seudónimo, pero yo no soy ningún personaje, soy la misma.

    Quique Gonzalo [00:36:15]:

    Persona todo el rato. Hay una cosa que me interesa mucho, Bob, y es que tú estás en un circo, como nos estás contando, en el que manejas 5 pistas, sigues siendo tú de manera genuina. Para que eso funcione, Necesitas buena gente a tu alrededor. Fundamental. ¿Quiénes son tus pilares, las personas que te permiten y te ayudan a ser quien eres o incluso quién vas a ser?

    Abraham Bova [00:36:40]:

    De todo. Yo creo que la gente, ya no solo la gente, o tu familia, o tu pareja, o mis compañeros de grupo. Yo este año que cumplí 50 años, yo siempre decía que cuando cumpliese 50 años iba a hacer un fiestón. ». Y lo hice. Hice una fiesta muy especial además, y empecé a reunir a gente de diferentes momentos de mi vida, gente que no se conocía entre ellos, y cuando les veía a todos ahí— No me gusta nada hacer discursos de este tipo ni nada, pero es verdad que lo típico de «Bueno, pues di unas palabras». Y recuerdo que dije: «Joder, claro, a medida que vas cumpliendo años te das cuenta de lo valioso que es tener gente cerca, la gente que te quiere, la gente que te aporta, gente incluso con la que has tenido confrontación, que has tenido un momento en tu vida que te has llevado mal, exparejas. Creo que hay tanta gente en el mundo que seleccionar a la gente que quieres a tu alrededor no es tan fácil.

    Abraham Bova [00:37:44]:

    Gente que te pueda aportar, que te dé energías positivas y no sean vampiros de energía o de emociones. Y ya te digo que para mí esta imagen de este, mi 50 cumpleaños, con toda esa gente ahí, es un resumen bastante, bastante bueno. Y también una de las cosas que me hace ver lo que te decía antes de, joder, si echo la vista atrás, ¿estoy mejor o peor? Cuando vi esa imagen dije, joder, o sea, Qué maravilla, ¿sabes? Toda esta gente que ha pasado.

    Quique Gonzalo [00:38:16]:

    Por tu vida y te quiere. Con 50 años, que como decía aquella canción de los Beatles, ya nos queda menos por vivir de lo que ya hemos vivido, en cierto modo. A lo mejor llegamos a los 120, que está ahí, está ahí. Yo creo que a lo mejor es el siguiente proyecto, 163 años, imagínate. ¿Cuáles son ahora para ti las medidas de el éxito, y no quiero decir el éxito en tanto fama o dinero, sino en comparación con la que tenías cuando tenías 30 años, ¿en qué han diferido ahora? ¿Cómo mides el decir: «Tengo una vida exitosa, una vida plena, una vida.

    Abraham Bova [00:38:51]:

    En la que me siento orgulloso»? Para mí el éxito no es que te reconozcan por la calle, ni que te pidan fotos, ni que la gente flipe.

    Quique Gonzalo [00:39:02]:

    Ni.

    Abraham Bova [00:39:05]:

    Nada. El éxito es que este sea mi modo de vida, porque yo he estado muchos años peleándolo. Yo, y por ejemplo mis compañeros de grupo, en este caso también, claro. León Benavente lleva 13, 14 años, pero nosotros llevamos 30 años haciendo música en otros proyectos y nunca salían bien, no salían bien. Entonces ya llegaba un momento que decías, hostia, tiro la toalla, no puedo más ya. Y Claro, darte cuenta de que te has empecinado y has ido ahí creyendo en ti mismo y sabiendo que aquí había algo que tenía que pasar y tal. Cuando eso se materializa, ahí es para mí el éxito, sabes, o sea, totalmente poder dedicarme a esto. Y no tiene que ver eso.

    Quique Gonzalo [00:39:53]:

    Ni con la fama ni con el dinero, en absoluto. Y mucha gente pensará cuando te ve, como decías tú, que ha sido un camino a lo mejor sencillo, pero tú, como bien dices, llevas más de 30 años peleando. Estando ahí en la trinchera, sencillo no ha sido. ¿A qué has tenido que renunciar? Para que la gente sepa también de lo que hay que decir no.

