Más allá del mapa: lo que solo puedes aprender cuando te pierdes, con Amarna Miller
Episodio 410
¿Alguna vez has sentido que conocer un lugar de antemano te impide vivirlo de verdad? ¿Que el mapa se convierte en la prisión que te aleja del territorio?
Ese es el tema del programa de esta semana, donde aprenderás por qué la experiencia directa es insustituible y qué se pierde cuando de hecho intentamos sustituirla con Amarna Miller.
Amarna, escritora, periodista, antropóloga, estudió Bellas Artes, es una experta en productividad y ha recorrido el mundo durante más de una década, llevándonos a territorios extremos, desde la tundra siberiana 35 grados bajo cero, hasta el volcán Tongariro de Nueva Zelanda, al borde de la hipotermia, el Sahel, el Kumbh Mela, los lugares más maravillosos del mundo.
Y acaba de publicar «Más allá del mapa», un ensayo que bajo la apariencia de un libro de viajes, para mí en realidad es una de las defensas más apasionadas que he leído del valor de lo que solo puede aprenderse cuando uno viaja a lo largo de su vida. Un viaje vital.
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Índice de la entrevista
(00:06) Más allá del mapa: viajar como experiencia vital
(05:01) De la timidez a la aventura: los primeros viajes
(10:34) Viajar, control y la obsesión con las certezas
(15:13) Hic Sunt Dracones y el arte de regresar
(18:55) Turista o viajero: empatía y el reto de la diferencia
(23:13) Convivir con la incertidumbre y el poder de la intuición
(44:31) Viaje en furgoneta y minimalismo práctico
(54:49) Cuestionario KENSO
(1:04:07) Despedidas y resumen
Recursos mencionados
Más allá del mapa de Amarna Miller | Amazon
Amarna Miller | YouTube
Amarna Miller | Instagram
El libro de la selva de Rudyard Kipling | Amazon
Episodio 383: Un viaje a la alegría: del silencio a la luz con Pablo d'Ors | KENSO
Biografía del Silencio de Pablo d'Ors | Amazon
La libertad primera y última de Jiddu Krishnamurti | Amazon
Me and Bobby McGee de Janis Joplin | Song.link
Hacia rutas salvajes de Jon Krakauer | Amazon
Episodio 400: 163 Centímetros de historia: transformando la vida en canciones con Abraham Boba | KENSO
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Formación para empresas | KENSO
Cursos online | KENSO
Coaching personal | KENSO
Y la música de KENSO gratis para Podcasts y YouTube | Uppbeat
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Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí.
Disculpa, si lees algún error en la transcripción.Quique Gonzalo:
¿Alguna vez has sentido que conocer un lugar de antemano te impide vivirlo de verdad? ¿Que el mapa se convierte en la prisión que te aleja del territorio? Ese es el tema del programa de esta semana, donde aprenderás por qué la experiencia directa es insustituible y qué se pierde cuando de hecho intentamos sustituirla con Amarna Miller. Amarna, escritora, periodista, antropóloga, estudió Bellas Artes, una experta en productividad y ha recorrido el mundo durante más de una década, llevándonos a territorios extremos, desde la tundra siberiana 35 grados bajo cero, hasta el volcán Tongariro de Nueva Zelanda, al borde de la hipotermia, el Sahel, el Kumbh Mela, los lugares más maravillosos del mundo. Y acaba de publicar Más allá del mapa, un ensayo que bajo la apariencia de un libro de viajes, para mí en realidad es una de las defensas más apasionadas que he leído del valor de lo que solo puede aprenderse cuando uno viaja a lo largo de su vida. Un viaje vital. Bienvenidos a un nuevo episodio de KENSO, el podcast donde descubrirás cómo vivir la efectividad para ser más feliz. Soy Quique Gonzalo, aprendiz en entender que hay un conocimiento que ningún mapa puede darte, el que solo existe cuando te pierdes. Bienvenida Amarna, un placer estar por aquí
Amarna Miller:
y además hablando de uno de mis temas favoritos del mundo, bueno, no, dos de mis temas favoritos del los viajes y la productividad. Pensé que esto nunca sucedería.
Quique Gonzalo:
Pues hoy vamos a ver cómo ese crisol se funde y a ver también dónde nos llevas de viaje y hasta dónde nos podemos aprender contigo, que estoy convencido que va a ser un montón de cosas. Yo creo que como en todo viaje, hay un punto de partida. Casi todos los lugares importantes de nuestra vida a veces vienen con un mapa ya dibujado, sabemos qué sentir, sabemos a veces cómo va a terminar, qué tipo de persona puede salir y luego el territorio no se parece al mapa. Yo me gustaría ir al inicio de tu viaje. ¿Cómo erAmarna, cuando era una niña? ¿Dónde empezaron esos primeros sueños de viajes?
Amarna Miller:
Pues fíjate que siento que en el mundo de la exploración, en el mundo de los viajes, siempre se habla de espíritus que desde que son muy pequeños han sido súper libres, personas que estaban de padres exploradores, de familias que desde siempre les han apoyado en esas ganas de salir ahí fuera. Y yo siento, nunca me he sentido identificada con este tipo de patrones, con estos arquetipos, porque yo era una niña súper retraída, era muy introvertida, me costaba mucho salir ahí fuera. Para mí, qué sé yo, pedir un vaso de agua, era todo un universo. Te hablo de muy pequeñita. Luego, obviamente, pues ya las cosas han ido trabajando, pero de muy pequeñita era una chica muy tímida y con mucho miedo al mundo de ahí fuera. Y en parte, una parte de mí, un trocito de mí, sabía que si continuaba siendo de esa manera, pues no iba a hacer las cosas que yo quería realmente hacer. Así que hubo ahí un trabajo de. De tratar de vencer esos miedos y esa timidez y salir al despiadado mundo, que luego resulta que no es tan despiadado como parecía.
Quique Gonzalo:
Yo creo que aquí hay algo que es tremendamente interesante, y es que esa parte de introspección, de timidez, en el fondo, marca luego también quién eres en el camino. Porque todos en algún momento de nuestra vida, cuando hemos sido pequeños, hemos tenido esas circunstancias. Yo llevaba gafas. Yo sé que tú también llevabas un parche, ¿No?
Amarna Miller:
Sí, parche en el ojo. Era esa niña. Siempre hay una niña en la clase o un niño que tiene parche en el ojo. Yo era de esos
Quique Gonzalo:
qué. Bueno. ¿Y ese parche en el ojo te inspira historias? Porque yo tengo que decir que Parche en el ojo pirata me viene asumida enseguida esa imagen.
Amarna Miller:
Sí, mis padres, cuando me regalaban cuentos, hacían dos o bien me regalaban cuentos de piratas, o bien en los cuentos de colorear normales, les pintaban parches a los personajes que aparecían, para que yo le quitase un poco, qué sé yo, el odio, el estigma al parche, porque es verdad que te hacen bullying cuando llevas parche en el ojo, y que es incómodo, te suda el ojo por dentro, no es muy divertido. Así que mis padres se lo curaron mucho. También me dejaban ponerle pegatinas al parche para ir así como un poco fashion dentro de lo que había, dentro de las circunstancias.
