Cómo una palabra puede transformar tu año entero
Episodio 294
¿Cuánto duran tus propósitos de Año Nuevo? ¿Una semana? ¿Dos?
Te entiendo perfectamente. Durante años nos machacamos con listas interminables de objetivos que ya llevan el fracaso escrito en la frente. Leer doce libros al año, aprender francés, ahorrar para ese viaje soñado. Suenan razonables, incluso inspiradores.
Pero la vida real aparece. Tu jefe te carga con un proyecto inesperado, tu hijo se pone enfermo, llegas a casa agotado. Y ahí está: el juicio interno, brutal y despiadado. «Otra vez lo mismo. No tengo disciplina. Soy un desastre.»
No abandonas porque seas débil. Abandonas porque el sistema de objetivos tradicionales está diseñado para destacar tus fallos en lugar de celebrar tu progreso. Estás tropezando constantemente, y cada tropiezo se siente como un fracaso total.
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Índice del programa
(00:00) ¿Por qué fallan los propósitos de año nuevo?
(01:35) Elige una palabra: el poder de simplificar
(06:08) Ciencia y psicología detrás de la palabra
(08:14) Experiencias reales: cómo transforma vidas
(11:16) Aplicación práctica y anécdotas personales
(18:12) Claves para mantener viva tu palabra
(22:02) Palabra vs. objetivos: juntos funcionan mejor
(24:05) Beneficios profundos
(27:04) ¡Nos escuchamos muy pronto!
Recursos mencionados
Psychology of Habit de Wendy Wood y Dennis Rünger | Annual Review of Psychology
Habit and Identity: Behavioral, Cognitive, Affective, and Motivational Facets of an Integrated Self de Bas Verplanken | Frontiers in Psychology
Episodio 341: Cultiva tu Palabra del Año: guía práctica para transformar intenciones en realidad | KENSO
Curso Palabra de KENSO | KENSO
KENSO Círculo | Comunidad KENSO
KENSO Lab | Reto de ocho semanas en KENSO Círculo
Formación para empresas | KENSO
Cursos online | KENSO
Coaching personal | KENSO
Y la música de KENSO gratis para Podcasts y YouTube | Uppbeat
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Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí.
Disculpa, si lees algún error en la transcripción.Quique Gonzalo:
Feliz año. Y si, es el segundo episodio. Feliz año otra vez. Porque a lo mejor estás escuchando los dos del tirón. Ya sabes que nos gusta comenzar el año pudiendo aportarte muchísimo. Y hoy nos vamos a centrar en saber cuánto duran tus propósitos de año. ¿Una semana? ¿Dos? Te entendemos perfectamente porque Jeroen y yo, durante muchos años, nos hemos machacado con listas interminables de objetivos que ya llevan el fracaso escrito en la frente. Leer 12 libros al año, aprender francés, ahorrar para ese viaje soñado.
Quique Gonzalo:
Suenan razonables, incluso inspiradores. Pero la vida real aparece. Tu jefe, tu jefa te carga con un proyecto inesperado. Tu hijo se pone enfermo. Llegas a casa agotada, agotado. Y ahí está el juicio interno, brutal y despiadado. Otra vez lo mismo. No tengo disciplina, soy un desastre.
Quique Gonzalo:
No, no abandonamos porque seamos débiles. Abandonamos porque el sistema de objetivos tradicionales está diseñado para destacar tus fallos. En lugar de celebrar tu progreso, estamos tropezando de manera constante con la misma piedra. Y eso a veces nos hace sentir un poco ese fracaso. Pero hoy le vamos a dar la vuelta.
Jeroen Sangers:
Bienvenidos a un nuevo episodio de KENSO, el podcast de donde descubrirás cómo vivir la efectividad para ser más feliz. Yo soy Jeroen, aprendiz en encontrar formas más ligeras y refrescantes de transformar las intenciones en realidad.
