De la vuelta de vacaciones al primer éxito: cómo reincorporarte con foco
Episodio 427
¿Por qué vuelves descansado de las vacaciones y, en cinco días, estás más agotado que antes de irte?
Recuerdas entera la última mañana de agosto: café en la terraza, sin reloj, leyendo algo que habías elegido tú. Una calma rara, de esas que crees que vas a poder llevarte contigo. Y te dices lo que nos decimos todos: este año vuelvo con otra energía.
Llega el lunes. Abres el correo. Seiscientos cuarenta y tres mensajes. Y antes de las once de la mañana esa calma ha desaparecido sin dejar rastro. No la perdiste en una semana. La perdiste en una bandeja de entrada.
Arrancamos temporada con el viaje de vuelta, y con una idea incómoda: el síndrome postvacacional no existe. El malestar sí, pero no la enfermedad. No es algo que te pasa cuando vuelves, es algo que diseñas con las decisiones de las primeras horas del primer día. Y lo que se diseña, se puede diseñar de otra manera.
¿Y si el problema no fuera la montaña de trabajo que te espera, sino la forma en que decides escalarla?
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Índice del programa
(00:00) El reto de la vuelta: energía, foco y realidad postvacacional
(02:16) El efecto desvanecimiento y el mito de «ponerse al día»
(05:26) La trampa de la saturación y el efecto Zeigarnik
(10:47) Dos caminos: reingreso por saturación o reingreso por tracción
(15:26) Pequeñas victorias: el progreso que sostiene el ánimo
(18:35) Residuo atencional: por qué empezar por el correo rompe el día
(21:45) Septiembre es tu segundo enero: el efecto borrón y cuenta nueva
(25:08) Rituales, ejemplo y el impacto en tu equipo
(31:07) Intenciones de implementación: convertir el propósito en plan
(36:44) Cómo diseñar una primera semana efectiva
(41:02) Despedidas y resumen
(42:15) ¡Nos escuchamos muy pronto!
Recursos mencionados
The Progress Principle de Teresa Amabile y Steven Kramer | Amazon
El residuo atencional de Sophie Leroy | University of Washington Bothell
The Fresh Start Effect de Hengchen Dai, Katherine Milkman y Jason Riis | Management Science
Efecto Zeigarnik | Wikipedia
Ítaca de Constantino Cavafis | Ciudad Seva
Sully de Clint Eastwood | Wikipedia
Episodio 417: Hazte esta gran pregunta para disfrutar de unas grandes vacaciones | KENSO
Curso online Mejora tu concentración | KENSO
KENSO Círculo | Comunidad KENSO
Boletín KENSO | KENSO
Formación para empresas | KENSO
Cursos online | KENSO
Coaching personal | KENSO
Y la música de KENSO gratis para Podcasts y YouTube | Uppbeat
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Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí. Disculpa, si lees algún error en la transcripción.
Quique Gonzalo: ¿Qué tal? ¿Cómo han ido esas vacaciones? ¿Te gustaría empezar desde el primer minuto con foco, efectividad, energía y, además, con la sensación de que ha merecido la pena? Pues vamos a trabajar, por eso hemos vuelto una semana antes, porque probablemente ahora te encuentres disfrutando de tus últimos días de vacaciones, mañana de agosto, café en la terraza, sin reloj, leyendo algo que te apetece. Es una calma rara, una de esas que crees que te vas a poder llevar contigo cuando vuelvas al trabajo y a la vida del día a día. Y quizás te estás diciendo: este año vuelvo con otra energía. ¿Sabes qué sucede? Que cuando llegue el lunes, abras el correo y te esperen 643 mensajes, antes de las once de la mañana el mes de agosto ya habrá desaparecido sin dejar rastro. Así que esta es la pregunta que te queremos hacer hoy: ¿y si el problema no fuera la montaña de trabajo que te espera, sino la forma en que decides escalarla desde el primer día?
Jeroen Sangers: Bienvenidos a un nuevo episodio de KENSO, el podcast donde descubrirás cómo vivir con efectividad para ser más feliz. Y, efectivamente, arrancamos la temporada, que no es poca cosa. Hace unas semanas, que parece ayer, dedicamos un episodio entero a cómo prepararte para desconectar de verdad antes de las vacaciones. Y hoy, que ya se ha terminado, hacemos el viaje de vuelta, porque hay una frase que resume muy bien por qué estos dos episodios son inseparables: tan importante como aterrizar es saber despegar. Y el aterrizaje, te lo adelanto, tiene más accidentes que el despegue. Hay un dato que pone cifras a esta sensación tuya. La investigadora Jessica de Bloom, que ha estudiado el efecto de las vacaciones sobre el bienestar, documentó algo muy incómodo: que los beneficios del descanso se desvanecen en torno a la primera semana de vuelta al trabajo, y a veces incluso antes. Lo llamó el efecto de desvanecimiento, el fade out.
Jeroen Sangers: Catorce días de desconexión que se evaporan en cuatro de reincorporación. Yo soy Jeroen Sangers, aprendiz en volver del descanso sin convertir la primera mañana en una carrera contra mi propia bandeja de entrada.