    Abraham Bova [00:40:12]:

    ¿Qué has dejado en el camino? Renunciar, no lo sé. Yo creo que es más eso, encaminar tú, tomar decisiones, tomar direcciones. Luego te das cuenta también cuando va pasando años y te vas haciendo mayor, que dices, a lo mejor si no hubiese tomado este camino, estaría en otro lugar totalmente distinto de la vida. Y nunca sabes, obviamente, porque claro, es un riesgo las decisiones que tomas. Pero supongo que hay cosas que, claro, me han resultado muy dolorosas, pero que si me han llevado hasta aquí, supongo que tenía que.

    Quique Gonzalo [00:40:49]:

    Pasar. Es así, es parte del camino. Cualquiera que eche un rato contigo verá la honestidad que hay detrás de la persona Y también algo que cuidas mucho y parece sano, que es la elegancia, la apariencia. En el libro comentabas cómo cuando estabais en clase, cuando erais jóvenes, estaban divididos los diferentes grupos y estaban los 4 frikis que en su momento cogían el recreo y lo aprovechaban no para jugar al fútbol ni al baloncesto, sino que empezaban con temas creativos que luego jugaron al rol y eran los más.

    Abraham Bova [00:41:19]:

    Elegantes. Sí, eran los que mejor vestían. Los que mejor vestían. Sí, los más amanerados también en las formas. Era obviamente gente que tenía otra sensibilidad. No sé qué ha sido de ellos porque soy bastante malo con la gente, sobre todo de mi infancia, así que guardo un par de amigos de mi infancia, pero esta gente, por ejemplo.

    Quique Gonzalo [00:41:39]:

    No sé qué habrá sido de ellos. Sin embargo, tuviste la capacidad de percibir la importancia que mantiene la elegancia del bien vestir, que es algo que a mí me parece extremadamente curioso. Hablas al principio de tus abuelos, y yo siempre recuerdo a mis abuelos, y en general a todos los abuelos, como personas que incluso siendo pobres, mis abuelos eran tremendamente pobres, no tenían, pero cuando había que vestir, vestían. Y la importancia de la cultura, de yo no he podido vivir esto, lágrimas como puños, de ver que mi hijo tiene unos estudios. ¿Cómo has transformado tú ese mensaje? Porque yo he visto que lo has recogido y lo has traído al presente. ¿Cómo.

    Abraham Bova [00:42:21]:

    Has hecho ese camino? No lo sé. Yo creo que lo que más he aprendido, siempre lo digo, de mi familia, concretamente de mis padres, es la capacidad de trabajo. Mis padres vivían para trabajar, eran workaholics en el fondo. Lo que pasa es que era su propio negocio y les gustaba, También trabajar para uno mismo, yo creo que es mucho más gratificante que trabajar para alguien. En mi casa, siempre la cultura del trabajo siempre ha estado muy presente. Yo desde crío, pero vamos, te hablo con 6 o 7 años ya, era fin de semana, volver del colegio y a currar a la pastelería, ayudar allí con 4 cosas, Ya me lo estaba inculcando. ¿Y los veranos? Y los veranos había veces que también tenía que currar. ¿Y las navidades? Y las navidades, desde luego.

    Abraham Bova [00:43:21]:

    Las navidades era la época en la que más trabajaban, de hecho. Recuerdo pasar allí Nochebuenas, Nocheviejas, con colas kilométricas en la confitería de mis padres y yo ayudando a lo que podía. Eso sí que se lo tengo que agradecer porque Eso me lo dice mucha gente, como: «Hostia, cuántas cosas haces, no paras, no sé qué». Claro, yo tampoco soy muy consciente, pero me doy cuenta de que no, o sea, tengo como un interruptor que en cuanto estoy parado: «No, no, no, hay que trabajar, hay que trabajar», ¿sabes? Que a veces está bien y.