Quique Gonzalo:
Fíjate que me parece que es algo maravilloso, porque ya una evocación simplemente de los piratas, de vivir aventuras, de salir hacia esos lugares donde cualquiera no se atreve, para ir hacia ese mundo. ¿En qué momento puedes decir que fue en el que pasaste de proteger a esa niña a voy a vivir estas aventuras?
Amarna Miller:
Bueno, al principio fue gradual. Para mí la chispita que avivó la llama fueron los libros de viajes. Desde pequeña mis padres me apoyaron mucho con la lectura y bueno, yo he sido siempre una niña, una persona adulta también muy lectora. Y los libros de viajes, desde julio Verne hasta los libros de Rudyard, Kipling, El libro de la selva, precisamente así, son libros que a mí me inspiraron mucho a imaginar que fuera, fuera de mi barrio, fuera de mi casa, fuera de mi colegio y de mi ambiente, que en ese momento era muy restrictivo y muy cerrado, había algo más que se podía llegar a ver que podía ser interesante. Así que la chispita para mí definitivamente fueron los libros. Pero luego, de manera gradual, según ya me acerqué a la adolescencia, sí que empecé a imaginar cómo sería traer a tierra y realizar realmente esos viajes que durante tanto tiempo había estado soñando. En su momento era imposible, claro, por recursos y también porque yo, como te comentaba, era una persona muy miedosa, me resultaba un deseo lejano, casi como una fantasía, como cuando sueñas, qué sé yo, que vas a escribir un libro y recorrer el mundo, tener un museo, no sé, sueños infantiles. Y luego, pues según avanza la vida resulta que existe la posibilidad de cumplirlos.
Amarna Miller:
Y así ha sido, la verdad, tengo mucha suerte, me siento muy privilegiada. Pero también ha habido mucho trabajo y mucho esfuerzo detrás, por supuesto.
Quique Gonzalo:
Sí, porque yo creo que no ha sido ninguno una casualidad. De hecho, podemos decir que tu primer gran viaje fue con 19 años a Japón. Correcto.
Amarna Miller:
Gran viaje, sí. Antes había ido a Londres para estudiar inglés, que fue un viaje que salió realmente mal. De hecho, sobre esto hablo en el libro. Fue un viaje catastrófico, porque claro, de pasar no es algo de mi barrio, a irme a otro país donde no hablo el idioma, donde me tengo que valer por mí misma por primera vez, pues claro, ahí ese salto cuesta. Hay mucho contra lo que luchar, muchos miedos internos. Y después, efectivamente, mi siguiente gran viaje fue a Japón, siendo muy jovencita, gastándome los ahorros que había conseguido recaudar durante mi corta vida. Y también fue un viaje complicado, porque había muchos miedos que llevas dentro de ti. Y viajar sola es complejo.
Quique Gonzalo:
Sí, porque a mí hay varias cosas que leyendo el libro me han apasionado, lo he visto casi como una novela en la que me he metido como lector. Y hay una pregunta que yo quería hacerte en este primer viaje con 19 años, porque yo tengo que decir que jamás fui tan atrevido como tú. ¿A qué estás dispuesta a renunciar con 19 años? ¿A qué tuviste que renunciar para preparar, elaborar y hacer ese gran viaje Amarna?
Amarna Miller:
Bueno, pues lo primero, ahorrar mucho, porque claro, con 19 años yo tenía un trabajo los fines de semana y entre semana trabajaba así como de cosillas sueltas. Pero bueno, el primer gran problema fue reunir el dinero, ya te lo digo, fue mucho tiempo ahorrando, varios años. Y luego pues claro, hablamos de una época en la que realmente no existía la facilidad que hay a día de hoy para reservar hoteles o para. Quiero decir que ahora mismo existe Airbnb, existe qué sé yo, una serie de plataformas que te facilitan mucho la tarea. En aquel momento, a mis 19 años, es que los móviles ni siquiera tenían GPS, era el nivel, eran móviles que servían únicamente para llamar, no existían los smartphones, Dios mío, qué señora decir esto. Pero bueno, que era otra época. Entonces pues volverme con mapas, moverme. Me acuerdo por ejemplo que en el metro lo pasaba fatal porque no me enteraba de nada y nadie hablaba inglés.
Amarna Miller:
En aquel momento Japón tampoco es que fuese un destino muy importante dentro del panorama turístico mundial. Ahora sí que siento que mucha gente viaja a Japón, pero en aquel momento no había prácticamente ningún extranjero. Fue muy bonito, pero también fue duro en muchos sentidos también yo estaba con una depresión terrorífica, como que se mezclaron muchas cosas y fue un viaje complejo pero que también me sirvió para aferrarme un poco a esa idea que yo estaba tratando de consolidar de que realmente podía hacer la vida, tenía los medios para construirme la vida que yo deseaba. Incluso por el camino hubiese peajes que pagar. Pues por ejemplo, que estar sola durante tanto tiempo al final cuesta, con esas edades ahora ya no me cuesta, ahora me voy ahí un mes a la montaña y encantada de la vida. Pero en su momento estar un mes sola, pues claro, era duro de gestionar.
Quique Gonzalo:
Yo he seguido a través de Mina Barrio también vi cómo habías empezado a hacer todos tus viajes. Mina Barrio, a quien entrevistamos también este podcast hace tiempo.
Amarna Miller:
Mina es fantástica, por favor, sigamos a todos. Grandísimos consejos da.
Quique Gonzalo:
Sí, sí, sí. Además ayuda mucho para poder tener esa parte visual y he visto como tú lo has ido incorporando también. Pero una de las cosas que me llamaba muchísimo la atención Amarna es que tú llevas contigo una carga, yo tengo que decir que creo que bastante filosófica, de lo que es el viajar, el viaje como experiencia vital, como terapia. Y creo que el libro habla mucho de intentar no llevar el mapa dibujado de antemano, porque qué nos puede suceder cuando el territorio más opaco que hemos tenido que recorrer no era geográfico, sino mucho más emocional, mucho más personal.
Amarna Miller:
Bueno, temazo este contestándote lo primero que has dicho. Efectivamente, a mí la parte que más me interesa de todo esto es la parte reflexiva. Al final las anécdotas las cuento porque son una manera de hilar y de hacer que la lectura sea sencilla, que el lector también empatice y conecte con la historia. Un ensayo que únicamente palabras académicas no le apetece a nadie, a no ser que seas un obseso del tema como podría ser yo, pero realmente para reflexionar desde una perspectiva ensayística sobre el viaje, mola, mola tener anécdotas, historias que vayan entrelazando esos conceptos que a veces son un poco más teóricos o más intensos. Respecto a lo que comentabas, la obsesión con las certezas, en occidente estamos muy obsesionados con querer saberlo todo, querer medir nuestros pasos al caminar, cuántas calorías estamos quemando al día, cuántas. Bueno, al final, y fíjate que estamos en un podcast sobre productividad, al final esta obsesión que tenemos en occidente con la productividad surge un poco por esa necesidad de tener controlada la situación. A mí a nivel laboral me parece perfecto porque también te permite hacer más en menos tiempo y permitirte tener más tiempo libre, que es lo que realmente queremos. Pero también hay una zona oscura dentro de toda esta tendencia que tiene que ver con querer que todo esté controlado, que todo sea medible de alguna forma.