Quique Gonzalo:
Y yo soy Quique Gonzalo, aprendiz a confiar en que el silencio y la calma son más poderosos que el ruido constante de los objetivos.
Jeroen Sangers:
En el episodio anterior, el 393, hemos hablado sobre por qué fracasan tus propósitos de año nuevo y cómo evitarlo. Hoy vamos un paso más allá. No vamos a darte otra lista de objetivos SMART. Vamos a hablar de algo casi ridículo, tan simple. Elegir una palabra para el año. Una sola palabra. Y te vamos a contar con ciencia y con historias reales. Porque esa palabra puede transformar tu año entero de una forma que ninguna lista de objetivos lo hará jamás. Y lo mejor, hemos creado este mini curso completamente gratuito de siete días para ayudarte a encontrar esa palabra. Este curso está disponible desde kenso.es/curso-palabra. Pero antes de que te inscribas, queremos que entiendas por qué esto funciona. Por tanto, déjame plantearte una situación que probablemente reconoces. Es primero de enero y voy a leer este año 12 libros. Uno al mes. Suena razonable. En enero terminas dos libros porque estás motivado. En febrero solo medio libro porque el trabajo se ha complicado. En marzo, uno, y en abril, ninguno porque tu hijo tiene exámenes y hay este proyecto urgente. Y ahí está. Llevas tres libros y medio en cuatro meses. Deberías haber llevado ya cuatro y ya vas retrasado. El objetivo, tus propósitos son binarios, o lo cumples exactamente o no. No hay espacio para celebrar que leíste tres libros y medio en cuatro meses. Probablemente mucho más de lo que leíste el año anterior en todo el año. En este caso, sólo hay espacio para el fracaso de no haberle llegado a cuatro. No hay flexibilidad para la vida real, para los imprevistos. El objetivo te mira con una regla inflexible de que no entiende de matices. Y esa rigidez es exactamente lo que te lleva a abandonar. Porque si llevas mal en abril, ¿Para qué seguir intentándolo?
Quique Gonzalo:
Esto es importante porque lo que más daño hace es el diálogo interno que viene después. Ese juez implacable que te ves sabía que no ibas a poder. Eres como siempre. El objetivo se convierte en un arma contra ti. Te juzga de manera constante, te pesa. Te hace sentir que eres un proyecto que necesita arreglo. Y eso es agotador. Por eso la mayoría abandonamos antes de febrero. todo lo que no estamos haciendo bien, en lugar de celebrar lo que sí estamos consiguiendo. Genera culpa y frustración en lugar de motivación. Hace un año, en el episodio 341, hablamos de cómo cultivar tu palabra del año. Ese episodio fue magnífico. Fue uno de los mejores que hemos hecho nunca en KENSO. Porque desarrollamos una técnica diferente que ha ayudado a cientos, miles de personas en su día a día. Ese episodio se centró en el proceso completo. Y hoy queremos ir más allá de los beneficios. Queremos, con todo lo que hemos aprendido, no solo nosotros, sino todas las personas que han ido aportando durante este año, poder llegar de una manera mucho más profunda a entender por qué este enfoque funciona cuando los objetivos tradicionales fracasan. De tal manera que tú puedas ponerlo en práctica y este año 2026 sea como el de nosotros en 2025, que fue, tenemos que decirlo en líneas generales, cuando tenemos que hablar acerca de los propósitos, un éxito rotundo.