    Quique Gonzalo [00:43:57]:

    Otras veces es un poco suplicio, pero bueno. Boba. Cuando eches la vista atrás, y digas: «He vivido una vida bien vivida», ¿qué te gustaría que pensaran de ti.

    Abraham Bova [00:44:14]:

    Otras generaciones en parte de ese legado? No tengo ni idea, lo he pensado alguna vez, pero creo que eso es darse demasiada importancia, porque sinceramente yo creo que las generaciones futuras no van a tener ni puta idea de quién soy. Mi hijo ya has visto que sí. Luego queda esa cosa de que, Claro, yo por ejemplo además que no tengo hijos, y ha sido una decisión también vital, claro, es lo que siempre se dice: "Tus hijos es tu obra". Pues siempre pienso que es eso, que si alguien en un futuro accede a leer este libro o escucha canciones que he hecho, supongo que esa será la imagen que se quede de mí. De todas formas creo que aún me queda un camino por recorrer, no sé cuánto, pero aún me queda un poco, entonces me imagino que se irá perfilando.

    Quique Gonzalo [00:45:00]:

    Todavía. Yo siempre he pensado que uno de los mayores ejemplos de lo que es la sociedad actual, por la melodía, por la letra, es una canción vuestra que se llama La canción del daño. Y creo que yo recomendaría ahora a todo el mundo que parase un momento este episodio del podcast y escuchase esa canción, La canción del daño, porque expresa algo que, como habéis visto durante la conversación de hoy, es todo lo contrario a quién eres.

    Abraham Bova [00:45:31]:

    Boba. Y eso es maravilloso. Bueno, puede ser, pero en el fondo no, porque por eso lo he.

    Quique Gonzalo [00:45:38]:

    Escrito. O sea, por eso, porque has.

    Abraham Bova [00:45:39]:

    Transitado por ahí, esa parte de mí, ¿no? O sea, eso también que decía Randy Newman, de que su vida le parecía muy aburrida y por eso necesitaba inventar personajes para sus canciones, ¿no? Yo no soy muy de inventar personajes, pero Está claro que al final tú estás hablando de una forma u otra, o por ejemplo en esa canción, que hay como, pues yo qué sé, hay cosas que sí que a lo mejor no están tan cerca a la persona que yo soy, pero si yo las he escrito es porque las veo de esa manera y porque en el fondo forman parte de.

    Quique Gonzalo [00:46:12]:

    Mí. Entonces, aunque no quiera, están ahí. Es maravilloso. Bueno, vamos a ir terminando la conversación simplemente porque vamos a ir a un lugar mejor todavía. Y esto no es publicidad, pero hay que decirlo, a comer a Toguita. Y quien quiera que lo sepa, pero está Toga, está Toguita, y el dueño de Toga dijo una cosa maravillosa cuando dijeron que por qué no se iba a otro barrio de Madrid. Dijo: «No, porque yo pertenezco a este barrio y es para esta gente». Y tiene los dos locales a 100 metros, un lugar maravilloso, muy recomendable, que hay que aprovechar.

    Quique Gonzalo [00:46:44]:

    Antes tenemos una pregunta que dejó nuestro último invitado, Pablo Ortiz de Zárate, para ti. Muy bien. Esa pregunta boba es: ¿cuándo fue la última vez que te emocionaste con una obra de arte? Puede ser cine, música.

    Abraham Bova [00:46:58]:

    Pintura. ¿Y cuál fue? Qué fuerte, era la pregunta que yo tenía en mente. Sí, formulado de otra manera, pero bueno, luego lo veremos. ¿Cuándo fue la última vez? Soy bastante emocional, soy bastante emocional. La última vez que recuerde, por ejemplo, en un concierto, fue un concierto de Bon Iver en Barcelona, que directamente empezó el concierto y empecé a llorar. Y no paré de llorar en todo el concierto. O sea, no paré. Y la última vez fue, yo creo que la semana pasada, viendo la última peli de Nanni Moretti, porque hay una escena en la que bailan, hay una especie de coreografía así medio chapucera, con centro de gravedad permanente de Battiato.

