La tríada de tu vida: tres palabras para pensar, decidir y vivir mejor
Episodio 434
Sabes lo que valoras. Y aun así, cuando dos cosas que te importan chocan (un proyecto precioso y tu tranquilidad, el trabajo y la familia), te bloqueas o decides por inercia. No te falta tener claros tus valores: te falta saber cuánto pesa cada uno ahora. Quique y Jeroen construyen en directo una herramienta que cabe en una servilleta: tres palabras y cien puntos para pensar con claridad, decidir sin quedarte atrapado entre dos columnas y vivir con más coherencia, en el trabajo y en casa.
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Índice del programa
(00:06) El dilema de los valores en conflicto
(02:13) ¿Por qué las listas de valores no nos ayudan a decidir?
(06:49) El tamaño y el peso de tus valores: cómo elegir y jerarquizar
(12:12) Construyendo la tríada de tu vida: ser, hacer y sentir
(24:06) Los 100 puntos: darle peso real a tus palabras
(34:31) Pensar, decidir y vivir: cómo usar tu tríada cada día
(40:10) Comunica y defiende tus valores: del filtro al «no» auténtico
(45:21) Tres palabras, 100 puntos: la práctica semanal
(47:01) Recursos extra y despedida motivadora
(49:32) ¡Nos escuchamos muy pronto!
Recursos mencionados
Make Your Values Mean Something de Patrick Lencioni | Harvard Business Review
Las cinco disfunciones de un equipo de Patrick Lencioni | Amazon
The magical number 4 in short-term memory de Nelson Cowan | PubMed
Escala de valores de Schwartz | Wikipedia
De architectura de Vitruvio | Wikipedia
Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand | Wikipedia
Whiplash de Damien Chazelle | Wikipedia
When Three Charms but Four Alarms de Suzanne Shu y Kurt Carlson | Journal of Marketing
Affirmation of personal values buffers neuroendocrine and psychological stress responses de David Creswell y otros | PubMed
Todo cambia de Julio Numhauser, en la voz de Mercedes Sosa | YouTube
Episodio 394: Cómo una palabra puede transformar tu año entero | KENSO
Episodio 341: Cultiva tu Palabra del Año: guía práctica para transformar intenciones en realidad | KENSO
Formación para empresas | KENSO
Cursos online | KENSO
Coaching personal | KENSO
Y la música de KENSO gratis para Podcasts y YouTube | Uppbeat
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Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí. Disculpa, si lees algún error en la transcripción.
Quique Gonzalo [00:00:06]: ¿Qué haces cuando dos cosas que de verdad te importan te piden lo contrario? A mí me sucedió este verano, mientras estaba de vacaciones en Asturias, y es que me llamó una empresa con la que llevo años trabajando, y querían un programa intensivo, muchas sesiones, doce semanas presenciales en diferentes ciudades. Un proyecto, la verdad, precioso, de esos que dan sentido a lo que hacemos. Lo que pasa es que mi palabra del año iba en contra de este proyecto. Doce semanas de aviones, hoteles, maletas a medio deshacer, chocaban de frente con algo que cuido como un tesoro: mi paz de espíritu. Así que les dije «dejádmelo pensar», y me pasé tres noches con sus tres mañanas dándole vueltas a la cabeza. Hice la lista de pros y de contras, la que hacemos toda la vida, esas dos columnas. Y las dos columnas, las dos, tenían sus argumentos, tenían sus razones, y ahí es donde encontré la trampa. Cuando chocan dos cosas que valoras, una lista de pros y contras no decide nada, solo te demuestra que las dos te importan.
Quique Gonzalo [00:01:08]: A la cuarta noche hice algo distinto. Cogí tres palabras y cien puntos, y la respuesta que encontré no fue ni sí ni no. Fue una tercera opción que no estaba en ninguna de mis dos columnas, y es una herramienta que hoy vamos a compartir con vosotros.
Jeroen Sangers [00:01:28]: Bienvenidos a un nuevo episodio de KENSO, el podcast donde descubrirás cómo vivir con efectividad para ser más feliz. Y hoy, efectivamente, estrenamos algo especial, tal como Quique ha dicho. Este es el primero de dos episodios que van de la mano. Vamos a construir hoy, en directo y delante de ti, una herramienta que cabe en una servilleta y que te ayuda a pensar, te ayuda a decidir y te ayuda a vivir mejor. La hemos llamado la tríada de tu vida: tres palabras, cien puntos y una nueva forma de salir del atasco cuando lo que realmente te importa tira en direcciones opuestas. Yo soy Jeroen Sangers, aprendiz en reducir a tres lo que mi lado ordenado querría convertir en una tabla de veinte columnas.
Quique Gonzalo [00:02:10]: Y yo soy Quique Gonzalo, aprendiz en descubrir que tener claros nuestros valores no nos libra de dudar cuando se pelean entre sí.
Jeroen Sangers [00:02:21]: Antes de construir nada, empezamos por el inicio, ¿no? Quiero entender el atasco, porque me parece que casi todo el mundo lo vive y casi nadie lo nombra. La mayoría de las personas que escuchan este podcast saben lo que valoran. Si les preguntas por sus valores, te responden sin duda. Casi siempre salen la familia, la salud, la honestidad, el trabajo bien hecho, la libertad, etcétera, etcétera. De hecho, en nuestros talleres a veces hacemos este ejercicio de valores y sale esto. Entonces, ¿dónde está el problema?
Quique Gonzalo [00:02:58]: El problema es que esa lista puede fallar justo en el momento en que más la necesitas. Cuando todo va bien, tus valores terminan conviviendo en paz entre ellos. Nadie te pide elegir entre la familia y el trabajo un domingo tranquilo. Lo que sucede es que la lista se pone a prueba el martes en que, justo en ese momento, el trabajo y la familia te reclaman lo mismo: tu tarde. Tu tarde para pasarla con los tuyos en el parque, con tus hijos, con tu pareja dando un paseo, o, de repente, una urgencia que haya podido aparecer en el trabajo. Y justo ahí descubres que tener valores no equivale a saber usarlos de la mejor manera posible.
Jeroen Sangers [00:03:43]: Yo creo que esto pasa también a lo grande. Hay un artículo de Patrick Lencioni en la Harvard Business Review de 2002 que venía a decir: haz que tus valores signifiquen algo. Y arranca con un caso que, yo creo, da escalofríos. Habla de una gran empresa que tenía sus valores grabados en el vestíbulo, y allí tenía escrito: comunicación, respeto, integridad, excelencia. Cuatro palabras preciosas, ¿no? El nombre de la empresa: Enron.