Jeroen Sangers:
Y la diferencia fundamental entre propósitos y una palabra al año es esta: una palabra no se rompe como se rompe un objetivo. Es imposible. No puedes fallar una palabra de la misma forma que puedes fallar un objetivo numérico. Una palabra te acompaña, te guía, evoluciona contigo y no te ordena hacer algo específico, te inspira a buscar formas de vivir esta cualidad. No te juzga, te empodera. Imagina que en lugar de leer 12 libros, tu palabra fue curiosidad. ¿Ves cómo cambia todo? Curiosidad no te dice exactamente qué hacer. ¿Te qué despierta mi curiosidad ahora? A veces será leer un libro, otras veces escuchar un pódcast o tener una conversación profunda con alguien que sabe de un tema que te intriga. Por eso he visitado una exposición, aprender a cocinar este plato que siempre te ha dado curiosidad. La palabra es una brújula que señala una dirección, no un mapa con una ruta exacta marcada. Y esa diferencia lo cambia absolutamente todo. Quiero llevarte directamente a la ciencia para explicar por qué funciona. Existe un fenómeno llamado cebado o priming en inglés, cebado cognitivo, que explica que tu cerebro está constantemente filtrando información porque es imposible procesarlo todo. Tu cerebro decide qué merece tu atención. Y aquí está la tu cerebro busca lo que has nombrado. No sé si alguna vez has comprado un coche y de repente ves este mismo modelo por todas las patas. Esta situación explica perfectamente qué pasa con este cebado cognitivo. No es que haya más coches de este tipo en tu barrio, es que tu cerebro ahora presta más atención a algo que antes ignoraba. Tu palabra del año hace exactamente esto :se convierte en un filtro de tu atención que si tu palabra es valentía, por ejemplo, Tu cerebro empieza a detectar oportunidades para ser valiente que antes no veías. Y esa conversación difícil con tu jefe que llevas evitando seis meses aparece de repente en tu radar ahora. Y ese proyecto que te da miedo proponer se vuelve visible. No es que las oportunidades no existieran, es que tu cerebro no las había clasificado como importantes. Y tu palabra las hace importantes, las hace visibles. Y eso cambia radicalmente qué decisiones tomas.
Quique Gonzalo:
Fíjate qué importante, porque desde la psicología hay algo incluso más poderoso. Los estudios de Harvard Business Review y Annual Review of Psychology sobre hábitos sostenibles demuestran que la identidad es mucho más poderosa que la conducta. Soy una persona valiente funciona infinitamente mejor que quiero hacer cosas valientes. No solo semántica, es fundamental. Es que cuando eliges una palabra como valentía, no estás estableciendo una meta externa. Estás declarando una forma de ser, definiendo parte de tu identidad. Y eso transforma por completo cómo tomas decisiones diarias. Ya no es si debería hacer esto porque me quedo paralizado analizando pros y contras. No, una persona valiente haría esto. Lo cual te aporta un criterio claro, inmediato, visceral. Patxi, uno de los participantes del minicurso El año pasado, lo resume a la perfección. Dice «No puedes imaginar lo potente que puede ser una simple palabra para guiar todo tu año. Si algo estaba alineado con mi palabra, lo hacía, y si no, lo dejaba ir. Si eres de las personas que te piensas mucho las cosas, esto te ayudará a decidir rápido. Y es que decidir rápido en un mundo donde la parálisis por análisis nos mata, hace que tener un criterio claro sea oro puro».
Jeroen Sangers:
Y lo brillante es como personas muy diferentes encuentran su forma en trabajar en la palabra. Quiero citar otra memoria que en su círculo Regina, que han dicho «El minicurso me ayudó a dirigir mi año. Elegí una palabra, me dio sabor, dirección y claridad a mi 2025. Sabor. Esa palabra captura algo que los objetivos nunca logran. Los objetivos son mecánicos, tareas que cumplir. Una palabra te da sabor a tu año, le da cualidad, tono, textura. Y es la diferencia entre seguir una receta a pie, a la letra, y cocinar con un ingrediente que transforma cada plato.
Quique Gonzalo:
La verdad es que a mí me encanta la potencia que tiene, Jeroen, cuando vas viendo cómo las personas lo han transformado esto en algo muchísimo más potente.