Quique Gonzalo: Y yo soy Quique Gonzalo, aprendiz en sostener en septiembre la calma que se me daba tan bien en la tumbona de agosto.
Jeroen Sangers: Que es el arte más difícil de todos, yo creo. Pues quédate, porque hoy no vamos a decirte que descanses más, que alargues las vacaciones, no. Venimos a algo mucho más útil. Vamos a mirar cómo proteger el descanso que ya te tomaste.
Quique Gonzalo: Claro, y por eso hacemos este episodio justo antes de que nos reincorporemos a nuestra vida profesional, para que podamos tener esa anticipación en lugar de adaptación, para poder trabajar desde esa proactividad. Y quizá le podemos poner cara a esto, porque hay una historia que tengo bastante grabada. En un taller del año pasado, con una empresa que conocemos todos, conocí a Lucía, una persona que es responsable, dirige un equipo de marketing, y volvía después de haber pasado tres semanas en el norte, un lugar muy cercano a donde yo me encontraba, y por eso, bueno, pues hubo conexión. Me contaba, me decía: Quique, el primer día llegué y me senté con una misión clara en la cabeza. Hoy me pongo al día con todo y nadie me quita esta energía.
Jeroen Sangers: Yo creo que es la frase más peligrosa de ese tiempo.
Quique Gonzalo: Yo creo que la más peligrosa, porque nos ponemos en la cabeza cosas que, bueno, ya sabéis cómo va a terminar esta historia. De hecho, luego me contaba Lucía: abrí el correo, además llegué un poco antes de lo que es habitual, y me puse inmediatamente, sin pensar, a responder al mensaje número uno que había. Dice: para el viernes eché la cuenta, había contestado a casi 500 correos. Había entrado en reuniones, Quique, que se llamaban puesta al día, en seis reuniones cuyo título era puesta al día, todo eso aparte de todas las demás que tenía. Y cuando llegó el viernes me di cuenta de que no había avanzado ni un solo proyecto de los que de verdad me importaban. Y me decía: es que yo salí de la oficina el viernes con una sensación que ya conocía, la de haber trabajado sin descanso toda la semana y no poder señalar nada de lo que estuviera de verdad orgullosa.
Jeroen Sangers: Y yo creo que aquí conviene que nombremos la raíz, porque es muy fácil quedarse en el síntoma. El síntoma es el cansancio, la raíz es otra cosa. Lucía no se agota por la cantidad de trabajo, se agota por el criterio con el que decidió enfrentarlo.
Quique Gonzalo: Claro. Yo creo, Jeroen, que esto merece una explicación, porque ese criterio con el que enfrentamos la vuelta es el que marca la diferencia. Así que, ¿por qué no ahondamos un poquito más en él?
Jeroen Sangers: Sí, claro. Yo creo que lo que arrastramos cuando volvemos de las vacaciones es una creencia heredada: que ponerse al día es un requisito antes de empezar a trabajar de verdad. Es una creencia, como si existiera una deuda acumulada que hay que saldar antes de tener derecho a avanzar. Y esa creencia tiene un nombre psicológico bastante exacto, y tiene sus años, casi cien. En el año 1927, Bluma Zeigarnik, que era una psicóloga rusa, observó algo curioso en un café en Berlín, y ya hemos hablado en otro episodio de esto: los camareros recordaban a la perfección los pedidos sin pagar y olvidaban al instante los ya cobrados en cuanto se cerraba la cuenta. Esto es muy curioso.
Quique Gonzalo: Curioso, ¿verdad, Jeroen? Porque siempre que vamos nos quedamos alucinando de cómo los camareros recuerdan los cafés que ha pedido cada uno, cuando cada persona ha pedido una cosa completamente distinta. Y creo que ese efecto Zeigarnik, que siempre me cuesta decir la palabra, ya podían haberlo puesto más fácil, es el tener en cuenta muchas veces que todo lo que tenemos abierto, como pasaba con los camareros, nos pesa más que todo aquello que tenemos cerrado.
Jeroen Sangers: Sí, correcto. Este es el efecto Zeigarnik, que tampoco sé si lo pronuncio bien. ¿Qué dice ese efecto? Las tareas sin terminar ocupan tu mente con una insistencia que las tareas cerradas no tienen. Y ahora multiplica esta insistencia, este ocupar espacio, por las tres semanas de ausencia. Vuelves y tu cabeza está habitada por cientos de asuntos abiertos que te gritan todos a la vez, y la tentación de cerrarlos todos de golpe no es pereza ni desorden. Básicamente, es tu cerebro intentando silenciar el ruido.
Quique Gonzalo: Y aquí es donde me gustaría profundizar, porque considero que hay, vamos a decirlo así, un estigma cultural debajo de este aprendizaje. Y es que vivimos una idea del trabajo que premia el reingreso heroico cuando volvemos, ¿no? El que vuelve y se pone las pilas, el que el primer día ya está al cien por cien, el que lo ha dado todo. Y a quien se toma el primer día con calma, con perspectiva, con estrategia, muchas veces lo percibimos con cierta sospecha, como si no tuviera el compromiso necesario para estar ahí.
Jeroen Sangers: Sí, sí, yo creo que es el presentismo, que ya conocemos todo el año, pero presentismo, en este caso, de la reincorporación.