Amarna Miller:
Y la vida no es medible y los viajes no son los viajes, los viajes, el viaje de la vida, quiero decir, o sea, nuestra existencia no es medible. Al final somos unos monos muy inteligentes que han conseguido tener herramientas, pero a veces se nos olvida. Y en esa obsesión por controlarlo todo llega la ansiedad y llega el estrés y llega la adicción al trabajo, que son problemas muy acuciantes en nuestro entorno, ¿No? Si te estoy contestando siquiera. Me he ido un poco por las ramas. Si no, tú con un latiguito me contéstame Amarna.
Quique Gonzalo:
Al contrario, a mí me encanta que la gente sea libre para llevarnos a aquellos lugares que quieran compartir con nosotros. Porque una de las cosas que decías en el libro que me gustó mucho es que venías de la quietud. Lo decías tú antes, que tu primer viaje fue Londres, una experiencia que no fue la mejor, después vino Berlín, pero venías de esa quietud. Pero esa quietud yo he entendido que no era paz, era como algo más, ¿No?
Amarna Miller:
Claro. Yo vengo de una infancia más bien restrictiva, por una parte, por la educación de mis padres, por la otra, porque también yo era una niña muy enferma, estaba malita con todo. Entonces se me crió un poco entre algodones para que no me pasase nada. También soy hija única. Creo que al final todos son variables dentro del mismo contexto. Y se me crió un poco entre algodones. Yo fui una niña muy cuidada y cuando tuve la posibilidad de salir ahí fuera, de enfrentarme yo misma a la vida, todo me daba miedo. Había mucho temor en mi cabeza de todo lo que podría pasar, de todo lo que podría pasarme.
Amarna Miller:
Y luego, por supuesto, esta incertidumbre adolescente infantil, de qué va a ser de mí. Ahora ya con treinta y pico años, ya hay una historia vital en la cual apoyarte a la hora de estar segura de tus decisiones. Pero cuando eres más joven, realmente el universo de ahí fuera es una incertidumbre absoluta. Puedes hacer cualquier cosa, la vida es una página en blanco, con condicionantes y obviamente con privilegios o falta de privilegios, pero. Pero hay muchísima más. Bueno, sí, más incertidumbre a tu alrededor. Y yo su incertidumbre no la vivía de una manera divertida, para nada. Yo la vivía con temor.
Amarna Miller:
Tantas cosas donde elegir y yo aquí sin saber qué hacer. Pero no me gustaba. No me gustaba y tenía claro la dirección a la cual quería dirigirme. Tenía claro que quería viajar, que quería ver mundo, que quería experimentar, que quería centrarme en conocerme más a mí misma, que quería trabajar. A mí me encanta trabajar, pero no quería que el trabajo fuese mi vida, ¿Sabes? Que desarrollar otros ámbitos y de la manera en la que he ido pudiendo, he ido labrándome una vida en base a todas estas cosas que me han ido apeteciendo o gustando.
Quique Gonzalo:
Me ha acordado mucho. Tengo unos años más, pero me has llevado a mi adolescencia en un momento de tu libro, cuando retomas esta cita de Hic sunt dracones, que era en los mapas medievales, era esa frase donde marcaba el borde de lo conocido. Hoy Amarna, ¿dónde está tu propio Hic sunt dracones? ¿Qué territorio sigue siendo dragón para ti?
Amarna Miller:
Pues mira, al final, como cualquier historia, esto es circular. En el libro hablo mucho del viaje del héroe de Joseph Campbell, que plantea que cualquier viaje del héroe, desde Jasón hasta Ulises, tiene un punto de partida que también es su punto de regreso. Entonces se trata de un infinito. De hecho, en la portada del libro, esto todavía no se lo he dicho a nadie, eres el primer periodista al que se lo cuento. Pero bueno, mira, un huevito de Pascua, un regalito. En la portada del libro, aquí, este infinito, gracias al fantástico diseñador que lo hizo y que tuvimos una reunión para explicar exactamente todo lo que quería. Este infinito simboliza un poco esto que voy a contarte. Y es que cualquier viaje tiene que permitirte el regreso al punto de inicio.
Amarna Miller:
No puedes viajar sin fin. El viaje es una condición, no un estado del. Y como condición, pues finaliza. Estás viajando, no eres viaje, estás de viaje. Entonces, en esa ida y vuelta, a mí, en este momento vital, lo que más me cuesta y con lo cual estoy reconectando, es con el volver. Porque viajar es fácil, salir es fácil. Es la huida, el descubrir cosas que antes no conocías y utilizarlas para transformarte a ti misma y utilizarlas para conocerte mejor. Pero lo que realmente es duro y es complejo es volver.
Amarna Miller:
Y ahí es donde está mi Hic sunt dracones que decías. Ahí es donde está mi margen del mapa, mi margen de lo conocido en este momento, que es en reencontrarme con Madrid, que es mi ciudad, el lugar donde he crecido y el lugar donde tengo mi nave nodriza, mi base de operaciones. Y estoy reencontrándome con la ciudad y con todas las cosas preciosas que hay aquí, si tienes la mirada y la atención dispuesta a encontrarlas.
Quique Gonzalo:
De hecho, alguna vez me he cruzado contigo, porque no sé si viviéramos cerca o no, yo vivo en el centro, pero alguna vez me he cruzado contigo en sitios culturales. Es una cosa que era muy gracioso. Y me acordé mucho de una canción de un grupo que se llamaba Pastora, a raíz de lo que contabas ahora, que se llamaba la canción Un cuaderno lleno de cuentos. Y decía una parte de la letra que solo viaja quien regresa. Entonces eso me transformó. Cuando lo leía en tu libro me recordaba ese momento, porque muchas veces parece que el viaje es una tendencia a huir a un sitio, que en cierto modo hacemos esa parte de turista que ahora tú nos contarás también, y eso se puede llamar viajar, pero creo que no brinda la oportunidad de ese cambio existencial que tú nos compartes en tus viajes, dónde encontramos ese punto en el que podemos de verdad saber que no estamos huyendo, sino que estamos viajando.
Amarna Miller:
Yo creo que el cambio que comentas es una consecuencia indirecta del viaje, pero nunca puede ser su fin. Suele pasar, y de hecho hay muchas personas que dan un vuelco completo a sus vidas cuando vuelven de un gran viaje. Suele pasar que haya viajes transformadores, pero el momento en el que estamos específicamente hacer un viaje para buscar la transformación o para buscar el cambio, estamos cerrando el tiro, porque es buscar una consecuencia en la meta es imposible. Es como esta frase manida, pero que es cierto, de que no puedes enamorarte si estás buscando el amor. Tú no puedes estar en búsqueda de algo que te cambie la vida. Tú haces lo que te gusta, te centras en tu verdad, te centras en lo que quieres hacer y eso como consecuencia suele cambiarte la vida. Pero si lo haces en el sentido contrario no funciona y puede llegar incluso a situaciones que puedan llegar a ser tóxicas o complejas. Entonces se me ha vuelto a olvidar tu pregunta, siempre igual, es que me encanta divagar.