Jeroen Sangers:
Sí, sí. Y quiero citar más miembros de KENSO Círculo, por ejemplo, que nos ha contado «Mi palabra me ha ayudado a tomar decisiones, a cumplir objetivos y a comprobar que voy en dirección correcta. Me ha dado claridad en momentos de duda y me ha permitido mantener el enfoque incluso en momentos difíciles». Quiero resaltar la última parte, mantener el enfoque en momentos difíciles. Eso pasa porque esa palabra se convierte en tu ancla cuando todo lo demás se vuelve caótico. Al contrario a los propósitos que habitualmente desaparecen en momentos difíciles.
Quique Gonzalo:
Correcto. Y dejadme que os anticipe una objeción, y es que puedes esto suena abstracto, vago. A mí me gusta tener estructura, datos, saber si estoy avanzando. Entendemos esa resistencia. Y aquí viene lo interesante: una palabra se adapta a tu forma de ser. De hecho, para alguien analítico, como pueda ser Jeroen, la palabra se ha convertido en un criterio de decisión claro. Es como un algoritmo que, ante cualquier decisión, la pasa por el filtro. Esto es refrescante, ¿sí o no? Dato, criterio, decisión, acción. Repito: dato, criterio, decisión, acción. Para alguien más emocional e intuitivo, como soy yo, la palabra es como una melodía de fondo. A veces la escucho más fuerte, a veces apenas la percibo. Pero lo que sí sé es que está presente, dándole tono a todo lo que estoy realizando. No necesito medirla, la siento. Y ambas formas son igual de válidas porque se adaptan a ti. No es que nos adaptemos nosotros a la palabra. Así que ahora quiero que Jeroen nos cuente algo real. Algo. Así que, Jeroen, cuéntanos qué pasó con esa anécdota de jugar fuera.
Jeroen Sangers:
Sí, jugar fuera era mi palabra o mis palabras. Básico concepto del año 2024 en la palabra es flexible. Hablamos de palabra del año en 2024 tenía combinación de dos palabras. Jugar fuera. Y esta palabra, este concepto surgió de darme cuenta de que pasaba demasiado tiempo encerrado, literalmente y metafóricamente, trabajando desde casa, metido en mi cabeza en rutinas seguras pero aburridas. Y lo fascinante es que no se convirtió en un objetivo del tipo voy a salir, caminar 30 minutos cada día. Era mucho más sutil, mucho más profundo. Empecé a hacer pausas más activas en mi trabajo. En lugar de solo prepararme un café, salió cinco minutos afuera. Parecía tonterías, pero el cambio acumulado fue enorme. Después, planificar excursiones de fin de semana pasó a ser algo opcional, a ser la prioridad. Y aquí está lo también transformó mi comunicación. Empecé a ser más divertido, más espontáneo con la gente. Porque jugar no solo es físico. Era también jugar mentalmente, emocionalmente, probar cosas nuevas, arriesgarme, soltar el control. Y la palabra tenía muchas más capas que yo. Me imaginé cuando he decidido que esta sería mi palabra del año 2024.
Quique Gonzalo:
Y este año has elegido refrescante.
Jeroen Sangers:
Sí, refrescante. Mi palabra del año 2025 vino de sentir que algunas cosas se habían estancado. No de mala manera, pero había cierta tibieza, tal vez. Y mira lo que desencadenó. Hemos lanzado un nuevo curso sobre cómo mejorar la concentración. Algo que llevaba meses dándole vueltas, pero nunca arrancaba. Refrescante me empujó a preguntarme «¿y esto, lo que estoy creando realmente es fresco o es solo más de lo mismo, con un envoltorio diferente?» Esta pregunta cambió completamente como hemos diseñado el curso y el pódcast también ha cambiado. Cambiamos de formato dos veces incluso, porque la primera vez pensamos que ya estaba, pero el refrescante seguía preguntando ¿Ese es de verdad fresco o solo es diferente? Y esto nos empujó a hacer un segundo cambio mucho más profundo. Incluso aquí en casa hemos renovado espacios que llevaban años igual, porque cambios acumulados crearon una sensación completamente distinta.