Quique Gonzalo: Exacto. ¿Y sabes una cosa? Que lo pago yo, lo pagas tú y lo pagan, sobre todo, las personas que lideran a estos equipos. ¿Por qué? Porque arrastra a otras personas a ese mismo ritmo. Si tú eres un líder y vuelves el lunes corriendo, ya con la lengua fuera, tu equipo entiende que correr es lo que se espera de ellos, y ese descanso colectivo de todo un agosto se desvanece en una sola mañana por haber dado un mal ejemplo.
Jeroen Sangers: Y fíjate que esto yo creo que resuena también fuera de la oficina. Quien vuelve de un viaje en familia y, antes de deshacer la maleta, ya está poniendo lavadoras, revisando el buzón, organizando la semana de los niños, es la misma trampa. La sensación de que descansar te ha dejado una deuda y que hay que pagarla con intereses.
Quique Gonzalo: Fíjate, porque es duro. Yo creo que todos nos podemos encontrar en algún momento de nuestra vida representados por esta imagen que acabas de decir, Jeroen: que el descanso parece que es una deuda que vamos a pagar, que es como una hipoteca. Y el gran problema es que encima la pagamos con la moneda equivocada, que es con la calma que tanto nos ha costado conseguir durante estas merecidas vacaciones.
Jeroen Sangers: Y creo que también conviene aclarar una cosa para quien escucha esto con un punto de culpa, como todos hemos tenido. Esto no va de hacer menos el primer día, va de empezar por lo que rinde. Quien protege su primera mañana no trabaja menos, trabaja en mejor orden.
Quique Gonzalo: Esto me ha encantado, Jeroen, porque esa distinción lo cambia todo. Aquí en KENSO ya sabéis que vivimos la efectividad de otra manera y no vamos a proponerte descansar más. Al contrario, vamos a ir a algo realista, que es proponerte volver con cabeza. Y volver con cabeza esta semana va a ahorrarte que ese agosto que ya está terminando tengas que tomártelo en octubre para recuperarte. Si empiezas de otra manera el septiembre, te ayuda a comenzar de la mejor manera posible, con efectividad, con éxitos, con recompensas, y sintiendo que mantienes tu energía, tu foco y tu efectividad.
Jeroen Sangers: Pues vamos al núcleo del asunto, que yo creo que hay dos formas de volver. Vamos a planteárnoslo con claridad, porque yo creo que aquí hay dos caminos, y casi todo el mundo elige uno sin darse cuenta de lo que está eligiendo. Pues, Quique, ¿cuál es el primer camino?
Quique Gonzalo: Jeroen, el primer camino lo vamos a llamar reingreso por saturación. Volvemos y nos metemos en la masa. Atacamos directamente todas esas cosas que están esperándonos, como llamando a la puerta, que llevaban ahí como si fuera una presa con el agua a punto de desbordar, diciendo que quieren salir. Y vas a empezar siempre, lógicamente, por lo que más ruido hace: el correo, los mensajes, las puestas al día, esas reuniones de las que hablábamos de Lucía. Porque cuando enfocamos desde el camino del reingreso por saturación, el criterio que vamos a utilizar es el volumen, porque nuestro objetivo es vaciar. Y vamos a medir nuestros primeros días por cuántas cosas pendientes hemos conseguido reducir.
Jeroen Sangers: Y suena razonable, y yo creo que es la razón por la que todo el mundo hacemos esto, pero yo creo que justo eso lo hace una trampa tan buena, porque tiene un defecto de origen: te pone a trabajar al servicio de la urgencia ajena antes de haber recordado, si quieres, cuál es tu propio rumbo, cuáles son tus prioridades. El correo es una lista de las prioridades de otras personas, y empezar por ahí es, básicamente, lo mismo que delegar tu primer día en quien te escribió mientras no estabas.
Quique Gonzalo: Entonces tenemos un truco muy bueno, que es que en julio dejes ya un mensaje a esa persona para que automáticamente sea de los primeros que esté ahí arriba: oye, te he mandado más correos, los verás luego abajo, presta atención. Podríamos hacer esa trampa. Lo que pasa es que aquí viene lo que me gustaría que tú, que nos estás escuchando, te llevaras, porque es el giro efectivo de este episodio. El síndrome postvacacional, tal como lo contamos, no existe.
Jeroen Sangers: Espera, espera, espera, Quique. ¿Cómo que no existe? Si lo siente medio país el primer lunes de septiembre, ¿cómo que qué dices?
Quique Gonzalo: Lo que digo, Jeroen, es que lo que existe es el malestar, eso yo creo que todos lo podemos tener claro. Si pudiéramos elegir, probablemente una gran cantidad de personas decidiríamos continuar de vacaciones. Lo que no existe, porque las palabras crean realidades, es la enfermedad. No es algo que te pase a ti, como la gripe que pillas porque el aire acondicionado de la oficina está muy fuerte, no. No es algo que de repente hayas cogido en el vuelo de vuelta a casa, no. Es algo, Jeroen, que nosotros mismos diseñamos sin querer, pero con las decisiones de las primeras horas. No es un síndrome, es la consecuencia de un reingreso, de una vuelta mal construida.