Amarna Miller:
Me estabas preguntando por la transformación o no, Esto me lo sacaba yo de
Quique Gonzalo:
la mano, sobre el viaje, sobre esa parte en la que pasamos de ser turistas a. No sé si llamarlo viajeros, en cierto modo.
Amarna Miller:
A mí no me gusta mucho hacer esta diferencia, vaya, esta distinción, porque siento que a día de hoy todos somos turistas, en realidad, todos usamos las infraestructuras turísticas para poder llevar a cabo nuestros viajes. En el momento en el que utilizamos un vuelo de bajo coste, un autobús, incluso un coche de alquiler, o que nos alojamos en un hotel o comemos en un restaurante en el centro de una ciudad, estamos utilizando infraestructuras que en gran medida se han planteado para el turismo. Entonces, hacer esta distinción me parece que tiene un punto un poco jerárquico y a veces incluso un punto clasista, como que intentamos crear una separación entre ese turista al que tanto criticamos cuando estamos en casa, pero que nosotros mismos somos cuando estamos fuera. A este gran movimiento que hay ahora del tourists go home, las gentrificaciones aquí en las grandes capitales, en Barcelona, en Madrid, todo esto son efectivamente grandes problemas que hacen que nosotros cuando viajemos no queramos identificarnos con lo que rechazamos en casa. Pero hay un punto hipócrita que me parece absurdo. El problema no es llamarnos viajeros o turistas, sino que los estados y los gobiernos tienen que hacerse cargo de una situación que se va de madre en muchas circunstancias y en muchos aspectos, y solucionarla desde esa parte como institucional. Pero el problema no es etiqueta. Separar las etiquetas es simplemente ponerle un revestimiento diferente a algo que en el fondo es lo mismo.
Amarna Miller:
Así que yo estoy a favor de hacer un alegato. Yo quiero hacer un alegato a favor del turista y del turismo y de reconocernos como turistas, que es en realidad lo que somos.
Quique Gonzalo:
Es verdad que somos turistas, incluso de la propia vida. Hay un poema que antes mencionabas a Jasón y a Ulises, que se llama Ítaca, del poeta Kavafis, que te dice que el viaje sea largo, que tus aventuras, tus historias sean largas. Es muy recomendable. A mí siempre me encanta porque da esa filosofía de vida. Tú misma escribes Amarna en el libro que aprender a evitar la diferencia sin sentir la necesidad de compararla es el reto central que podemos mantener como viajeros. Y en la vida en general también podría ser así.
Amarna Miller:
Bueno, totalmente, totalmente. Es que yo creo que si nos pusiésemos más a menudo en los zapatos de los otros, existirían muchísimos menos problemas, muchísimo menos racismo, menos clasismo, menos críticas hacia la diferencia de opiniones. Porque vivimos ahora mismo en un mundo donde el debate constructivo es muy complejo. No hay casi espacio para poder debatir de los temas con calma, está todo como muy polarizado. Y creo que en gran medida esto sucede porque no empatizamos con el otro, porque dejamos de verle como un ser humano. Y hablo de personas que viven en lugares lejanos, pero también hablo de a lo mejor tu vecino del quinto. ¿Sabes? Se nos ha roto un poco ese mecanismo de la empatía. Y creo que viajar en gran medida es un antídoto contra esto, porque cuando pasas una semana viviendo con una familia en la tundra siberiana, pues es que por narices, acabas empatizando con su forma de vida, incluso con aquellas cosas que a priori, cuando llegaste te parecían que eran irreconciliables.
Amarna Miller:
Puede que acabe el viaje y sigas sin reconciliarte con estas cuestiones, pero por lo menos vas a entender su perspectiva y desde ese entendimiento se puede llegar a lugares comunes. Mientras que haciéndolo todo desde la distancia y sin ver al otro como un ser humano, pues es que es imposible que lleguemos a ningún punto que sea positivo o sano.
Quique Gonzalo:
Y es que hay algo maravilloso en todo lo que confluye en el viaje vital de la propia vida, que tú dices también que perderse no es no saber dónde estás, sino dejar de necesitar saberlo. ¿Cómo puede ser que esa niña que decías tú antes, con tanto miedo, de repente ha llegado una reflexión tan profunda como esta y haya dado ese salto cualitativo y ser tan valiente, por así decirlo?
Amarna Miller:
Yo aquí vivo en dos universos que de alguna manera interseccionan, porque yo por una parte soy una persona que me encanta, yo soy muy controladora, mi trabajo está muy organizado, soy una persona muy disciplinada y muy recta en mi forma de vida, como que un poco cabeza cuadrada incluso. Como que tengo muy claro las cosas que quiero, las que no quiero, las que considero que están bien, las que considero que están mal y las sigo a rajatabla. Pero esa Amarna también convive con una Amarna que estudia Bellas Artes y le encanta, qué sé yo, perderme por ahí en el bosque, haciéndome una ruta y de alguna manera luchar contra esta. Contra esta Amarna madre que está intentando que todo esté organizado y que todo siga las normas. Y de alguna manera, que yo tampoco acabo de comprender muy bien, hay una intersección ahí donde consigo una paz muy bonita, en la que consigo estar centrada en las cosas que siento que merecen, o bueno, en las que necesito estar centrada porque la sociedad me lo exige, como puede ser por ejemplo el trabajo o qué sé yo, hacer la declaración de la renta y llevar al día mis facturas, cosas aburridísimas. Mientras que por otro lado puedo permitirme irme a un sitio, a una ciudad sobre la que no sé absolutamente nada, no leer nada, llegar allí, ni siquiera tener alojamiento, y ver, tirar para adelante y ver un poco lo que va fluyendo y dejarme ir con ello. Y ahí encuentro una paz que me cuesta mucho encontrar en el día a día y es lo que estoy intentando hacer a día de hoy. Este es mi gran reto.
Amarna Miller:
Antes cuando me preguntabas cuál es mi Hic sunt dracones, este es mi reto, conseguir que esa fluidez que consigo en los viajes y esa paz de espíritu en la incertidumbre, me funcione también en otros aspectos que sí que siento que tengo como un poco más agarrados, donde sí que siento que soy demasiado inflexible.
Quique Gonzalo:
Es que me encanta esta imagen que decías de habitar dos universos en el mismo momento, porque es algo que yo sentía mucho cuando leía tu libro, porque por un lado estamos hablando de una persona con una formación en antropología, una persona productiva, luego hablaremos de cómo te organizas, porque eso a mí me tenía absolutamente maravillado. Y al mismo tiempo tienes esa capacidad de lanzarte a la aventura y sobre todo para mí una capacidad que es la más especial y es con todo ese conocimiento que tienes, pero adquirido, vives la historia, vives el viaje como una aventura y no como algo que ya has generado tu propio marca, que termina condicionando tu territorio. Cuéntanos, aunque estés en ese proceso todavía, pero cuáles serían las dos o tres cosas que más te han ayudado a poder hacer convivir estos dos universos para que los demás, que a lo mejor vivimos en otros universos también parecidos pero más cortitos de distancia, que podamos aprender y ponerlas también en práctica.