Quique Gonzalo [00:04:13]: Yo creo que aquí hay dos cosas interesantes. Primero, Patrick Lencioni tiene un libro maravilloso que se llama «Las cinco disfunciones de un equipo», que lo recomiendo a todos los que seáis líderes o trabajéis con personas; es un libro maravilloso con mucho aprendizaje. Y la empresa Enron, pues huelga decirlo, ¿no? Fue uno de los hundimientos y fraudes empresariales más sonados de la historia.
Jeroen Sangers [00:04:40]: Pues sí. Y con la palabra integridad en la pared de entrada, ¿no? Lencioni usó este ejemplo para decir algo duro: que la mayoría de los valores corporativos son tan genéricos que no sirven para nada, no ayudan a orientar una decisión; son palabras que suenan bien, pero no deciden. Y yo creo que eso que ocurre en las empresas nos pasa también a cada persona. Cuando decimos «para mí es importante la salud, la familia, el crecimiento», ¿vale? Pero ¿para qué sirve?
Quique Gonzalo [00:05:14]: Fíjate que con esto que acabas de decir, Jeroen, siempre me viene una imagen visual. ¿Cuántas veces hemos entrado por la puerta de alguna empresa y, de repente, vemos ahí una frase con su propósito, sus valores en grande? Lo podemos ver desde la cafetería de nuestra esquina hasta la empresa a la que vamos a trabajar. ¿Y sabes qué sucede? Yo creo que hay una diferencia, porque nosotros en nuestra casa no tenemos esa misma pared. De hecho, nuestra pared es más pequeña, aunque a veces podemos decir que tampoco aporta, como la de las empresas: cuántas veces hemos visto empresas que dicen una cosa y hacen otra. Al final, se trata de poner el foco en entender que una lista de diez valores no es una brújula, es un catálogo. Un montón de veces, cuando voy a estas empresas, porque me gusta ser disruptivo, les pregunto por su propósito, por los valores de la empresa. Y puedo decir que en el 95 % de las veces, y me quedo corto, las personas no saben nombrarlos. Porque un catálogo en la mano, un catálogo que ves ahí impreso en la pared, no te dice nada. Lo miramos, puede quedar muy bonito, ¿y qué va a suceder? Que normalmente seguimos haciendo lo que hacíamos antes.
Jeroen Sangers [00:06:37]: Vale, vale. Pero déjame tensionar esto un poquito más, porque tener valores claros es bueno, esto nadie lo discute. Entonces, ¿qué le falta a la lista en concreto?
Quique Gonzalo [00:06:49]: Le faltan dos cosas. La primera es tamaño. De hecho, una de las investigaciones más interesantes es la de Nelson Cowan, que en 2001 revisó décadas de estudios sobre la memoria de trabajo y corrigió la famosa regla del siete. Esa de que nuestra memoria de trabajo sostiene siete elementos a la vez, pues no, no, no, esto ha cambiado. Sostiene unos cuatro; esto es algo que trabajamos mucho en las actividades de los talleres para las empresas, y es cuatro como mucho. Así que cuando tenemos que decidir con prisa, con presión, nuestra cabeza no consulta una lista de esas diez cosas, consulta como máximo tres o cuatro cosas. Y si no hemos elegido cuáles son, ¿sabéis quién elige por nosotros? La urgencia.
Jeroen Sangers [00:07:35]: O sea, que si no eliges tú las palabras, las eligen el miedo, la prisa o la persona que más grita en la reunión, ¿no?
Quique Gonzalo [00:07:47]: Correcto, correcto. Bueno, ahí va una cosa muy sencilla: al final, tres palabras caben en nuestra memoria. Tres palabras es algo que podemos mantener, con lo que podemos estar presentes trabajando. Diez ya empiezan a caber solo en la pared, o apuntadas en un pósit.
Jeroen Sangers [00:08:05]: Has mencionado que faltan dos cosas. ¿Cuál es la segunda cosa que falta?
Quique Gonzalo [00:08:09]: La segunda es la jerarquía, es decir, el peso, y aquí la ciencia nos lo dice claro. Hay un psicólogo, Shalom Schwartz, que dedicó su carrera a estudiar los valores humanos en decenas de países, y publicó en 1992 una teoría que a día de hoy es referencia mundial y altamente recomendable, por si luego queréis investigar sobre ella. Una de sus ideas centrales era que lo que guía nuestra conducta no es tener unos valores u otros, porque casi todas las personas valoramos cosas parecidas, como tú nos indicabas antes. Lo que te guía de verdad es el orden, es decir, la importancia relativa: cuánto pesa cada valor frente a los demás. Si yo tengo tres, no todos tienen que pesar exactamente lo mismo ni tener la misma importancia en todas las situaciones. Y lo que sucede es que ese orden solo se nota cuando hay dos valores que entran en conflicto.
Jeroen Sangers [00:09:13]: Ahí está lo que te pasó aquel martes en Asturias, ¿no?
Quique Gonzalo [00:09:18]: Bueno, a mí me pasó en esas vacaciones, ahí puede estar nuestro martes: mi llamada en Asturias, mis tres noches sin dormir. Yo sabía lo que valoraba; lo que no sabía era cuánto pesaba cada cosa este año. Tener valores no te ayuda a decidir. Saber cuánto pesa cada uno, eso sí te va a ayudar a decidir.
Jeroen Sangers [00:09:42]: Y, obviamente, eso no solo es cosa de trabajo, ¿no? También lo veo yo en casa con una claridad tremenda. Pues una pareja que tiene que decidir si se muda por una oportunidad laboral. Las dos personas, seguramente, valoran la familia, las dos, seguramente, valoran crecer, el crecimiento, y están de acuerdo en todo, y aun así, seguramente, se atascan. Porque nadie ha hablado de cuánto pesa cada cosa en esta etapa de su vida, ¿no?
Quique Gonzalo [00:10:09]: Claro. Y fíjate qué importante es esta comunicación, el hablar, el escuchar, porque lo que hacemos al final es discutir la logística, los detalles más tácticos, entiéndeme: colegios, alquileres, horarios. Cuando la discusión real es otra: qué pesa más ahora. Con mis propios ojos he podido ver esta misma escena, igual que tú, en comités de dirección. ¿Cuántas veces en una reunión se pasan dos horas debatiendo si se contrata a alguien o no, si se va por este servicio o por este otro? Y en el fondo la pregunta era otra: ¿este año pesa más crecer o consolidar? Nadie lo formula, porque nos vamos a la parte micro, nos vamos a la parte táctica y dejamos de lado la estrategia. Y al no estar formulada, por eso las reuniones no terminan nunca, porque no está clara cuál es esa brújula.