Jeroen Sangers: Yo creo que esta distinción que tú haces, Quique, cambia quién tiene el mando, porque si es un síndrome, lo sufres, eres una víctima. Pero si es un diseño, quiere decir que tú lo decides, tú estás al mando.
Quique Gonzalo: Correcto, Jeroen, y por eso nosotros, ya sabéis, desde KENSO intentamos focalizar todas las herramientas, todas las ideas, en lo que caiga en nuestra zona de control. Y por eso el segundo camino es otra cosa completamente distinta, y lo llamamos el reingreso por tracción. No empezamos por lo que más grita, empezamos por elegir un éxito. Fijaos qué diferencia tan brutal. En lugar de empezar por aquellas cosas que están acumuladas esperando, llamando a la puerta desde el primer día que te fuiste de vacaciones, no, no. Nosotros vamos a decidir un éxito, uno que sea visible, algo que durante la primera semana puedas conseguir y te devuelva la sensación de que avanzas en lugar de que estás achicando agua.
Jeroen Sangers: Y esto tiene un respaldo que me parece de los más sólidos en la psicología del trabajo. Teresa Amabile, que es profesora de Harvard, ha analizado casi 12.000 entradas de diario de profesionales en su trabajo cotidiano, porque quería saber qué hacía que un día fuera bueno por dentro y no por fuera. Y sus resultados están publicados en un libro que se llama The Progress Principle, el principio del progreso. ¿Y sabes, Quique, cuál era el factor número uno que marcaba un buen día emocional?
Quique Gonzalo: Yo lo sé porque hemos estado preparando el podcast, hemos estudiado mucho, pero, por favor, Jeroen, cuéntanoslo.
Jeroen Sangers: Sí. La clave está en hacer progreso visible en un trabajo que tiene sentido para ti. No estoy hablando de un gran logro, simplemente un avance pequeño y concreto. Y Teresa Amabile lo llamó el poder de las pequeñas victorias. Un paso adelante en algo que te importa pesa mucho más en tu ánimo que un aumento de sueldo o un reconocimiento público. El motor del ánimo no es la recompensa, es la sensación de avanzar.
Quique Gonzalo: Y ahora podemos entrelazar esta teoría con la vuelta de vacaciones. Cuando volvemos, solemos dedicar, como hemos hablado, el lunes a vaciar el correo, y eso, como ya puedes imaginar, el progreso visible que consigue es entre poco y menos uno. ¿Achicar temas pendientes que sean de otras personas? Yo creo que tampoco tenemos claro que nos vaya a hacer sentir que es un avance importante en nuestra vida. Hay algo que hacer, desde luego, pero no es ese avance que marque la diferencia en nuestro día a día. Es más sentirnos como que estamos en modo supervivencia. En cambio, si tú la primera semana sacas adelante una sola cosa que de verdad te importa, por pequeña que sea, vas a recuperar el motor, porque la primera semana no se gana vaciando la bandeja de entrada, se gana cuando eliges un éxito visible. Ese es el primer gran paso.
Jeroen Sangers: Déjame tensionarte aquí, porque alguien que escucha estará pensando lo mismo que pensaría yo hace un tiempo, antes de conocer todo esto: porque suena muy bien esto del éxito visible, Quique, pero si no contesto estos 600 correos que tengo pendientes, el martes son 800, y la urgencia no se va porque yo decida ignorarla. La técnica del avestruz no funciona.
Quique Gonzalo: No, efectivamente, tienes toda la razón, seguro que muchos también lo estáis pensando: no desaparece. Lo que sucede es que yo no estoy diciendo que lo ignoremos, lo que comparto con vosotros es que ordenemos cada cosa en su lugar. Y lo que sí que te puedo asegurar, Jeroen, es que de todas estas cosas, si tú tuvieras el gran poder de poder decidir cuál es la primera, la prioridad, casi con absoluta certeza te diría que no es ninguna de estas. De hecho, hay un estudio que me parece clave para entender por qué empezar por el correo nos destroza el día entero, y esto podemos hablarlo tanto de la vuelta de vacaciones como de un día normal. Alguna vez lo hemos comentado, pero me gusta traerlo de vuelta por si no lo habéis descubierto. Sophie Leroy, investigadora de la Universidad de Minnesota, describió un fenómeno que bautizó como residuo de atención, el residuo atencional.
Jeroen Sangers: Ah, sí. Explícalo, porque este es uno de los conceptos más importantes que hemos tratado y, de hecho, hay toda una clase sobre ello en el curso online que tenemos sobre mejorar tu concentración. Pero aquí en el podcast también hemos hablado bastante de este tema. ¿Qué es esto?
Quique Gonzalo: Hay que ser conscientes de lo que es el residuo atencional, y es que cuando saltas de una tarea a otra sin cerrar la anterior, una parte de tu atención se queda enganchada a lo que dejaste a medias. Leroy lo midió, y es que el rendimiento en la segunda tarea baja porque tu cabeza sigue, en parte, enganchada a la tarea anterior. Ahora imagina tu lunes de vuelta, saltando entre 400 correos, cada uno dejando su residuo personal para cuando vas a lo siguiente. ¿Sabes qué sucede? Que para la hora del mediodía ya no tienes cerebro, ya no tienes mente, ya no tienes energía: tienes 400 fragmentos de mente repartidos entre 400 asuntos a medio cerrar.