Quique Gonzalo:
Fíjate, al final yo creo que lo fascinante es que si hubieras establecido el objetivo como lanzar un curso nuevo, seguro que lo habrías cumplido con la primera versión. Pero refrescante yo creo que te pide más, te da un toque que nos acerca a algo mucho más cercano a lo que de verdad buscabas en esencia, que es cuestionarte constantemente. Es la diferencia entre un objetivo que cumples y tachas y una palabra que te acompaña haciendo preguntas incómodas, llevándote hacia un lugar más profundo.
Jeroen Sangers:
Sí, sí, exacto, exacto. Y quiero contestar con dos ejemplos más de nuestra comunidad. Valentía es otra palabra frecuente y se manifiesta diferente según tu vida. En el trabajo puede ser pedir este aumento que llevas postergando. En tus relaciones, tener esta conversación difícil que evitas. En salud, valentía puede ser probar este deporte que te da miedo. La palabra no te dice qué hacer exactamente, pero te señala la dirección.
Quique Gonzalo:
Bueno, haciendo retrospectiva, en mi caso mis dos palabras fueron silencio y confianza. Así que a Jeroen casi le dio algo cuando le dije que elegiría dos, pero para mí tenían sentido porque eran dos caras de la misma moneda. Silencio es esa parte que me ha ayudado a parar, a no llenar todos los momentos con ruido y actividad, a dejar espacios en blanco en mi agenda, en mi vida, a no responder de manera inmediata a cada cosa. Necesitaba decir no a muchos lugares, a muchos compromisos, a muchas personas, para volverme a decir sí a mí mismo. Y eso, junto con la confianza, me ha ayudado a poder soltar el control, confiar en el proceso, en otras personas, en lo que podía funcionar sin que yo tuviera que estar encima. Ninguna de esas palabras me aportó una lista de tareas, me dieron una forma diferente de estar en el mundo, lugares a los que me ha permitido ver con mayor perspectiva que quería retroceder y retomar caminos que para mí eran importantes. Volver a lugares en los que hacía tiempo que no estaba. He vuelto a acudir a una formación mucho más humanista que técnica. He empezado a decir no a proyectos para poder centrarme en aquello que me gustaría avanzar. Y lo he hecho con la confianza de saber que podemos llegar a retos más importantes tanto a nivel personal como a nivel profesional. Ahí veis lo que ha significado para mí, que ha sido brutal. Silencio y confianza.
Jeroen Sangers:
Lo único con dos palabras del año. Mon, otro participante del curso, el año pasado también tuvo dos palabras y nos ha escrito esto, que en lugar de cambiar, tomarán fuerza cuando pasan los meses. Tengo un recordatorio diario. Los leo, aunque ya las tengo interiorizadas y me los repito en momentos en los que duro Mira, interesante. Las tiene interiorizadas, pero sigue recordándolas, porque recordatoria no es para perderlas, sino para mantener viva esta intención.
Quique Gonzalo:
Y es que la palabra per se es algo flexible, no rígido. Si tu palabra es, como en mi caso, silencio, no significa que todos los días me encuentres meditando durante cinco horas. Eso sería convertir la palabra en un objetivo disfrazado. Silencio es una pregunta. ¿Esta decisión me acerca o me aleja del silencio? A veces la respuesta es decir no a una reunión. Otras veces apagar notificaciones. Otras dejar una conversación o no quedar con determinadas personas. Puede ser algo radical, como cambiar de trabajo porque el entorno es demasiado ruidoso a todos los niveles o porque es hiperacelerado. La palabra te da la pregunta y tú encuentras la respuesta según tu contexto. Si ya te hemos convencido, no por nosotros, sino también en especial porque los por aquello que te están compartiendo todas las personas que ya la han puesto en marcha, viene el momento clave. Y es cómo puedes hacer para que tu palabra del año no se convierta en otro post it amarillo que dejas de ver al tercer día. Tengo que decir que creo que es el error más común y es que la gente elige su palabra con toda la ilusión en enero y tres semanas después ese post it perdió su pegamento y cayó del espejo.