Jeroen Sangers [00:11:03]: Y por eso se discute el síntoma y no la balanza, el equilibrio, ¿no?
Quique Gonzalo [00:11:06]: Exacto, la balanza. Me encanta esa imagen, la de la balanza. Y por eso hoy queremos proponer algo que, desde este verano, yo llevo tiempo usando, lo he compartido con Jeroen, y nos ha cambiado la forma de decidir. Son tres palabras con peso, y lo hemos llamado la tríada de tu vida.
Jeroen Sangers [00:11:28]: Y como hemos prometido construcción en directo, te propongo, Quique, que no lo expliques en abstracto. Hazlo conmigo, yo hago de conejillo de Indias.
Quique Gonzalo [00:11:39]: Vale, tú vas a ser el conejillo de Indias. Me encanta. Y también, si lo estás escuchando y estás con lápiz y papel en mano, puedes seguir el camino; yo creo que también lo puedes probar tú. Venga. Lo único, aviso de antemano para que luego no digan: puede que haya un poquito de fricción, que duela un poquito, ¿vale?
Jeroen Sangers [00:11:55]: ¿Duele? Que duela.
Quique Gonzalo [00:11:59]: Sí, sí, porque al final el ser humano, cuando tiene que recortar, pasar de diez a tres cosas, pues le suele friccionar un poquito. Primera pregunta. Dime, sin pensar mucho, las palabras que te representan, las palabras que te gustaría que dijeran de ti las personas, Jeroen, cuando no estás delante.
Jeroen Sangers [00:12:25]: Ok, si yo tengo que definirme en estas palabras, vendrían curiosidad, constancia, honestidad, calma, ligereza, generosidad y orden.
Quique Gonzalo [00:12:43]: Pues no vamos mal. Son siete.
Jeroen Sangers [00:12:46]: Siete, siete.
Quique Gonzalo [00:12:46]: Las he contado: siete, siete palabras preciosas, que yo creo que dicen mucho de ti. Ahora viene la parte que duele un poquito, Jeroen. Si te pidiera que de esas siete palabras te quedaras con tres, ¿cuáles serían?
Jeroen Sangers [00:13:02]: Ahí, ahí quería llegar. Primero, antes de contestar, explícame tú por qué tres, porque hay quien defiende que basta con un valor central, por ejemplo, y también he oído a personas hablar de dos. Ya tenemos claro que diez no es bueno, pero ¿por qué tres y no dos? ¿Por qué tú dices tres?
Quique Gonzalo [00:13:24]: Primero, tiene mucho que ver con algo que conocéis los que habéis seguido este podcast, que es la parte de los colores. Hay colores que se sienten más cómodos si no les encorsetan, si les dan más libertad para elegir; hay otros que, si les das tres, van a ir a por esas tres. Lo que sucede al final, el porqué de este número, es que con dos nos podemos quedar en tablas, nos podemos quedar empatados. Si tienes dos palabras y chocan, es un pulso: o gana una o gana la otra, y a menudo pierdes tú perdiendo las dos, que ese es el tema. Con tres aparece algo más interesante. Simplemente, pensad por un momento en un taburete, uno de tres patas. Ese taburete no cojea nunca, aunque el suelo esté torcido. Tres puntos siempre encuentran un plano.
Quique Gonzalo [00:14:13]: Uno de cuatro, en cuanto el suelo no es perfecto, ya comienza a bailar.
Jeroen Sangers [00:14:17]: Ya, como la mesa coja de bar, con el suelo inclinado, ¿no?
Quique Gonzalo [00:14:20]: Correcto, le vamos metiendo ahí las servilletas que vamos sacando para colocarlas debajo. Y esto no es una idea nuestra. Hace dos mil años, Vitruvio dejó escrito en su tratado de arquitectura que un gran edificio necesita tres cosas: solidez, utilidad y belleza. Tres palabras que, tengo que decir, me encantan. Llevamos veinte siglos levantando edificios con esa tríada. Si un edificio necesita tres palabras para tenerse en pie, yo creo que podemos extrapolarlo a que una vida también.
Jeroen Sangers [00:14:56]: Ah, ok. Vale, me quedo con el taburete, me gusta la metáfora, pero sigo con siete palabras y no sé por dónde recortar. De siete a tres es quitar más de la mitad.
Quique Gonzalo [00:15:07]: Claro, un poquito más. Para eso está la estructura. La tríada no son tres palabras cualesquiera: cada una ocupa un papel, y aquí viene algo esencial, prestad especial atención. Cada una de esas palabras va conectada a una parte vital. La primera es la de ser: es quién eres en el fondo, aquello que no cambia aunque cambies de trabajo, de ciudad, de pareja o de década. La primera de la tríada tiene que ver con el ser. La segunda de las palabras tiene que ver con el hacer, es decir, cómo quieres actuar, cómo se te nota que marcas la diferencia en lo que haces. Y la tercera es la que tiene que ver con el sentir, y es cómo quieres vivirlo por dentro.
Jeroen Sangers [00:15:59]: Ok. Ser, hacer y sentir. Tres palabras.
Quique Gonzalo [00:16:03]: Efectivamente: ser, hacer, sentir. ¿Quién eres? ¿Cómo actúas? ¿Y cómo quieres vivirlo, Jeroen? Eso es lo que nos va a dar la estructura, y fíjate en lo que aporta esa tercera. Casi todos los sistemas de valores se quedan en las dos primeras, quiénes somos y cómo nos comportamos, y olvidan cómo queremos sentirnos mientras vivimos. Porque muchas veces alcanzamos esos objetivos que nos hemos marcado, quiénes queremos ser, cómo conseguirlo, pero perdemos algo, que es sentirnos conectados con esa persona. A mí me pasó. Y eso, para nosotros, es justo lo que separa la efectividad de la productividad a secas. Puedes vivir con integridad y con constancia, y aun así con amargura. Entonces, lo que hace esta tercera palabra, y por lo que es tan poderosa, es que, desde el sentir, te protege de eso.