Jeroen Sangers: Y esto explica por qué terminas con un día roto sin haber hecho nada grande. No es la cantidad de trabajo, es la fragmentación de la atención.
Quique Gonzalo: Desde luego, Jeroen, y siempre me gusta recordar que este residuo atencional supone una pérdida de tiempo acumulada a lo largo de una vida profesional en torno a un 30, 35 por ciento de nuestra vida. Es impresionante. ¿Por qué? Porque ya pasamos de una tarea a otra no con el cien por cien de energía, con el 80 y, a la siguiente, con un 70, y ahí nos vamos drenando. Esta es la pieza que lo une todo. Por eso la vuelta, ese reingreso por tracción del que hablábamos antes, no es un lujo emocional, es una decisión de efectividad, de rendimiento: proteges un bloque de la mañana para tu éxito de la semana, con atención entera. Y solo después es cuando comienzas, poco a poco, a abrir esa puerta a las urgencias ajenas.
Jeroen Sangers: Y aquí me gustaría meter una idea que me parece la gran oportunidad desaprovechada en septiembre, porque la vuelta no solo es un problema, también es el mejor momento del año para empezar algo nuevo.
Quique Gonzalo: Esto me encanta, Jeroen, porque es la filosofía que nosotros decimos en KENSO: convertir problemas en oportunidades. Así que, ¿cómo has convertido este problema en una oportunidad?
Jeroen Sangers: La idea no es muy mía. Hay un trabajo muy interesante de unos investigadores que se llaman Hengchen Dai, Katherine Milkman y Jason Riis, que son de la Universidad de Pensilvania, y ellos han encontrado lo que llamaron el efecto de borrón y cuenta nueva, the fresh start effect. Han demostrado que las personas nos sentimos más motivadas a perseguir metas justo después de un hito temporal, que puede ser un lunes, el primer día de mes, un cumpleaños, un año nuevo. Porque estos momentos crean una frontera psicológica entre el yo de antes, que ha fracasado, que falló, y el yo de ahora, que puede empezar limpio.
Quique Gonzalo: Yo creo que, entonces, la vuelta de vacaciones es ese hito temporal más potente del calendario después del año nuevo, ¿correcto?
Jeroen Sangers: Sí, más potente incluso. Septiembre es nuestro segundo enero, ¿no? Y para muchas personas el primero, más potente que enero. Quien vuelve cargando solo con la deuda del correo está usando este impulso para achicar agua, como has dicho, y quien vuelve eligiendo un éxito está usando el mejor viento del año para avanzar de verdad. Por lo tanto, el mismo día puede ser el principio de tu agotamiento o el principio de tu mejor trimestre. Y lo decide el criterio de las primeras horas.
Quique Gonzalo: Wow. Déjame, entonces, conectar esto con algo que para mí es profundo, porque hay una imagen literaria que llevo días, desde que trabajamos este guion, dándole vueltas. Hay un poema que descubrí gracias a David Criado, de Kavafis, el poeta griego, que se llama Ítaca. Habla de Ulises volviendo a casa después de la guerra y de años de viaje, y dice una cosa que, aunque de primeras puede parecer contradictoria, es potentísima: que Ítaca, el destino, el hogar al que vuelves, no te debe nada más que el viaje, que el regreso no es el final de la aventura, es parte de ella, y por eso que el viaje sea largo.
Jeroen Sangers: Vaya, me gusta este concepto del regreso como parte del viaje, no como el peaje del viaje.
Quique Gonzalo: Eso es, no es el peaje, sino parte del viaje. Porque solemos vivir la vuelta como ese precio necesario a pagar por haber descansado, fíjate, como una resaca del placer del descanso. Y Kavafis nos propone lo contrario: que volver, y volver bien, es tan parte del arte de vivir como irse bien, que este aterrizaje de vuelta merece el mismo cuidado que pusimos en cada momento del viaje. Y tan importante como aterrizar es saber despegar: las dos cosas son parte del mismo vuelo.
Jeroen Sangers: Y ya que estamos hablando de metáforas de aterrizajes, vamos a mirar una de verdad, porque hay una que se estudia en las escuelas de aviación y que me parece, para mí, la metáfora exacta de lo que proponemos. En el año 2009, el capitán Chesley Sullenberger amerizó un avión en el río Hudson, en Nueva York, con los dos motores parados, y salvó a las 155 personas a bordo. Y ese acto tan heroico se ha contado en la película de Clint Eastwood sobre este evento. La película se llama Sully. ¿Y sabes qué dijeron después los expertos sobre lo que hizo bien?
Quique Gonzalo: Lo sé, Jeroen, pero cuéntanoslo tú.
Jeroen Sangers: Ya sé que has estudiado el libro o has visto la película, ¿no? Lo que hizo bien es que no aceleró: que en plena emergencia, con todo gritándole que hiciera algo deprisa, su mayor acierto fue tomarse los segundos que tenía para elegir bien dónde y cómo posarse, en lugar de intentar volver al aeropuerto a toda costa. Porque aterrizar no es correr, aterrizar es elegir bien dónde te posas. Y tu primer día de septiembre es justo eso: un aterrizaje que sale mejor cuando no aceleras.