    Abraham Bova [00:47:51]:

    Y hostia, la estaba viendo y claro, es muy efectista, pero a mí se me cayó la.

    Quique Gonzalo [00:47:58]:

    Lágrima. O sea que sí, sí, yo recuerdo los dos últimos conciertos de Battiato en el.

    Abraham Bova [00:48:03]:

    Príncep. Yo lo vi en el Príncep.

    Quique Gonzalo [00:48:05]:

    También, pues el penúltimo que canto en castellano y el último que canto en italiano. Y temblando el.

    Abraham Bova [00:48:12]:

    Alma se me quedaba Con Franco Battiato. La canción del daño tiene bastante de Franco Battiato, el fraseo y todo.

    Quique Gonzalo [00:48:22]:

    Eso. Mira qué curioso. Qué buen encaje. ¿Qué le gustaría preguntar a nuestra.

    Abraham Bova [00:48:27]:

    Próxima invitada o invitado sin saber quién es? Es curioso, porque ya te digo que era una, cuando me has dicho piensa una pregunta tal, mi pregunta es parecida a la que me has hecho, pero creo que está formulada de otra manera. Y es: ¿crees que has perdido la capacidad de emocionarte? Ya ves que tiene algo que.

    Quique Gonzalo [00:48:53]:

    Ver, pero no es lo mismo. Ay, amigo, que esta podía ser.

    Abraham Bova [00:48:57]:

    La segunda parte de la canción del daño. Y esto viene a colación porque, joder, hubo una vez que una noche que estaba Casualmente con un político bastante mediático, y me estaba hablando, él sabía que yo tenía un grupo, entonces me decía: "Es que es imposible que sientas las canciones como cuando tenías 15 años. Cuando yo iba a ver a este grupo que me encantaba, claro, eso, yo ahora voy a un concierto y yo ya prácticamente no escucho música, porque nada me va a sorprender". Dije: «Tío, no tienes corazón, estás muerto directamente». Porque claro, si pierdes la capacidad de emocionarte, de sorprenderte, sobre todo con el arte— Yo es una pregunta que me hago muy a menudo. Y el momento que no me pase y que no llore con esa.

    Quique Gonzalo [00:49:53]:

    Escena de Battiato, algo estará mal. Vamos a cuestionar, para terminar, mismas preguntas para todos los invitados: ¿cuál es la regla debo.

    Abraham Bova [00:50:03]:

    Parar.

    Quique Gonzalo [00:50:06]:

    A vivir mejor, compensar. Si tuvieras que compartir un mensaje de todo el aprendizaje que has tenido en tu vida.

    Abraham Bova [00:50:18]:

    Hasta ahora, ¿cuál sería? Una mezcla de esperanza y tenacidad. ¿Cómo se titularía tu biografía? 163, segunda parte. No lo sé, espero poder escribirla cuando me hayan pasado muchas más cosas y a ver qué título le doy, ya lo.

    Quique Gonzalo [00:50:47]:

    Veré. ¿Cuál es el libro.

    Abraham Bova [00:50:48]:

    Que más has regalado? Varios, pero últimamente lo que más leo es poesía. Un libro de Anne Carson, de una poeta canadiense, que se llama Autobiografía de.

    Quique Gonzalo [00:51:07]:

    Rojo. ¿A quién te gustaría o te hubiera gustado poder conocer? A Leonard Cohen. Vi el último concierto también aquí en España. Yo lo vi en Vigo. ¿Cómo se movía? Qué bien que le robaran el.

    Abraham Bova [00:51:20]:

    Dinero simplemente por.

    Quique Gonzalo [00:51:21]:

    Verle una última vez. Totalmente. ¿Qué canción pones a todo volumen.

    Abraham Bova [00:51:27]:

    Para subir el ánimo? Cualquiera de LCD Sound System, yo.

    Quique Gonzalo [00:51:35]:

    Creo. ¿Cuál es la pregunta más interesante que te han.