Jeroen Sangers [00:17:01]: Claro. Vale, voy a intentarlo. Tres de mis palabras. Para ser, curiosidad, que yo creo que es lo que siempre me ha movido. Para hacer, constancia, que yo creo que todo el mundo que me conoce sabe esto. Y para sentir, dudo entre dos cosas que no estaban en mi lista de valores, pero son las palabras del año anterior y de este, que son esencial y refrescante.
Quique Gonzalo [00:17:39]: Bueno, interesante. Vamos a hacer una cosa, Jeroen. Aunque tú y yo esto normalmente no lo hacemos en pareja, voy a ponerme de coach, entre comillas, ¿vale? Como en esas sesiones que hacemos con las personas que quieren pasar al siguiente nivel profesional o personal de su vida. Entiendo esta duda que ahora mismo, sobre todo en la parte del sentir, pones encima de la mesa. ¿Qué diferencia hay para ti entre cada una de esas dos palabras?
Jeroen Sangers [00:18:05]: Pues lo refrescante, la palabra del año pasado, es que algo me sorprenda. Y esencial tiene que ver con soltar lastre, que nada me pese. Y las dos cosas a mí me tiran, me motivan, me hacen sentir bien.
Quique Gonzalo [00:18:28]: Estamos en octubre. Piensa en estos últimos meses: ¿qué echas más de menos? ¿Que nada te pese o que algo te sorprenda?
Jeroen Sangers [00:18:40]: Que algo me sorprenda. Yo creo que llevo meses pisando terreno conocido.
Quique Gonzalo [00:18:50]: Pues creo que ahí es donde se encuentra tu tríada. ¿Te has dado cuenta de lo que acaba de pasar?
Jeroen Sangers [00:18:53]: Ajá. ¿Qué ha pasado?
Quique Gonzalo [00:18:57]: Pues que, al final, para elegir entre esas últimas dos palabras, no te he ofrecido ninguna regla, simplemente una pregunta. Así que vamos a guardar eso, que va a volver al final del episodio. Entonces, tu tríada, para que quede claro, ¿cuál va a ser?
Jeroen Sangers [00:19:16]: Curiosidad, constancia y refrescante.
Quique Gonzalo [00:19:21]: Pues refrescante, venga, porque trabajaremos con ello.
Jeroen Sangers [00:19:25]: Vale. Una cosa más, Quique, porque seguro que alguien que está escuchando esto ya se lo está preguntando. Mucha gente que nos escucha tiene una palabra del año. Yo he hablado de esto, ¿no? Y lo hemos tratado también en el podcast y en el Círculo; ahora estamos haciendo un minicurso en KENSO Círculo sobre cómo reactivar la palabra del año. ¿Dónde encaja la palabra del año en todo esto? Que yo la he utilizado en mi caso.
Quique Gonzalo [00:19:50]: Claro. Fíjate, yo creo que en el fondo lo acabas de ver con la tuya. Refrescante ocupa la casilla de sentir. Esa es una forma: la palabra del año como comodín en la dimensión que deseas empujar este año, mientras las otras dos se quedan en puntos más estables. Pero hay otra forma, que es la que me pasó a mí. Mi palabra de este año no ocupó ninguna casilla, luego hablaré de mi tríada, pero fue la que me empujó a buscar las tres que van a formar parte de esa tríada. Porque lo que tenemos que entender es que, si tenemos una palabra del año que nos va dirigiendo hacia un lugar, solamente tenemos que preguntarnos: esta palabra, ¿cómo se transforma, cómo da forma a mi tríada?
Jeroen Sangers [00:20:36]: ¿Y qué salió en tu tríada?
Quique Gonzalo [00:20:40]: Mi tríada, fíjate que es muy interesante, porque es lo que luego apliqué para tomar la decisión de si hacer o no estos talleres, que luego os contaremos, tenemos la respuesta. Fue esperanza en el ser. Esperanza para mí significa seguir pensando en positivo, incluso cuando las cosas se vuelven complejas, ya sea a nivel personal o como podemos estar viendo en el mundo actual. Hidalguía en el hacer: es recuperar esa parte de valentía, de ir hacia adelante aunque haya miedo, y de ser noble, o sea, demostrar que tenemos ese punto de poder hacer cosas, a pequeña escala o a gran escala, por aquello que de verdad nos importa. Y, probablemente, la más importante, la de paz de espíritu en el sentir, que es sentirme tranquilo, algo que para mí se traduce en que cada noche, cuando me voy a dormir, pueda dormir a pierna suelta la mayoría de mis noches. Esa paz de espíritu, de tener tranquilidad para tomar decisiones, para poder decirles a las personas aquellas cosas que de verdad importan sin tener miedo, es porque tengo una paz interior que me está ayudando a saber que lo estamos haciendo de la mejor manera posible.
Jeroen Sangers [00:21:57]: Entonces: esperanza, hidalguía y paz de espíritu. Me ha sorprendido hidalguía, porque no es una palabra que se oye todos los días.
Quique Gonzalo [00:22:10]: Bueno, no es una palabra que se oye todos los días. Yo trabajo mucho con David Criado, con quien hemos estado grabando varios podcasts y grabaremos más adelante nuevos podcasts. Y dentro de sus Training Days, de su academia, este año una de las partes la ha dedicado a la hidalguía, y a mí me ha resonado profundamente. Por eso la elegí. No hablo de la hidalguía del linaje, ¿no? Voy a desarrollarlo un poquito para que quede claro. Hablo, más bien, de la que retrató, yo creo que a lo mejor no conocemos al escritor, pero sí al personaje, ¿no?, Edmond Rostand en «Cyrano de Bergerac». Cyrano de Bergerac, si lo recordáis, ese caballero poeta con esa nariz enorme que pierde casi todo: pierde el amor, pierde la fortuna, pierde el reconocimiento. Eso sí, hasta el final conserva lo que él llama su penacho. Y su penacho era cumplir la palabra, dar la cara por quien está en desventaja, ser generoso aunque nadie lo aplauda. Y para mí, esa es la forma de actuar que quiero que se me note en la vida: estar del lado de las personas que más lo necesitan, que no se pueden defender; que alguien sepa que cuando le digo algo es algo que se va a cumplir, que se pueden sostener en mí y que puedo aguantar el peso. Por eso es tan importante para mí la palabra hidalguía.
Jeroen Sangers [00:23:28]: O sea, que la palabra del año puede ocupar una casilla, como he hecho yo, o, en tu caso, ayudarte a descubrir las tres. Esta es la conclusión sobre dónde encaja la palabra del año.