Quique Gonzalo: Sí, es que conozco esta historia bien porque Sully vivía en Danville, que es el pueblo a las afueras de San Francisco al que pertenecen unos amigos a los que quiero un montón. Así que, Paul, si nos estás escuchando, un abrazo muy fuerte. Fíjate, Jeroen, que esto que acabas de comentar parece cosa de altos directivos, y yo diría que muchas veces incluso es igual de cierto en lo personal, porque no solo es la mezcla o la separación entre la vida personal y profesional, sino el tener muy claro que cuando volvemos a nuestra casa, después de un verano fuera, podemos entrar arrasando, deshaciendo maletas, poniendo lavadoras hasta medianoche, dejándolo todo bien preparado para entrar en modo trabajo al día siguiente. O podemos elegir una sola cosa que nos devuelva la sensación de hogar. Y yo te voy a decir que he sido de los primeros durante mucho tiempo. Yo era de los que quería que todas las maletas estuvieran deshechas, puestas las lavadoras, para que el día siguiente pareciera que no hubiéramos estado de vacaciones. Sin embargo, hay algo mucho más potente. Si queremos crear mayor sensación de hogar, toma otra decisión, un gran éxito: dormir bien la primera noche, una cena tranquila con la familia, recuperar tus cinco minutos en tu rincón de lectura. Una sola victoria que te esté diciendo ya estoy en mi hogar, en lugar de esas cien tareas pequeñas que lo que te están diciendo es que todavía no estás en él.
Jeroen Sangers: Esto me hace acordarme de que nosotros en casa tenemos un pequeño ritual después de un viaje, y aunque sea un viaje de una noche fuera, siempre que volvemos tenemos una cena típica. Después de un viaje siempre comemos lo mismo. Es nuestra cena posviaje. Y este es un ritual que ayuda un poco también con esta reincorporación.
Quique Gonzalo: ¿Y qué cena es, Jeroen?
Jeroen Sangers: No es nada especial. La comida simplemente es que vamos al chino aquí de la esquina, que es muy bueno, y siempre pedimos los mismos platos. Un pollo almendrado que está fantástico. Pero la comida no es lo importante, lo importante es el ritual, es la elección de: este es nuestro ritual de aterrizaje. Aparte de esto, hay una capa más que no quiero que se nos escape, porque aquí, en un equipo, le cambia el tablero entero. Porque tu reingreso no es solo tuyo, porque tienes un equipo, y por tanto tu reingreso es la señal que tu equipo lee para calibrar el suyo. Tú das el ejemplo.
Quique Gonzalo: Nada más y nada menos, ¿verdad, Jeroen? Lo vemos en cada taller cuando comienza septiembre. Y ojo, que tú también puedes ser líder en casa: tus hijos pueden ser ejemplo, tus compañeros de piso pueden ser también personas que se fijen en ti. El estado de ánimo de tu primer día va a caer en cascada a todos los demás.
Jeroen Sangers: Sí. Y este efecto opera en las dos direcciones, porque si vuelves el lunes disparando correos a las siete de la mañana con asuntos en mayúsculas y tres signos de exclamación, le dices a tu equipo que las vacaciones acabaron de golpe y que en modo bombero hay que arrancar ya. Y no hace falta que lo digas, tu manera de volver lo dice por ti.
Quique Gonzalo: Correcto. Y nos podemos encontrar con una injusticia silenciosa, incluso puede ser que tú no hayas sido consciente de ella, porque cuando estás al frente puede ser que quizás sí necesites ese ritmo o creas que lo necesitas. Lo que sucede es que arrastrar a diez personas que venían dispuestas a empezar con otro enfoque deshace, en una sola mañana, el descanso de todo un equipo.
Jeroen Sangers: Es como Penélope, pero al revés, ¿no? ¿Te acuerdas de la Odisea? Penélope tejía de día su sudario y lo destejía de noche para ganar tiempo frente a sus pretendientes mientras esperaba a Ulises. Pues cuando vuelves arrasando, tejes agotamiento de día y destejes de noche el descanso que tanto costó construir en agosto. Lo que ganas en tres semanas lo deshaces en tres días.
Quique Gonzalo: Me encanta que hayas conectado esta imagen. No podemos recomendar más La Ilíada y La Odisea como libros de efectividad.
Jeroen Sangers: Claro.
Quique Gonzalo: Entonces, me gustaría preguntarte, Jeroen, ¿qué es lo que hace distinto quien diseña el reingreso de su equipo en lugar de improvisarlo?
Jeroen Sangers: Hace varias cosas. Lo primero, yo creo que es blindar el primer día colectivo. Nada de reuniones de puesta al día el lunes a primera hora. Esas reuniones donde cada cual relata lo que hizo en las vacaciones y lo que arrastra pendiente generan más residuo de atención que claridad. Mejor un primer día de aterrizaje, donde cada persona reconecta con su trabajo y, tal vez, una reunión de equipo el segundo o tercer día, cuando ya hay suelo bajo los pies.