Amarna Miller:
Amarna, qué pregunta tan buena. Pero mira, según lo decías me estaban viniendo a la mente cosas un poco más tangibles. A ver, la Amarna organizada y controladora al final es una Amarna muy racional, es una Amarna que todo lo lleva a la mente, mientras que la otra, la que sale por ahí a fluir, es como mucho más emocional. Yo creo que para poder darle espacio a esAmarna artista, vamos a llamarla así, lo que hago es racionalmente pensar si lo que estoy haciendo tiene o no sentido dentro de mi cuadradito mental. Lo que hago, si tengo que expresar el proceso, lo que hago es. A ver, ¿Realmente existe algún problema real de que yo me vaya ahora mismo a, no lo sé, la capital de Rumanía sin tener ningún tipo de conocido ni amigo allí, sin tener alojamiento, sin tener ni idea de qué es lo que me voy a encontrar? ¿Existe algún problema asociado a eso? ¿Y la Amarna nacional dice pues la verdad es que no? ¿Qué pasa si me voy a comprar una sim card en el aeropuerto, voy a mirar un bus para llegar al centro y allí me meteré en booking o miraré alrededor y encontraré un sitio en el que quedarme? Ya está. Son cosas que puedo hacer perfectamente en Madrid y se las puedo hacer perfectamente Madrid, probablemente allí también pueda. Entonces trayéndolo a lo relacionado, como que consigo aliviar un poco esa carga de ansiedad o de miedo que todos tenemos, el miedo a lo desconocido.
Amarna Miller:
Y así es como consigo de alguna manera medir qué situaciones son totalmente factibles, aunque den miedo y qué situaciones dan miedo y deberían dar miedo. En plan, pues qué sé yo, cogerme una moto en el sudeste asiático sin saber conducir es muchísimo más temerario que irme a. Y esto lo hace mucha más gente, que irme a una capital europea o asiática o qué sé yo, de mil sitios en realidad, sin tener nada organizado. Entonces yo creo que es como traer un poco más a tierra de forma racional qué cosas son verdaderamente un peligro y cuáles no.
Quique Gonzalo:
La verdad es que me parece que es muy interesante porque al final te das cuenta que muchos de los miedos cuanto más nos acercamos a ellos antes desaparecen y sin embargo si nos alejamos se amplifican. Esa conquista que tú estás haciendo es una conquista que sigues trabajando en ella, como decías, durante tu día a día de forma habitual. ¿Cómo te ha ayudado la productividad en esa parte racional, sin dejar de lado la parte de las emociones para que pueda seguir conviviendo esas dos personas?
Amarna Miller:
Pues para mí es crear el espacio, crear un espacio seguro para que mi niña pueda salir. Y el espacio seguro lo creo a través de tener controladas cuáles son los límites en los cuales se puede jugar. Yo no soy para nada una persona impulsiva, no soy una persona que tome decisiones de un día para otro. Yo las cosas las traigo mucho a tierra, las pienso y desde ahí ya construyo. Entonces para mí es como crear un espacio como una cerca segura donde esa emocionalidad y esa niña y esa artista puedan salir y jugar sin miedo. La que calcula el miedo, la que calcula las opciones es la Amarna disciplinada y racional. Pero luego una vez eso está calculado hay campo libre y ahí hay algo bonito que me permite tener. Bueno, qué sé yo, publicar un libro, tener la disciplina de poder sentarme todos los días y a escribir y hacerlo, proponerme cosas y llevarlas a la práctica.
Amarna Miller:
Yo soy la antiprocrastinación, por ejemplo. Yo en cuanto decido algo, ya está, empiezo a hacerlo al instante. Y creo que ha sido un juego de muchos años, muchos años de entenderme a mí misma, comprender qué es lo que a mí me hace falta para llegar a ese estado que me hace tan feliz, pero también que ese estado sea un lugar seguro, que no tome decisiones que me lleven a lugares en los que luego realmente no quiero estar.
Quique Gonzalo:
Esto me parece clave porque creo que das una de las, yo creo que recursos más potentes que puede existir y es el entrenamiento de la capacidad de intuición. ¿Cómo funciona tu intuición para hacerte oye, tomas una decisión, vas a por ella, pero estoy seguro que antes ha ejecutado tu cabeza miles de pensamientos anteriores para poder tomar esa decisión? ¿Cómo funciona ahora mismo tu intuición respecto a tu día a día?
Amarna Miller:
Potente este tema, me encanta que lo toques, porque además ha habido un cambio radical en mi vida al respecto de la intuición. Siento que al principio yo como persona racional me he finalizado únicamente de las cosas que yo podía medir, en plan de las cosas que eran cuantificables a nivel mental. Pero desde hace unos buenos 7 o 8 años a esta parte, me di cuenta de que al final cuando yo sentía que algo no iba a funcionar, lo racionalizaba y decía, bueno, puede que funcione. Al final nunca funcionaba. ¿Y fue oye, no estaré yo aquí perdiéndome como una gran parte de la vida por estar dándole tantas vueltas a la cabeza? Y ahí fue cuando conscientemente, porque yo todo lo hago desde la consciencia, me gustaría ser un poco suelta. Veo que hay gente que está muy conectada con esa parte emocional. Yo estoy conectada, pero a través de la cabeza. Pero bueno, en ese momento sí que decir, soltar un poco más y decir, oye, mira, por ejemplo, cuando conoces a alguien y esa persona no te da buenas vibras, pero tú racionalmente, esta persona a mí no me ha hecho nada.
Amarna Miller:
En plan de si la acabo de conocer, no tengo ningún motivo, no sé nada de ella o de él, no tengo ningún motivo para sentir esto. En su momento a lo mejor daba una oportunidad y decía, venga va, si mentalmente estoy diciendo OK, sigo con el OK. Y ahora ya no lo hago, Ahora si siento que es un no. Es un no y ya está. Y continúo con otras cosas también porque he aprendido, y en esto tiene mucho que ver la productividad, he aprendido a valorar mucho mi tiempo. Mi tiempo, nuestro tiempo es lo más valioso que tenemos, porque es lo único que no podemos recuperar. Otras cosas se puede trabajar para recuperarlas, el tiempo no. Entonces, entregar mi tiempo a un proyecto, a una persona, una filosofía, lo que sea, entregar mi tiempo es el regalo más grande que puedo hacer.
Amarna Miller:
Entonces, si estoy sintiendo, si tengo la intuición de que algo no merece mi tiempo, esto puede sonar muy frívolo, pero es que así como lo siento, si siento que algo no merece mi tiempo, no se lo doy. Incluso aunque sea la oportunidad laboral de mi vida y que mis repres me digan, por favor, Amarna, di que si a esto, si no lo veo, no lo veo. Y así he conseguido tener, creo, una vida muy alineada con mi verdad y estoy muy contenta con mi situación actual, incluso aunque por el camino haya perdido trabajos o a lo mejor, quién sabe, a lo mejor he perdido cosas. Pero desde luego una cosa puedo decir que es que lo he hecho alineada con mis pensamientos y con lo que yo creía que era correcto.