    Abraham Bova [00:51:38]:

    Hecho? La pregunta más interesante, seguro que alguna que me has hecho.

    Quique Gonzalo [00:51:44]:

    Hoy. ¿Qué se te viene a la cabeza cuando.

    Abraham Bova [00:51:45]:

    Piensas en la felicidad? Algo cercano al amor. Y en cierto modo, algo cercano a mi momento actual. ¿Qué película volverías a ver cada año? El Piano de Jane Campion. Sí, yo creo que es mi película.

    Quique Gonzalo [00:52:08]:

    Favorita. Si tuvieras que dejar un mensaje.

    Quique Gonzalo [00:52:10]:

    En una cápsula para tu yo del.

    Abraham Bova [00:52:11]:

    Futuro, ¿qué le dirías? Que relativice, que me tome las cosas con calma y que siga.

    Quique Gonzalo [00:52:28]:

    Intentándolo. ¿A quién invitarías, Boba, que se sentara en esa silla y fuera un.

    Abraham Bova [00:52:31]:

    Próximo invitado o invitada a este podcast? Buena pregunta. A Mire Guiza, Tulsa.

    Quique Gonzalo [00:52:44]:

    Y a Nacho Vegas. ¿Cómo te.

    Abraham Bova [00:52:49]:

    Gustaría terminar esta entrevista? no lo sé.

    Quique Gonzalo [00:52:57]:

    Despidiéndome.

    Abraham Bova [00:52:57]:

    Adiós. Muchas gracias.

    Quique Gonzalo [00:52:59]:

    Señor. A ti, un placer. Boba nos invita a adentrarnos al corazón de su narrativa, una vida tejida en torno a la música, los versos y las cicatrices que se transforman en arte. La altura Ese dato aparentemente trivial de 163 centímetros se convierte en el eje central de una filosofía existencial. Y es precisamente en ese contrapicado vital donde Boba encuentra la belleza y el sentido. Porque como él mismo dice, desde esta altura se ve la vida en contrapicado, y esa mirada es la que contagia toda su obra. A través del relato de una infancia donde lo artístico parecía ajeno, Boba nos muestra cómo el impulso de cantar, de crear y de dar voz a aquello que bulle dentro de uno mismo es una fuerza natural, casi inevitable. Su historia, marcada por el trabajo incansable de una familia pastelera y por relaciones vitales transformadoras, nos lleva al punto de inflexión definitivo: la creación de León Benavente, cuando casi con 40 años nadie esperaba un proyecto musical que funcionara.

    Quique Gonzalo [00:54:05]:

    Y esa decisión, tomada desde la perseverancia y la pasión, es la que de verdad cambió su vida. La profundidad y honestidad con la que Boba transita sus propias historias físicas, emocionales o existenciales nos enseña que los estigmas pueden ser motores de acción, y que las canciones también tienen un poco esa función, la de celebrar o acompañar los bajones. Nos habla de la de la escena, del poder transformador de subirse al escenario, de convivir con la vulnerabilidad y de la experiencia múltiple y polifacética de crear arte más allá de la música. Gracias, Boba, por enseñarnos que las cicatrices pueden ser bellas y funcionales, que la altura no determina nuestro alcance, que la creación emerge desde la honestidad, que la familia aporta la cultura del trabajo que se traduce en cada obra, que el escenario y el hogar nos enfrenta siempre al reto de ser uno mismo y que la vida exitosa consiste en relativizar, tomarse las cosas con calma y seguir intentándolo. Por recordarnos el valor de transitar la vida en contrapicado y por revelarnos que la magia surge cuando se compensan las bajuras con la amplitud y la conexión auténtica. Como siempre, terminamos con un nuevo hábito KENSO: compensar. Porque como Boba nos muestra, cada vida merece ser vista desde el ángulo más honesto, y cada cicatriz puede convertirse en el punto de partida de nuestra mejor.

    Abraham Bova [00:55:32]:

    Canción. Nos escuchamos.

 

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