Quique Gonzalo: Vais a alucinar cuando hagáis esto, porque el ejemplo que le estáis mandando al equipo les va a volar la cabeza en positivo. Y, además, lo que podemos hacer, algo que para mí pesa mucho, es dar permiso explícito para volver con calma. Porque quien lidera no solo marca el ritmo con su ejemplo, lo marca con lo que autoriza. Si dices en voz alta: esta semana la usamos para reorientarnos, no para correr, liberas al equipo de la culpa del presentismo, de la aceleración. Y esa frase, el viernes anterior a la vuelta, vale más que cualquier plan que mandes el lunes a primera hora.
Jeroen Sangers: Es el único mensaje que está permitido enviar durante las vacaciones, ¿no? El viernes antes de volver. Y esto enlaza con una herramienta que convierte la buena intención en acción, porque volver con foco suena muy bien, pero se evapora si no lo concretas. Peter Gollwitzer, psicólogo de la Universidad de Nueva York, dedicó décadas a estudiar lo que llamó las intenciones de implementación. Su hallazgo es, básicamente, que una meta formulada como deseo, por ejemplo, este septiembre quiero empezar con foco, si es solo un deseo, tiene una fuerza débil, pero la misma meta formulada como un plan en el formato si pasa esto, entonces hago esto, multiplica las probabilidades de cumplirla.
Quique Gonzalo: Venga, Jeroen, facilito, que estamos preparando la vuelta. Danos un ejemplo para poder aplicarlo desde la semana que viene.
Jeroen Sangers: Por ejemplo, en lugar del deseo de quiero proteger mi primera mañana, lo concretas utilizando la fórmula de Peter Gollwitzer: si llego el lunes a la oficina, entonces, antes de abrir el correo, cierro la puerta 30 minutos y escribo mi éxito de la semana. El si es el disparador, y el entonces es la acción reservada. Gollwitzer demostró que este formato gana porque le quitas a tu yo cansado la carga de decidir en el momento. La decisión ya está tomada de antemano, por tanto ya sabes lo que hay que hacer, no hay que pensar.
Quique Gonzalo: Y para un cerebro de primer día de septiembre, que llega con la reserva de fuerza de voluntad bajo mínimos, es una liberación. No le estás pidiendo disciplina, al contrario, le pides que siga un plan que dejaste escrito cuando tenías la cabeza un poco más despejada. Porque la disciplina del lunes se decide el viernes anterior.
Jeroen Sangers: Y aquí se cierra el círculo con el episodio de antes del verano, porque allí defendíamos que un buen descanso se prepara antes de irte. Pues un buen regreso también. La última media hora antes de cerrar el portátil en julio es el mejor momento para dejarte una nota: mira, Jeroen, cuando vuelvas, empieza por esto. Es tu yo de julio cuidando a tu yo de septiembre. Esta es la idea.
Quique Gonzalo: Esa es una maravilla, ese ir cuidando, porque esto también, Jeroen, lo podemos hacer de manera que nuestro viernes cuide nuestro siguiente lunes. Porque, simplemente, si nuestro yo de agosto tomó buenas decisiones, tu yo de septiembre solo tiene que protegerlas. Y a veces protegerlas empieza por una nota que te dejaste antes de irnos de vacaciones, antes de apagar la luz ese viernes por la tarde, para comenzar el lunes.
Jeroen Sangers: Sí. Déjame añadir algo sobre la emoción, porque no todo es método. Ya sé que me gustan los métodos, pero las emociones son muy poderosas y hay una tristeza real en la vuelta, y conviene no negarla, porque esta melancolía del último domingo, cuando sabes que ya se han acabado las vacaciones, da también esta sensación de que algo bueno se termina.
Quique Gonzalo: Yo tengo que reconocer que desde que era pequeño esa sensación de domingo por la tarde era algo que me costó mucho gestionar. Ahora, con los años, creo que lo llevo bastante mejor, pero entiendo que en la sensación de vacaciones, ese agosto por la tarde, por así decirlo, está elevado a la enésima potencia.
Jeroen Sangers: Eso es. Y el error consiste en taparla con actividad, llenar la vuelta de tareas para no sentir este bajón. Pero yo creo que la melancolía del regreso no es un problema a resolver, simplemente es una prueba, una evidencia de que descansaste bien. Y por tanto esta sensación solo es que estás echando de menos lo que disfrutaste, y negarla con prisa es negar también esa parte, la de echar de menos el disfrute.
Quique Gonzalo: Claro. Yo creo que vale igual para quien vuelve a una casa más tranquila porque los hijos ya hicieron su viaje, o para quien retoma una rutina en solitario. No corramos a tapar el silencio, sino que vamos a ofrecerle su lugar, su sitio. La calma también necesita ese aterrizaje.
Jeroen Sangers: Sí, y para que todo esto no se quede en teoría, podemos dibujar cómo se ve una primera semana bien diseñada. Por ejemplo, el lunes, un solo éxito, hemos dicho, elegido y protegido, y el correo en el segundo tramo del día, para ponerte al día, pero en un bloque cerrado, sin goteo. Luego, el martes, la reunión de equipo, ya con suelo firme. Y de miércoles a viernes recuperas el ritmo de siempre, sabiendo que la semana ya guarda una victoria dentro, porque ya la conseguiste el primer día, el lunes.