Quique Gonzalo [00:23:40]: Correcto, y nos aporta bastante, nos ayuda bastante. Una palabra sola es una intención; tres palabras con peso son un sistema para decidir. Y aquí es donde entra la segunda parte de la construcción, cuando os hemos hablado de los cien puntos. Viene la parte que convierte esas tres palabras, preciosas, que encajan contigo, que tienen una profundidad, en una herramienta. Para eso, solo imagínate que tienes cien puntos, cien votos, cien votos democráticos. Lo único que tienes que hacer es repartirlos entre tus tres palabras según lo que pesa cada una en esta etapa de tu vida, no para siempre, sino centrándonos en el ahora. Así que, Jeroen, ¿tú cómo lo harías?
Jeroen Sangers [00:24:26]: Pues fácil: 33, 33 y 34.
Quique Gonzalo [00:24:32]: Me lo podía imaginar, conociendo tu perfil.
Jeroen Sangers [00:24:36]: Pero es justo, es lo justo.
Quique Gonzalo [00:24:40]: No, no y no. O sí, sí, sí, depende. Porque es lo justo y, al mismo tiempo, ¿qué es lo que sucede, Jeroen? Que nos va a ser de poca utilidad, porque es un empate disfrazado, es la forma más elegante de no elegir. Si todo pesa lo mismo, en el momento del choque volvemos a estar como al principio: con dos columnas que tienen razón, dos ideas que se contraponen y, como las dos tienen razón, no sabes por dónde salir.
Jeroen Sangers [00:25:10]: Ok, mala, mala.
Quique Gonzalo [00:25:10]: Sabía que me estabas haciendo el lío, pero, a ver.
Jeroen Sangers [00:25:13]: Como, como todo el mundo, no me gusta pensar. Acudo a opciones por defecto para no tener que pensar, pero vamos, vamos a pensar un poco. Constancia, 50 puntos, que yo creo que es lo que más me define. Después, curiosidad, 30, y a refrescante, pues, le quedan 20.
Quique Gonzalo [00:25:42]: Te voy a hacer una pregunta y me gustaría que te tomes tu tiempo. Mira hacia atrás, a los mejores años de tu vida profesional: ¿qué te los dio? ¿Ser constante o tener curiosidad?
Jeroen Sangers [00:25:59]: ¿Constancia o curiosidad? Uf, creo que la curiosidad. La constancia lo sostuvo, pero no es lo que empezó esos momentos, ¿no? Mira, por ejemplo, este podcast nació de la curiosidad. El proyecto de KENSO nació de la curiosidad. Los cursos que impartimos nacen de la curiosidad, de algo que investigamos, y, pues, allí está. Y luego, después de la curiosidad, después del inicio, yo creo que vino la constancia, para que estas ideas y estas iniciativas no se cayeran.
Quique Gonzalo [00:26:34]: Entonces, ¿cuál tendría que llevar más peso?
Jeroen Sangers [00:26:41]: Vale, volvemos a revisarlo. Visto así, doy 45 puntos a curiosidad, 35 a constancia y quedan 20 para refrescante.
Quique Gonzalo [00:26:57]: ¿Y cómo te hacen sentir ahora esos porcentajes?
Jeroen Sangers [00:27:01]: Pues raro, raro, porque cuando lo veo es como si lo hubiera sabido siempre, pero nunca lo he dicho en voz alta, nunca lo he puesto por escrito, ¿vale?
Quique Gonzalo [00:27:12]: Ese es el momento eureka que os va a pasar a todos cuando hagáis este ejercicio. ¿Por qué? Porque el número no decide por ti. Simplemente te muestra lo que ya sabías y, a veces, no te atrevías a poner en palabras.
Jeroen Sangers [00:27:30]: Ahora, pregunta del alumno aplicado: ¿y por qué no darle los cien puntos a una sola palabra de las tres? Porque más claro, imposible. Parecería lo mejor.
Quique Gonzalo [00:27:45]: Vale, vale. Porque una sola palabra vivida al 100 % te rompe. ¿Has visto la película «Whiplash»? La película de un joven batería que decide que lo único que importa es ser el mejor batería del mundo; una película maravillosa, que yo recomiendo. Busca ser ese batería único de jazz. Tiene un momento precioso, lo recuerdo, cuando le dicen algo así como: no te preocupes, que si no puedes ser batería de jazz, podrás ser batería de una banda de rock and roll. Entonces, me vi muy identificado en eso. Busca la excelencia a nivel máximo, lo da todo por ello. Es capaz de dejar a su novia porque le roba horas de ensayo, toca y toca hasta que le sangran las manos, sale de un accidente de coche y directamente desde ese accidente se sube al escenario cubierto de sangre para no perder la plaza que tanto le había costado ganar. Hace trampas con sus compañeros, robándoles la partitura, y eso sí, Jeroen, llega a tocar como nadie.
Quique Gonzalo [00:29:02]: La película nos termina dejando con una pregunta incómoda, y es: ¿a qué precio?
Jeroen Sangers [00:29:10]: Sí, porque la excelencia, sin nada que la equilibre, acaba en obsesión, ¿no?
Quique Gonzalo [00:29:14]: Correcto. Por eso, en nuestra tríada, al mantener pesos distintos, ninguno vale cero: cada palanca necesita de las otras dos para no convertirse en una pequeña caricatura. La constancia sin curiosidad es rutina, la curiosidad sin constancia es dispersión, y las dos, sin algo refrescante, acaban oliendo, Jeroen, a cerrado.
Jeroen Sangers [00:29:47]: Me acabas de describir en mis peores años, que lo sepas.
Quique Gonzalo [00:29:47]: Para eso estamos aquí, para ayudar a sacar lo mejor y aquello más oscuro que llevamos dentro, que lo queremos igualmente, porque en el fondo es lo de todo el mundo, incluso lo mío, eso te lo puedo asegurar.
Jeroen Sangers [00:30:02]: Ahora, otra trampa. Déjame hacer de abogado del diablo, porque aquí hay una duda que seguro que a nuestros oyentes también les ha salido, al menos a algunos. ¿No es un poco frío ponerle porcentajes a mi vida y decidir con un cálculo? Porque a mi lado ordenado, que lo tengo, esto le encanta: pues mira, tengo una fórmula, la aplico y ya está. Pero entiendo también a las personas que digan: oye, oye, mis valores no son una hoja de cálculo, no son un Excel.