Jeroen Sangers:
Sí, sí. Bueno, hay varios errores. Yo creo que principal es no mantener esta palabra visible. Cuando digo visible no me refiero solo que está físicamente delante de ti en este post it, aunque esto puede ayudar. Me refiero a que está presente en tu conciencia. Yo tengo mi palabra como fondo de pantalla del móvil. Y cada vez lo hago, está aquí. Refrescante, mirándome. Algunos ponen post it en el baño, otros programan recordatorios en el calendario... No es magia, es un recordatorio constante. Porque tu cerebro está saturado de información. Y si no, las pistas constantes de lo que es importante, lo va a archivar con todas las buenas intenciones que tuviste y nunca materializaste. Lo vas a clasificar como ruido de fondo.
Quique Gonzalo:
Y tengo que decirte que utilizar recordatorios es bien, muy bien, de hecho. Porque los recordatorios son reconocer con inteligencia que vivimos vidas complejas y ocupadas y que necesitamos de vez en cuando de esas ayudas externas, de esos anclajes, apoyos, empujes para mantener vivas nuestras intenciones. De hecho, Vir decía que mi palabra me ha dado claridad en momentos de duda y me ha permitido mantener el enfoque incluso en momentos difíciles. Mantener el enfoque en momentos difíciles no pasa solo porque elegiste una palabra bonita. Pasa porque la mantienes presente.
Jeroen Sangers:
Error número dos. Caer en la rutina. Una cosa es elegir la palabra, ponerla de fondo de pantalla y usarla siempre de la misma forma. Esto no tiene que ser así. Tu palabra tiene capas, tiene profundidad. Y si no buscas activamente nuevas formas de interpretarla, se vuelve plana. Y por eso en KENSO Lab, que es una iniciativa dentro de KENSO Círculo, vamos a hacer un reto de ocho semanas donde cada semana usamos la palabra de forma diferente. Una semana la aplicas al trabajo. La siguiente, a relaciones. Luego, a salud. Expresa creatividad. Vas rotando. Y cada vez descubres algo nuevo sobre tu palabra y descubres algo nuevo sobre ti.
Quique Gonzalo:
Es maravilloso porque evita que tu palabra se convierta en algo estático. Si, por ejemplo, tu palabra es valentía y solo la aplicas al trabajo, nos perdemos. ¿Cómo la valentía podría transformar tus relaciones o tu salud? La palabra es multidimensional. Y la tercera clave es utilizar tu palabra como pregunta, no como afirmación. No es necesario decir tengo que ser más valiente. Eso en cierto modo genera resistencia entre quienes somos y quiénes deseamos ser. Sin embargo, si lo que hacemos es preguntarnos esta decisión es valiente, esto me acerca al silencio. Las preguntas abren posibilidades. Las afirmaciones, por el contrario, cierran posibilidades. Una pregunta te invita a explorar, y una afirmación, sin embargo, te juzga.
Jeroen Sangers:
Y finalmente, permítete evolucionar. Tu palabra puede cambiar en marzo y está perfectamente bien. No hay reglas. Aunque yo planifico revisiones formales cada trimestre, Quique habitualmente lo deja fluir más. Ambas formas funcionan. Yo necesito estructura, él necesita fluir. La clave es encontrar tu forma de dar vida a esta palabra. Y ahora tal vez estás pensando vale, muy bien. Yo ya tengo buenos propósitos para el año. Ya tengo mis objetivos. Y yo quiero correr un maratón, quiero lanzar mi proyecto. ¿Tengo que elegir entre mis objetivos y mi palabra?