Quique Gonzalo: Y fíjate en el contraste con la semana por saturación: lunes de correo, martes de correo, miércoles de reuniones de puesta al día, y para el jueves, agotados y sin nada propio que mostrar. Las mismas horas, resultados opuestos. La diferencia no reside en el esfuerzo, reside en el orden. Y es que el orden de las primeras horas decide el tono de las primeras semanas, y las primeras semanas de septiembre deciden el trimestre.
Jeroen Sangers: Y mientras escuchas esto, seguro que ya estás pensando en tu propio lunes de vuelta, en esa bandeja de entrada que te espera con 500 mensajes o más. Pero quédate con esa imagen, porque lo que viene ahora va a dirigirse justo ahí, a la primera hora de ese primer día. Recogemos la esencia de lo que hemos hablado antes de bajarlo a la acción. Primero: la calma del descanso no se evapora por volver, se evapora por volver sin criterio. Segundo: ponerse al día no es un requisito previo, es la trampa que disfraza de deber lo que en realidad es un desorden. Y tercero: la primera semana no se gana achicando pendientes ajenos, se gana eligiendo un avance propio. Y por último: septiembre es el mejor hito del año para empezar, y casi todo el mundo lo malgasta vaciando el correo.
Quique Gonzalo: Y de ahí el nuevo hábito KENSO de esta semana: dedica el primer día a elegir tu primer éxito. Te cuento cómo lo pones en práctica, porque está pensado para tu lunes de vuelta. Antes de abrir el correo, antes de entrar en ninguna reunión, dedica los primeros 30 minutos a una sola pregunta, es una inversión en ti. Y esa pregunta es: ¿cuál es el avance que, si lo logro esta semana, hará que mire el viernes con orgullo? Escríbelo en una frase y resérvale un bloque protegido de la mañana, con la puerta cerrada y las notificaciones apagadas, antes de tocar la bandeja de entrada. Si puedes, que ese éxito sea visible también para tu equipo: un proyecto que arranca, una decisión que está parada, una conversación importante que retomas. Si tu primer día es un caos imposible de blindar, simplemente redúcelo a cinco minutos y a una tarea pequeña, pero que sea tuya y no de otro. El efecto lo notarás el viernes, porque en lugar de terminar la semana preguntándote en qué se fue, terminarás pudiendo señalar algo y diciendo: esto lo sacamos con el equipo, esto lo saqué yo.
Jeroen Sangers: Y lo bonito es que el correo electrónico seguirá allí. No desaparece por ponerlo en segundo lugar, pero entrarás en él desde la tracción, no desde el naufragio.
Quique Gonzalo: Y retomando el final con el principio, uniendo vacaciones, uniendo llegada, uniendo a nuestra amiga Lucía, que nos está escuchando seguro. A lo mejor os preguntáis qué fue de ella. Fue muy curioso, porque este año me escribió y me dijo, cuando estábamos llegando a agosto y septiembre, este momento que estáis viviendo, que había probado una sola cosa: el primer día, antes del correo, eligió sacar adelante la presentación de la nueva campaña, una campaña que llevaba con ella casi desde el último trimestre antes de irse de vacaciones. Cerró la puerta dos horas, la terminó, y luego, solo luego, abrió la bandeja de entrada.
Jeroen Sangers: Y déjame adivinar. El correo seguía teniendo 600 mensajes, ¿no?
Quique Gonzalo: 643, los mismos. Lo que pasa es que ella se sentía de una manera completamente distinta, ella era otra. Llegó ese viernes cansada, pero con ese cansancio del que ha hecho algo que ha merecido la pena. Había terminado con una campaña lanzada y la sensación de haber vuelto de verdad, no de haber sobrevivido a la vuelta, como a muchos nos pasa a veces. Y su equipo, que la vio como ejemplo de empezar con foco en lugar de con prisa, como habían sido todos los años anteriores, también bajó las revoluciones. Ese descanso de agosto, esta vez, le duró más de una mañana, y me contaba cómo habían conseguido avanzar no solo ella, sino todo el equipo.
Jeroen Sangers: Sí, y esto es justo lo que buscábamos: proteger lo que ya te ganaste. Y para que terminemos, si esta forma de mirar la vuelta te ha resonado, te pedimos una cosa que para nosotros vale mucho. Estamos arrancando temporada, y el mejor modo de no perderte ningún episodio es suscribirte al podcast en la plataforma que uses y activar las notificaciones. Y si además lo compartes con alguien que esta semana vuelva de vacaciones con cara de domingo por la tarde, ya sabes de qué estoy hablando, le haces un regalo mejor que cualquier consejo. Y si quieres seguir la conversación de KENSO entre episodio y episodio, te esperamos en nuestra comunidad KENSO Círculo y en el boletín semanal, donde lo que aquí contamos lo bajamos a herramientas concretas. Si quieres apuntarte a la comunidad, kenso.es barra círculo, y el boletín, kenso.es barra boletín.
Quique Gonzalo: Porque una temporada se construye igual que una vuelta de vacaciones: no corriendo el primer día, sino eligiendo bien por dónde comenzar. Gracias por estar con nosotros un año más. Nos escuchamos pronto.
Jeroen Sangers: Chao.
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