Quique Gonzalo [00:30:32]: Toda la razón. Por eso hay una regla que para mí es sagrada: el número es una conversación, no un veredicto, y es un número que puede ir mutando, puede ir cambiando con el paso del tiempo. Si haces la cuenta y te sale una cosa, y por dentro algo te está gritando lo contrario, no obedezcamos al número. Escuchemos esa sensación, ese grito, porque ese grito es información. Nos está diciendo que los pesos que pusimos no son los reales, así que lo único que tenemos que hacer es volver a reajustarlos.
Jeroen Sangers [00:31:10]: Y más preguntas para ti. ¿Y si el grito se equivoca? Porque a veces lo que me grita por dentro no son mis valores, sino, más bien, el miedo.
Quique Gonzalo [00:31:21]: Ay, ahí has sacado un tema que yo creo que da para un podcast: lo valioso que es el miedo en el día a día y cómo lo podríamos utilizar como un arma positiva, o una herramienta positiva, yo creo, en lugar de esta creencia de que es algo negativo. Fíjate, ahí el número nos ayuda a distinguirlos. Simplemente haz la prueba: escribe los pesos y míralos un rato. Si lo que sientes es alivio, como cuando alguien por fin dice en voz alta lo que pensabas, era verdad. Y si lo que sientes es un nudo en el estómago, es probable que quien hable sea el miedo. Al final, los valores se calman cuando los nombras. El miedo, por el contrario, no.
Jeroen Sangers [00:32:12]: Y yo veo que... Ya, la última pregunta. La última cosa que quiero comentar, que seguro que también te llega: esos números que acabas de poner, estos puntos que acabas de asignar, ¿son para toda la vida o cambian?
Quique Gonzalo [00:32:23]: No, no, no. Como comentaba antes, es importante que sepamos que mutan. Las palabras se quedan; los pesos cambian con las estaciones de nuestra vida. El año que nace un hijo, oye, pues probablemente el sentir quizá pese más. ¿El año que lanzas un proyecto? El hacer te pide más espacio. El año que cuidas de tus padres, igual el ser se lleva la mitad de los puntos. Por eso, yo lo que voy haciendo es revisarlo cada cierto tiempo. En mi caso, cada tres meses me funciona bien, y no me lleva más de diez minutos, Jeroen. Simplemente me pregunto: ¿siguen siendo estos los pesos de mi vida, o son los de hace un trimestre?
Jeroen Sangers [00:33:12]: Y aquí yo quiero parar un momento para quien nos escucha. Si vas conduciendo, pues guarda esto para luego, no lo hagas ahora mismo. Pero si puedes, coge en este momento cualquier cosa que tengas a mano, un cuaderno, una nota en el móvil, una servilleta, y escribe tres palabras. No tienen que ser las tres palabras perfectas, sino las que salgan. Una para quién eres, una para cómo actúas y una para cómo quieres sentirte. Eso como primer borrador de tus tres palabras. Y después, sin pensarlo demasiado, reparte estos cien puntos. Te va a costar más de lo que crees, ¿no? Y esa dificultad de asignarles estos puntos, yo creo que ya es información útil.
Quique Gonzalo [00:33:56]: Ajá, por supuesto. Y me parece que es lo mejor: parar aquí, que lo pruebes, y ahora continuamos. Porque vamos a continuar con para qué sirve ese pensar, decidir y vivir. Ya tenemos la tríada; hemos visto la de Jeroen, tú tendrás la tuya. Ahora, ¿para qué sirve? Para tres cosas, que son justo las tres del título: pensar, decidir y vivir.
Jeroen Sangers [00:34:24]: Ok, vale. Obviamente, vamos a cogerlas una por una. Empezamos por pensar.
Quique Gonzalo [00:34:31]: Pensar es usarla como filtro. Antes de meter algo nuevo en nuestra agenda, en nuestra cabeza o en nuestra vida, pregúntate: ¿esto alimenta alguna de mis tres palabras? Si la respuesta es no a las tres, acabas de encontrar una pista enorme de que quizá no merece tu tiempo.
Jeroen Sangers [00:34:50]: Por tanto, en mi caso, si tengo que pensar en algunas cosas que he metido en mi vida o quería meter en mi vida últimamente: un curso nuevo alimenta mi curiosidad. Salir a caminar cada mañana, pues alimenta constancia. Y probar una nueva forma de editar el podcast, pues esta alimenta refrescante. Y aceptar ser presidente de la comunidad de vecinos...
Quique Gonzalo [00:35:22]: ¿Eso alimenta alguna, Jeroen? Yo, que soy vicepresidente: ¿te alimenta alguna?
Jeroen Sangers [00:35:32]: Ninguna, ninguna. Y el año pasado casi digo que sí.
Quique Gonzalo [00:35:36]: Pues ahí está la utilidad del filtro. No nos dice qué hacer, sino que nos enseña lo que estamos a punto de hacer por inercia. Y esto es igual de valioso para un equipo. Imagina un comité que, antes de aprobar un proyecto nuevo, se pregunta qué palabra de su tríada alimenta. Te aseguro que se ahorrarían la mitad de las reuniones.
Jeroen Sangers [00:35:55]: Vale. Ok. Ahora, segunda utilidad, ¿no? Segunda cosa: decidir. ¿Qué es lo que te pasó con la llamada de Asturias? Porque esa era una decisión, ¿no? De las...
Quique Gonzalo [00:36:10]: Mira, lo recuerdo perfectamente, iba en el coche con la familia camino de la playa de Toró. Y decidir, yo creo que es cuando la tríada se vuelve una pequeña balanza. Yo te cuento lo que hice esa cuarta noche después de aquella llamada: puse mis tres palabras con sus pesos de este año. Esperanza, 30; hidalguía, 25; y paz de espíritu, 45. Y escribí las opciones. Al principio solo había dos: aceptar el programa tal cual o rechazarlo.
Jeroen Sangers [00:36:46]: Esas eran tus dos columnas que tenías antes ya, ¿no?
Quique Gonzalo [00:36:46]: Mis dos columnas. Y, de hecho, puntué cada opción del 1 al 5 en cada palabra. Aceptar tal cual: en esperanza, un 5, por todo lo que ese programa podía hacer por esas personas. En hidalguía, un 4, porque me habían elegido a mí y no quería dejarles tirados. Pero en paz de espíritu, un 1. Rechazar: paz de espíritu, un 4, pero esperanza e hidalguía, un 2 cada una.
Jeroen Sangers [00:37:13]: Y luego multiplicas estos números por los pesos, entiendo, ¿no?