Quique Gonzalo:
Y esta parte de renuncia del perder es algo que tú también tocas en tu libro, porque de hecho nos explicas que la palabra perder viene del latín perdere, dar por completo, dejarse y perderse en cierto modo, no en forma de extravío, sino de entrega. Amarna, ¿Tú cuando aprendiste en la práctica y no en la teoría, a dejar de necesitar saber dónde estabas
Amarna Miller:
ya? Pues creo que sigo en ello. En realidad creo que va por temporadas, porque hay momentos en los cuales para sacar adelante ciertos proyectos tienes que dedicarles todo tu tiempo, tu tiempo, tu esfuerzo, tu capacidad mental. Para sacar un libro, por ejemplo, no puedes estar muy perdida. Para sacar un libro tienes que tener muy claro qué tiempo tienes, cuántas horas puedes dedicarle, qué deadlines, qué fechas de entrega vas a estar cumpliendo y ser sincera con ello. Entonces ahí no puedes estar en el vibe, en la temporada de voy a ver por dónde va la vida, porque son momentos exigentes, son procesos creativos muy exigentes donde pones mucho de ti. Pero cuando estoy en una temporada donde no tengo un proyecto tan grandilocuente, ahí sí que me permito ese no importa, ¿Sabes? Yo soy autónoma, puedo a lo mejor cogerme un miércoles libre y trabajar un sábado y permitírmelo y darme el espacio para encontrar las piezas del puzle que mejor encajan con lo que estoy sintiendo y lo que realmente creo que puede ser mejor todo esto. Quede por delante que obviamente no tengo hijos, no tengo nadie a mi cuidado, no tengo que atender los horarios de una escuela o de unos parvulitos, no sé, o sea que también mi vida. Esto no es una receta que valga para todo el mundo, quiero decir,
Quique Gonzalo:
hay algo que a mí me apasiona y es lo que sólo puede saber la piel. Una de las historias que cuentas es en Sahel, donde presencias un parto y la madre fallece tres días después, una infección, y todo esto al final se guarda, esas experiencias las guardas en tus cuadernos de viaje encuadernados de manera muy especial. ¿Cómo consigues al final guardar esas experiencias, escribir sobre ellas algo que te ha podido transformar? ¿De qué manera práctica lo llevas a ese cuaderno y luego qué utilidad le das al mismo tiempo cuando ya ha terminado el viaje más adelante?
Amarna Miller:
Para mí la integración es súper importante y creo que hoy en día, en esta vida hiperconectada y súper rápida que llevamos, se nos olvida a mí la primera, que las pausas son necesarias para poder comprender lo que nos está sucediendo y situarnos a nosotros mismos dentro de la cuestión. Yo por muchos viajes que haga, por muchas cosas increíbles que esté viviendo, si no me tomo un tiempo para poder traerlo a tierra y pensar que qué estoy haciendo siquiera, cómo me estoy sintiendo, cómo me está afectando todo esto, de qué manera, si es que está sucediendo, me está transformando o me está haciendo reflexionar. Si no me permito que eso suceda, entonces la vida se convierte en una colección de anécdotas que no tienen ningún propósito, al menos para mí, dentro de mi personalidad y mi perspectiva. Esto tarda mucho tiempo en aprenderlo, que la pausa es tan importante como la acción. Me decía hace mil siglos un seguidor, y me gustó mucho la metáfora, que hasta el mejor de los leñadores le hace falta falta parar un segundo para afilar el hacha. Y así es como lo visualizo cuando lo hago. Y para mí los cuadernos que estabas comentando, retomo la pregunta, son una herramienta imprescindible dentro de la integración, porque todos los días, cuando esté aquí en Madrid, también lo hago, solamente que mi cuaderno de. Vaya, mi cuaderno de Madrid es mucho más cutre que los que me hago de viaje.
Amarna Miller:
De viaje me los curro mucho para que sean bonitos, pero permitirme un tiempo cada día, o casi casi casi cada día para poder escribir sobre cómo me siento, qué estoy sintiendo, hacia dónde quiero dirigirme. Pero aquí en Madre siento que al final los días son bastante parecidos porque hay una cierta rutina, una cierta cotidianidad. Cuando estás de viaje estás viviendo tantas cosas nuevas que en un día se condensan las vivencias de un mes entero. Así que por eso se me hace imprescindible escribir, reflexionar y traer a tierra qué es lo que estoy aprendiendo o qué es lo que me está evocando todo lo que estoy viviendo. Y luego aparte, pues obviamente son una excusa fantástica, Yo que he hecho Bellas Artes para poder mantener activo el músculo artístico mientras estoy de viaje.
Quique Gonzalo:
Yo creo que con todas las experiencias que has vivido, hay una pregunta que me viene a la cabeza. ¿Hay lugares que no te permiten abandonarlos del todo?
Amarna Miller:
Bueno, sí, total. Yo de hecho amo volver a los sitios. Esto de ir cada vez a un país nuevo o a una zona nueva, a mí no me ha llamado nunca la atención. Me gusta repetir, me gusta ir muchas, muchas veces a un sitio, porque creo que repitiendo desde. Eres capaz de profundizar como una cebolla que vas metiendo en cada una de las capas. Te permite profundizar en la cultura, en el idioma, pero también en las relaciones, en los vínculos con la gente. Volver a un sitio y volver a ver a la misma familia que conociste hace 5 años me parece que es precioso. Y en ese sentido son lugares que se te quedan muy dentro.
Amarna Miller:
A mí por ejemplo, y ya a estas alturas debería de verdad pagarme el país por todo lo que hablo de ello, pero es que Sudán del Sur a mí me cambió mucho la vida, me pilló en un momento que fue muy importante y para mí volver a Sudán del Sur es también volver a esAmarna que fui y reconciliarla con lAmarna que soy. Ahí hay algo muy bonito también. Cuando repites un destino, te encuentras a ti misma en otro momento vital y puedes avanzar en ciertas cuestiones que a lo mejor estabas reflexionando en ese momento o simplemente aprender a través del reflejo de ti misma. Hay algo muy bello la verdad.
Quique Gonzalo:
Yo creo que algo que transmites todo el rato durante esta conversación es entender que la vida no es suficiente con narrarla, no basta con teorizarla, hay que vivir de verdad. Tú que has tenido tantísimas experiencias, que nos cuentas en tus cuadernos todo sobre lo que has visto, vivido, ¿Cuáles son los siguientes límites que estás deseando explorar?