Quique Gonzalo:
No, para nada. Son complementarios. Porque muchas veces tu palabra puede ayudarte a conseguir tus objetivos de forma más sostenible. Simplemente imagina que tu objetivo es ordenar tus finanzas. Si tu palabra es claridad, esa palabra transformará cómo abordas ese objetivo. No se tratará solo de organizar cuentas y hacer presupuestos. Claridad te empujará a preguntarte ¿qué significa tener claridad sobre mi dinero? ¿Qué valores económicos son importantes para mí? ¿Qué quiero que mi dinero haga en mi vida? Esa claridad puede llevarte a decisiones que nunca hubieras tomado con solo el objetivo técnico de ordenar finanzas. La palabra aporta profundidad al objetivo.
Jeroen Sangers:
Mi manera de verlo es que la palabra es el para qué y el objetivo es el qué. Pero si tuviera que elegir solo una cosa, obviamente yo elegiría la palabra sin duda. ¿Por qué? Porque los objetivos cambian. Las circunstancias cambian. Este proyecto que querías lanzar puede no tener sentido en marzo. Este maratón puede dejar ser tu prioridad cuando descubres que tu salud necesita otra atención. Los objetivos son frágiles. Se rompen cuando cambias de contexto. Pero tu palabra es flexible, se adapta fluidamente. Tu palabra te acompaña sea cual sea el camino que termines haciendo.
Quique Gonzalo:
Y aquí está. Vas a encontrar justo la diferencia en la que Jeroen y yo no nos cansamos de repetir. Y es que no puedes fracasar con una palabra, con un objetivo. Sí el objetivo es binario, o lo consigo o no lo consigo, lo alcanzo o no lo alcanzo, o he leído 12 libros o no los he leído. Con una palabra no hay fracaso, solo hay práctica. Hubo días en los que no leía absolutamente nada. ¿Y qué? Mañana puedo coger y volver a leer. Hubo semanas donde no fui valiente, donde el silencio brilló por su ausencia. Perfecto. No fracasamos, simplemente tuvimos humanas más ruidosas. Y ahora puedo preguntarme qué necesito para traer más silencio la próxima semana.
Jeroen Sangers:
Yo creo que hay dos frases que resumen todo. Primero, las palabras empoderan en lugar de ordenar. Tus objetivos te ordenan. Haz esto, consigue aquello. Y la palabra te empodera. Tú decides cómo quieres vivir esto. Y la segunda frase inspira en lugar de juzgar, los objetivos te juzgan. No llegaste a la meta, fracasaste. Y la palabra te inspira. ¿Qué más podría haber hecho con esto?
Quique Gonzalo:
Y como puedes entender, esto está 100 % alineado con nuestra filosofía en KENSO. Siempre hemos dicho que la efectividad debe ponerse al servicio de la felicidad, no reemplazarla. No queremos que seas más productivo para trabajar más. Queremos que puedas ser más efectivo para vivir mejor. Y una palabra del año es justo eso. No es para que produzcas más, es para que vivas con más intención, con más claridad, con más autenticidad. Espero que con todo esto puedas disfrutar de un gran 2026, porque es importante poder aportar también esa brújula y esa guía. Y nosotros, igual que el 2025 pasado, vamos llegando al final. Aunque este, en cierto modo, es el principio para ti. Porque ahora viene lo más importante: encontrar y disfrutar en el proceso de diseñar, de crear esa palabra. No cualquier palabra genérica, no, sino tu palabra específica. Esa que cuando la leas, sientas algo en el pecho. Esa que te asuste un poco, porque te desafía y al mismo tiempo te emociona, porque sabes qué es exactamente lo que necesitas.
Jeroen Sangers:
Pues resumimos en dos grandes ideas. Primero, una palabra funciona mejor que una lista de objetivos, porque es imposible fracasarla. Los objetivos son binarios, se cumplen o no. Y las palabras son práctica y constante. Son una brújula, no un mapa. Te guían sin juzgarte, te empoderan sin ordenarte. Te inspiran sin presionarte. Y segundo, trabajar con una palabra tiene un fundamento científico en cómo funciona tu atención, tu identidad y tu toma de decisiones. Y tiene evidencia práctica. Miles de personas que ya han hecho este curso y han transformado sus años con una palabra.