Quique Gonzalo [00:37:17]: Claro, multiplicas cada nota por su peso, sumas, y la cuenta sale sobre 100. Aceptar tal cual, 59; rechazar, 58. Un empate técnico. O sea, las dos columnas tenían razón, y ahora los números me lo confirmaban. Y eso fue lo que me hizo ver algo: si ninguna opción pasa del aprobado raspado, quizá el problema no es la decisión, es que las opciones las había planteado mal.
Jeroen Sangers [00:37:43]: Y ahí está tu tercera opción.
Quique Gonzalo [00:37:43]: Claro, eso es lo que me dio lucidez y claridad. Y ahí apareció, porque me pregunté: ¿qué salida puntuaría alto en esperanza, en hidalguía y en paz de espíritu a la vez? Y la respuesta fue que el programa que me habían ofrecido siguiera adelante, que pudieran sacarlo, aunque no conmigo. Y la decisión fue cederle todos los cursos a un amigo y compañero en quien confiamos a ojos cerrados. Simplemente hice el mismo ejercicio, la puntué: 4 en esperanza, porque esas personas iban a tener su programa igual de bien llevado. 5 en hidalguía, porque la empresa salía ganando y mi amigo recibía un proyecto precioso, que le ayudaba también a tener casi un año entero cerrado, económicamente hablando. Y 5 en paz de espíritu. Fíjate el cambio: 94 sobre 100. Y, además, era lo más esencial que podía hacer: soltar algo bueno para quedarme con lo esencial.
Jeroen Sangers [00:38:43]: La tríada, por tanto, no solo te ha ayudado a elegir entre tus opciones, también te ha obligado a diseñar una mejor.
Quique Gonzalo [00:38:51]: Y eso es lo que más me gusta de ella: la capacidad de abrir alternativas, de abrir puentes.
Jeroen Sangers [00:38:58]: Espera, porque aquí te pillo. ¿Y si haces trampa? ¿Pones los números para que te salga lo que ya quieres?
Quique Gonzalo [00:39:06]: Pues mira, efectivamente, pasa, y probablemente más de lo que confesamos. ¿Y sabes lo que significa? Que ya sabías lo que querías. Si te pillas amañando los números, la balanza ha hecho su trabajo: te ha enseñado tu deseo. A partir de ahí, por lo menos, decides sabiéndolo y siendo consciente, poniéndote frente al espejo.
Jeroen Sangers [00:39:29]: Y, obviamente, lo que me gusta de este método de decisión es que los pesos los pones antes, en frío, y no en la noche del dilema; ya lo tienes decidido, ¿no? Así no te deslumbra la razón que más brilla a las dos de la madrugada.
Quique Gonzalo [00:39:45]: Claro, que son esas urgencias, esas impotencias, ese darle vueltas a la cabeza. Las razones pueden cambiar cada noche y, probablemente, nos excusemos en que somos capaces de cambiarlas cada noche. Lo importante es que las palabras no: las palabras las has elegido y permanecen.
Jeroen Sangers [00:40:04]: Ok, nos queda la tercera: vivir. ¿Cómo podemos utilizar las palabras para vivir?
Quique Gonzalo [00:40:08]: Yo creo, y estoy convencido, que vivir es llevar la tríada hacia fuera, y aquí entra algo que es precioso: cómo te presentas y cómo dices que no. Hay un estudio en el Journal of Marketing con un título que lo dice todo: «Cuando tres encantan y cuatro alarman». Analizaron cuántos argumentos positivos convencen más a la gente, y el número mágico era tres, fíjate. Con cuatro, la gente empezaba a desconfiar, como si sonara a venta. Es decir, si yo quiero vender un curso de KENSO y doy cuatro, cinco, seis argumentos potentes, hay un punto óptimo que acabo de romper. La gente empieza a ver que estoy contando de más, que estoy soltando y que, uf, esto suena a parafernalia. Sin embargo, cuando te vas al número mágico de tres, la gente confía en ti.
Jeroen Sangers [00:41:07]: Veo que tenemos que revisar la página de KENSO, porque tal vez haya alguna página donde tenemos más argumentos. O sea, tres palabras no solo caben en tu memoria, también caben en la memoria de quien te escucha. Eso es lo que quieres decir, ¿no?
Quique Gonzalo [00:41:22]: Claro, y lo más importante, que generan confianza. Si tu equipo sabe cuáles son las tres palabras de tu tríada, en mi caso esperanza, hidalguía y paz de espíritu, si tú sabes eso, Jeroen, entenderás muchas de mis decisiones sin que yo tenga que explicarlas. Y esto vale igual con nuestra pareja en casa, con los amigos; esto es importantísimo.
Jeroen Sangers [00:41:50]: Ok, esto no lo veo tan claro. ¿No suena un poco a eslogan ir por ahí diciendo tus tres palabras a todo el mundo de tu entorno?
Quique Gonzalo [00:41:59]: Mira, me encanta, porque hoy estás haciendo de abogado del diablo, y cuando haces de abogado del diablo siempre podemos ver la estructura, ver que las cosas tienen su peso y razonarlas, así que me parece brillante. Si las usas para presentarte en un congreso, sí. Si las usas para explicar un no, es justo lo contrario: te expones, porque das tus razones de verdad en lugar de una excusa. Esto es lo que muchas veces digo, Jeroen: puedes buscar excusas o razones, y quien conoce su tríada no necesita justificar cada no. Cuando al final les devolví la llamada para decirles que no iba a impartir yo el curso, no tuve que inventar nada ni poner excusas, ¿no? Les dije la verdad. Oye, este año me centro en la parte de estar tranquilo; doce semanas fuera de casa, sin ver a mis hijos, a mi pareja, sin seguir estudiando, haciendo lo que estoy haciendo en especial este año, no entran en mi proyecto. Eso sí, conozco a una persona que va a encajar a la perfección para poder hacerlo. Y les ofrecí la alternativa.
Jeroen Sangers [00:43:20]: Y supongo, Quique, que decirlo en voz alta también te ayuda a ti.
Quique Gonzalo [00:43:24]: Sí, porque hay un estudio en el que, antes de una prueba de estrés, que consistía en hablar en público y hacer cálculos ante un tribunal que te ponía cara seria, ¿no?, a un grupo le pidieron que escribiera sobre sus valores más importantes y a otro grupo no. El grupo que había reflexionado sobre sus valores consiguió que el cortisol, la hormona del estrés, fuera más bajo. Por eso, siempre lo decimos en los talleres: para decir un no tienes que tener un sí profundo, que es el que te hace sentir bien.