Amarna Miller:
Aquí hay una gran ironía, ojo, porque a mí me gusta mucho exprimir las cosas y racionalizarlas, pero yo de fondo tampoco pienso que esto sea lo más positivo. Yo, la gente que es capaz de estar simplemente en un sitio estando, o pararse y no hacer nada, me parece súper valioso y ojalá pudiese hacerlo yo más. Y de hecho, contestando tu pregunta, estoy intentando darle la vuelta y hacer menos cosas y racionalizarlas menos. Simplemente permitirme a mí misma estar de cuerpo presente aquí y ahora, sin tener que darle tantas vueltas a la vida. Me estoy leyendo justamente ahora un libro de Krishnamurti. Mira, aprovechando que estoy aquí en mi casa y que te lo puedo enseñar, te lo voy a enseñar así de facto. La libertad primera y última. Krishnamurti habla mucho sobre esto que te acabo de contar, sobre dejar de esforzarnos, dejar de hacer el esfuerzo mental, que a veces estamos tan metidos en el cerebro, tan metidos en lo que queremos conseguir, en lo que queremos alcanzar, en cómo transformarnos para ser mejores, más virtuosos, más honestos, que se nos olvida que eso al final es todo una cosa, un enredo mental que nos estamos creando a nosotros mismos y que todo esto se soluciona simplemente existiendo, estando.
Amarna Miller:
En Biografía del silencio de Pablo d'Ors, también un libro fantástico que habla de la meditación. Entonces, por muy irónico que sea, teniendo en cuenta lo que estamos hablando, hacia dónde estoy intentando dirigirme de una manera no esforzada, sino sintiente, es hacia esas máximas vitales que tienen que ver con el yoga, con la meditación, con el aquí y ahora. Pero bueno, es toda una conciliación compleja.
Quique Gonzalo:
Yo creo que es maravilloso, Pablo. De hecho, a quien entrevistamos aquí En el episodio 383, No fue hace demasiado y fue una experiencia realmente potente para los dos. Lo disfrutamos mucho. Luego lo hemos comentado varias veces y han surgido ahí sinergias. Hay una cosa que a mí me parece fascinante Y me recuerda mucho Amarna, a las personas que cruzaban. No sé si has visto The Man on Wire, este documental sobre una persona, un francés, que, funambulista, pasó de una de las Torres Gemelas a la otra, simplemente con su pértiga sobre este alambre fino sobre el que muchas veces caminamos. Y siempre pienso que estos funambulistas, que todos somos un poco funambulistas de la vida, a una altura o a otra, con mayor o menor riesgo, cuanto más alto está, más grande necesitas que sea esa vara, porque te da más equipo. Y para mí que esa vara de la cual nos podemos ayudar a la hora de cruzar dificultades en la vida, cuanto más alejados están los extremos, más equilibrio nos da.
Quique Gonzalo:
Por eso me parece realmente interesante lo que estás trayendo, y viajas mucho, para luego también sentirte a gusto y cómoda en casa. Y eso da un equilibrio que en cierto modo, si lo sabes manejar, debe de ser impagable, ¿Verdad?
Amarna Miller:
Hay una contradicción constante. Pero es que yo creo que todos somos. Pues no sé, todos vivimos en esta ambigüedad. Lo que pasa es que muchas veces no queda bien decirlo, Como que estamos buscando todo el rato un storytelling, qué diría yo, como una TED Talk, en la cual tiene que haber un gancho que tienes que vender a la audiencia. Entonces tú como personaje público, tienes que plantearte como la mayor aventurera que va a ir a los lugares más extremos. ¿Y es como, bueno, eso sí, pero a la vez convive con que? Yo soy una persona súper casera. A mí me encanta estar en mi casa. Yo cuando estoy aquí en Madrid, amo estar cocinando todo el día y qué sé yo, y leyendo.
Amarna Miller:
Y esas dos Amarnas conviven, y conviven además con mucha tranquilidad. Y creo que tenemos demasiado metido en la cabeza esta batallita de que todo sea vendible, de que todo sea consumible, de que tiene que haber una historia grandilocuente detrás de todo. Y a veces yo creo que en la cotidianidad, en el día a día, en las cosas que parecen muy sencillas, como lo que acabo de decirte, el valor del silencio, el valor de no hacer nada, el valor de tirarte un día al sol con tus amigos, bebiendo una cerveza, y pasarte así horas. Creo que ahí hay algo muy fuerte, muy potente. Tan fuerte, tan potente como irte a la tundra, convivir con unos pastores siberianos, ya que lo otro es tan visible y todo el mundo lo romantiza y lo idealiza y lo desea. Le quiero dar valor, ya que tengo esta posibilidad de este altavoz, le quiero dar valor a esas otras cosas del día a día que son tan bellas y que tal vez pasan en advertidas en busca de la grandilocuencia y que
Quique Gonzalo:
son las que nos devuelven a que solo viaja el que regresa, como decíamos antes.
Amarna Miller:
Efectivamente.
Quique Gonzalo:
Tu viaje más largo, si no me equivoco, son, vamos a decir, dos años en una furgoneta recorriendo Estados Unidos.
Amarna Miller:
Viaje, claro, claro.
Quique Gonzalo:
Tú a esto lo llamas un doctorado en Ansiedad Social. Yo lo llamo un máster en Productividad Personal. Por favor, cuéntanos cómo fue esa graduación, cómo te preparaste para los exámenes, qué herramientas utilizabas. Porque dos años una furgoneta es una historia apasionante. Que es improductividad, No sé si se puede vivir bien.
Amarna Miller:
Pues todo empezó porque yo estaba viviendo en Estados Unidos. Llevaba ya un tiempo en una casita, bueno, en una habitación, en un piso compartido, en una casa compartida en Los Ángeles. Y según pasaba el tiempo pensaba, llevo aquí un año porque yo pensaba que me iba a mudar por el resto de mi vida. Luego resultó que no, que volví a España y encantada de haber vuelto, pero en ese momento todavía pensaba que el resto de mi vida le iba a pasar allí en Estados Unidos. Era mi intención. Y me veía que en un año que había estado, al final mi habitación estaba llena de cosas, tenía un armario, llena de ropa, tenía un montón de posesiones que me daban un poco igual. Y tuve ahí como una especie de revelación. Un día me levanté por la mañana y pensé ¿Pero cómo podido acumular tanto? Lo voy a vender.
Amarna Miller:
Ala, ya está, me he cansado. Y me puse a vender cosas un poco al principio, posiblemente para vaciar lo que era mi cuarto. Y según pasaba el tiempo, en ese momento yo estaba que quería empezar con YouTube. Yo tenía plataformas en. Bueno, tenía seguidores en Instagram, en otras plataformas, pero YouTube todavía nunca me había llamado la atención y sabía que quería. Que quería intentarlo. Y pensé, ah, guau. Esto sería como un buen proceso para grabar en vídeo en un formato así un poco largo y explicarle a la gente esta decisión de hacer mi vida un poco más minimalista.