Quique Gonzalo:
Y aquí están los aprendizajes clave. Tu palabra se convierte en un filtro de atención. Tu cerebro busca lo que nombras, lo que piensas. Y la identidad es más poderosa que la conducta. Soy una persona X funciona mejor que quiero hacer X. Una palabra no es un objetivo disfrazado, es algo que practicas. Así que mantén tu palabra visible y busca nuevas formas de interpretarla, porque tu palabra puede evolucionar. Te da la oportunidad de tener varias palabras, incluso cambiarlas, modificarlas. No hay reglas. Una palabra y objetivos no son excluyentes, lo hemos contado, la palabra es el porqué y los objetivos son el qué. Y lo más importante: no puedes fracasar con una palabra, solo practicarla día tras día.
Jeroen Sangers:
Y si todavía no sabes cuál es tu palabra para el este año 2026, pues apúntate en este curso gratuito que ya hemos hablado. En siete días te guiaremos paso por paso para encontrarlo. No es un ejercicio superficial de cinco minutos, aunque tampoco vamos a ocupar mucho tiempo. Cada día serán 15 minutitos. Es un proceso profundo que te llevará entre 15 y 20 minutos cada día. Necesitas únicamente papel, bolígrafo y un espacio tranquilo donde tú puedes pensar, reflexionar. Y al final de estos siete días tendrás tu palabra o tus palabras, si eres como Quique.
Quique Gonzalo:
El curso está disponible desde ya mismo. Cada mañana recibirás un correo con ejercicios de reflexión guiada y también incluye un plan de acción descargable con plantillas y herramientas para mantener tu palabra viva durante 2026. Puedes apuntarte en kenso.es/curso-palabra. Te repito, kenso.es/curso-palabra. Y recuerda que si eres miembro de KENSO Círculo, además tendrás acceso al grupo de WhatsApp exclusivo, donde vamos a ir compartiendo tu proceso con otras personas en el mismo aprendizaje. Y recuerda que también puedes participar, como decía Jeroen, en el KENSO Lab, donde vamos a transformar y poner en práctica esta palabra del año.
Jeroen Sangers:
Sí, sí, pero al final tu palabra no es algo que inventas, es algo que descubres. Y cuando lo descubres, lo sabes, porque esta palabra resuena, hace sentido, te desafía y te emociona. El año que viene, por estas fechas, vas a mirar atrás y ve cómo esta palabra te tejió todo tu año, cómo apareció en lugares que ni imaginabas, cómo te guían decisiones que cambiaron tu dirección.
Quique Gonzalo:
Tu palabra te está esperando. No dejes esperar demasiado algo que es una buena cita. Así que nos encantaría que compartieras este episodio con aquellas personas que que tú pienses que podrían beneficiarse de elegir su palabra para 2026. Es algo maravilloso, compartir en comunidad, compartir con las personas a las que quieres. Así que ya sabes, envíaselo. Envíales el vídeo del canal de YouTube, el vídeo con el enlace si quieres, o el enlace a Spotify, o cualquiera de las plataformas donde pueden escucharlo y si tú quieres seguir profundizando en estos temas con nosotros únete a KENSO Círculo nuestra comunidad donde donde cada semana exploramos nuevas formas de vivir con efectividad para ser más feliz. Tan sencillo como ir a kenso.es/circulo.
Jeroen Sangers:
Y Quique, antes de despedirnos ¿Cuál sería el hábito KENSO de hoy?
Quique Gonzalo:
No busques la palabra perfecta, busca aquella que te incomoda lo suficiente como para saber que vas a crecer. Nos escuchamos pronto.
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