Jeroen Sangers [00:43:56]: O sea, que tener tus palabras, por ejemplo, te calma antes de la tormenta, ¿no? Este es el efecto que tiene.
Quique Gonzalo [00:44:00]: Y te recuerda quién eres cuando la situación probablemente intenta llevarte hacia otros lugares o convencerte de otras cosas. Y eso, ante una negociación difícil, en una conversación con tu hija adolescente, en una reunión que se tuerce o con tu pareja, ¿vale?
Jeroen Sangers [00:44:23]: Ok, recojamos. Primero, lo que hemos visto: saber lo que valoras no basta. Cuando dos valores chocan, lo que decide es el peso. Lo segundo que hemos visto: tres palabras, tres palabras, porque es lo que cabe en la memoria y lo que sostiene un taburete. Una de ser, una de hacer y una de sentir, con tu palabra del año ocupando una casilla o ayudándote a descubrirlas. Lo tercero que hemos visto son los cien puntos, sin empates disfrazados y revisados con cada estación de tu vida. Y cuarto, la tríada sirve para pensar, como filtro; para decidir, como una balanza que hasta te ayuda a inventar una opción mejor, como hemos visto en el caso de Quique; y sirve para vivir hacia fuera, para que te entiendan y puedas decir que no sin tener que pedir perdón, ¿no?
Quique Gonzalo [00:45:20]: Claro. Y de ahí sale el hábito de esta semana, la frase para que la recuerdes mañana: elige tres palabras, reparte cien puntos y deja que decidan contigo.
Jeroen Sangers [00:45:31]: Sí, la práctica es esta, ¿no?
Quique Gonzalo [00:45:31]: Efectivamente. Esta semana, simplemente, reserva quince minutitos con un café, tranquilamente, buena música, como siempre, y escribe tus tres palabras. Una para quién eres, una para cómo actúas, una para cómo quieres sentirte. Reparte cien puntos, sin empates, y la próxima vez que una decisión te dé vueltas, aunque sea pequeña, puntúala con tu tríada antes de decidir. Y, si puedes, compártela con alguien de confianza y pregúntale si te reconoce en esas palabras. Si no puedes, guárdala en la cartera o en la primera página de tu agenda, donde la veas cada día. Porque, al final de la semana, vas a notar algo, y es que decidir te costará menos y lo que decidas se parecerá más a ti.
Jeroen Sangers [00:46:20]: Y si lo que has escuchado te resuena no solo para ti, sino también para tu equipo, si sientes que vuestros valores viven en una pared de la recepción y no en las decisiones de cada día, pues quizás el siguiente paso no sea redactar otra lista de valores más. Lo que hay que hacer es trabajar primero la efectividad de las personas que van a decidir con ellos: que cada una encuentre su tríada y que el equipo construya la suya. Y eso, nosotros en KENSO llevamos años trabajándolo con equipos de grandes y pequeñas empresas, y estamos encantados de contarte cómo lo hacemos. Si estás interesado o interesada, escríbenos a info@kenso.es.
Quique Gonzalo [00:47:01]: Y un regalo para quien quiere ir más allá. En KENSO Círculo, para los miembros de KENSO Círculo, hemos preparado la plantilla de la tríada: una hoja para tus tres palabras con sus pesos, otra para decidir entre opciones con la balanza que os he contado, y otra para revisar cómo cambian tus pesos estación a estación. Es exclusiva para todos los miembros de KENSO Círculo, y si tú quieres apuntarte, ya lo sabes, en kenso.es/circulo. Pero ojo, no la necesitas para empezar; es una ayuda. Te puede servir igual con lápiz y papel.
Jeroen Sangers [00:47:38]: Antes de despedirnos, una confesión mía. Antes, cuando estaba dudando entre esencial y refrescante, no me has sacado de dudas con ninguna fórmula. La clave ha sido esa pregunta tuya.
Quique Gonzalo [00:47:53]: Sí, una buena pregunta, ¿no? Pues yo creo que por eso está tan unido con el siguiente episodio, de eso vamos a tratar. Si la tríada es la brújula, la buena pregunta es la que te enseña a leerla. Así que lo podemos ver en la segunda parte, ¿te parece?
Jeroen Sangers [00:48:12]: Sí, fantástico.
Quique Gonzalo [00:48:12]: Por cierto, ¿sabes cómo acabó lo de aquella llamada en Asturias?
Jeroen Sangers [00:48:20]: Vale. No ibas a hacer el curso, eso sí.
Quique Gonzalo [00:48:20]: No, yo no. Yo me fui directo, al final, a disfrutar del resto de días, que sabes que este ha sido un verano larguito. Al final, el poder compartirlo y que esto saliera fue algo maravilloso para todas las partes. Y lo que a mí me abrió mucho la mente fue que aparecieron alternativas que nunca había considerado en esas dos columnas anteriores. Por eso creo que es una herramienta tan potente, que la hemos puesto en práctica para otras cosas, como, por ejemplo, para una novedad: a partir de ahora, vamos a cerrar con alguna canción que tenga que ver con el episodio o que nos apetezca compartir contigo.
Jeroen Sangers [00:49:06]: Vale, por eso, la canción de este episodio. Te proponemos la canción «Todo cambia», de Julio Numhauser, en la voz de Mercedes Sosa, que es una canción preciosa que repasa todo lo que el tiempo transforma: las estaciones, los paisajes, las personas, y termina nombrando lo único que no cambia. Pues escucha esta canción pensando en tu tríada: los pesos se mueven con los años y lo esencial se queda. Esta es, bueno, la conclusión de este episodio. Canción fantástica.
Quique Gonzalo [00:49:36]: Gracias por acompañarnos semana a semana. Ya lo sabes: tres palabras, cien puntos. Y a escucharnos muy pronto.
Ya sabes suficiente.
Ahora empieza lo tuyo.
El Círculo es la comunidad de KENSO
donde por fin lo aplicas.
Escuchar el episodio es la parte fácil. Lo tuyo empieza el lunes.
En KENSO Círculo lo trabajas con gente que está en lo mismo: minicursos con los que sales con una pieza de tu sistema funcionando, sesiones de enfoque cada semana, un consultorio mensual con tu caso encima de la mesa, y dos clubes donde quien enseña es el grupo. Además, la biblioteca completa y los episodios antes que nadie, sin publicidad.
Entras gratis y decides desde dentro.