Amarna Miller:
Y según estaba con esta idea en la mente, ya que vendía todo y por qué no empezar a viajar, ya que estaba deshaciéndome de mis posesiones y una cosa lleva a la otra. Yo me acababa de comprar una furgoneta y fue como si me mudo la furgoneta un rato así como al cabo de las semanas el pensamiento acabó cuajando y fue la excusa perfecta, me puse a grabar los vídeos para YouTube, haciendo un reto de lo que en su momento iban a ser 21 días viviendo en la furgoneta. Vendí mis cosas, me mudé a la furgoneta y a los 21 días dije pues esto está genial. En plan, está muchísimo mejor que tener un piso, ¿Sabes? Me ahorro mucho más dinero, sobre todo en EEUU, que la vivienda es ridículamente cara y además la excusa perfecta para ponerme a viajar. Así que la cosa se estiró, se estiró. Seguí grabando vídeos para YouTube. Al principio, los primeros meses estuve aparcada en la misma casa donde había estado viviendo, un acuerdo con mis compañeros de piso para usar el wifi y tal. ¿Me daba miedo mudarme full ahí, no a mi coche, tenía yo no sé qué edad tenía, 24? 25.
Amarna Miller:
Y dije pues ya está, chimpún. A los dos meses dejé el hogar, el espacio de aparcamiento. Al principio me puse a moverme por Los Ángeles viendo si podía realmente cumplir mis necesidades, porque era una furgoneta muy básica, no tenía baño, no tenía ducha y era como ¿Podré? Qué sé yo, ¿Podré trabajar estando en una furgoneta? ¿Podré duchar? ¿Ir al baño? No sé. Y poco a poco en Los Ángeles me empecé a sentir cómoda, empecé a moverme alrededor y al final, pues bueno, una cosa llevo a la otra y pasó mucho tiempo en la furgoneta y realmente me dio mucha pena que acabase terminar mi vida furgonetera, pero fue una experiencia preciosa y lo echo mucho de menos.
Quique Gonzalo:
Qué bonito. No descartas que haya un viaje otra vez en una furgoneta, ¿Verdad?
Amarna Miller:
Uy, yo encantada. ¿Sabes qué pasa? Que aquí en Europa es carísimo, en Estados Unidos es muy barato vivir en tu furgoneta. Yo tenía una furgoneta camperizada que me costó 3.500 dólares y aquí en España la misma son 30.000. Entonces dices, para eso por 30.000 todavía me compro hasta un terreno ahí en la España vaciada, o sea, tantas cosas que hacer. Entonces, bueno, no lo descarto, no lo descarto, pero tendría que verlo muy claro para poder. Para poder ver la rentabilidad. Mira, la mente productiva ya está otra vez ahí, dándole vueltas, saliendo, apareciendo.
Quique Gonzalo:
Amarna, llevas marcas en el cuerpo de tus viajes. Cicatriz del accidente de moto filipina.
Amarna Miller:
Te lo puedo enseñar y todo. Ahí está, la de en medio es de Filipinas. Y el resto son escarificaciones justo de
Quique Gonzalo:
las comunidades que has visitado. ¿Qué significa para ti guardar en tu piel esos lugares?
Amarna Miller:
Es una señal de identidad y también es una reivindicación de que las cicatrices están bien y molan. Son como una señal de que has vivido cosas interesantes, como que desde que somos pequeños han. A las personas, o tal vez a las chicas de mi generación, se nos ha dicho que había que tener mucho cuidado con las marcas. Tenías la varicela y hala, ponte, qué sé yo, aceite de ricino para que no se te quede la marquita. Y creo que, menos mal, desde pequeña, en mi casa, en mi familia, como que se vio muy normal el hecho de tener cicatrices, marcas, y se veía de una manera positiva, como una especie de señal de guerra, señal del guerrero. Creo que era en el cabo. No sé si en el cabo de Buena Esperanza o el paso de Drake, no me acuerdo exactamente cuál de los dos, pero antiguamente, cada vez que los marinos pasaban por allí, se hacían un pendiente, un pendiente en la oreja, para reivindicar todas las veces que habían pasado por ese paso tan peligroso. Y cuando veías a un marinero, un pirata, con un montón de pendientes, simbolizaba que había viajado mucho.
Amarna Miller:
Es una historia que siempre me ha parecido preciosa, que la marca en la piel signifique algo, que también me parece bien que sea meramente estético, pero vaya, que para mí sí que me gusta que haya ahí un significado. Y creo que es una reivindicación que he querido llevar a la primera persona, quitándole este valor negativo a la cicatriz, a la marca, a que tu cuerpo encuentre una historia.
Quique Gonzalo:
Ay, qué bonito es convivir con ellas, enseñarlas con orgullo. Yo creo que es de las mejores cosas que nos puede pasar a nivel físico y emocional también, porque es amor. Y yo creo que hablando de amor, este libro tiene mucha historia. Lo dedicas a Luis, al amor de tu vida, y en el prólogo escribes este texto, que es una historia de amor. En el Kumbh Mela estabais los dos como guías, 600 millones de personas. 40. ¿Qué te enseñó ese viaje sobre amar?
Amarna Miller:
Sobre amar. A ver, es que el Kumbh Mela fue muy duro. El Kumbh Mela, para mí, lo primero es que los dos viajes que hice al Kumbh Mela los hice guiando para mi agencia de viajes. Entonces estaba en un espacio donde se realizó la mayor reunión humana de la historia, que son 400 millones de personas. Esto no nos cabe en la cabeza como occidentales o como europeos, no nos cabe en la cabeza lo que son 400 millones de personas. Y estando guiando tenía que mantener a todo el mundo bien y a salvo. Así que fue tanto yo como Luis, que también estaba guiando conmigo, teníamos que estar muy atentos de que todo saliese bien. Así que fue una gran historia de amor hacia nuestros viajeros.
Amarna Miller:
Eso definitivamente. Y también un viaje que nos puso en situaciones muy complejas. Vivimos una estampida humana, por ejemplo, que era una cosa que yo nunca. Obviamente, ¿Quién puede decir que la ha vivido y que de alguna forma en tu cabeza no cabe lo que es realmente una estampida humana? Cuando lo ves en las noticias, no te imaginas lo que puede ser estar ahí dentro. Pero hablando de emocionalidad y de corporalidad, lo que comentábamos antes es algo donde sientes la muerte, donde sientes que un paso en falso puede acabar muy mal. Y fue un viaje complejo en muchos sentidos. Nosotros lo llevamos de manera muy sana y los viajeros lo pasaron muy bien. Y nosotros también con ellos, obviamente.
Amarna Miller:
Pero como personas responsables del grupo, hubo momentos complejos.
Quique Gonzalo:
Si pudieras enviarle ahora una sola frase, Un solo mensaje, 37 años atrás, hazaña Madrid, que construía sus nidos interiores para no romperse, ¿Qué le dirías?
Amarna Miller:
Creen ti sigue para adelante, lo estás haciendo bien. Más confianza, porque en aquel momento todavía había mucho miedo. Y a día de hoy también lo hay. Lo que pasa es que tengo la suficiente edad como para ver que las cosas hechas a la manera en la que yo las hago, que es un poco al margen, como un poco mi bola, de mi manera, que se puede y que ha salido bien. Porque en ese momento va a haber un montón de personas que te digan no hagas esto, no hagas lo otro. Céntrate en seguir una, qué sé yo, una vida convencional. Estudia la carrera, busca trabajo de algo de lo que hayas estudiado, búscate una hipoteca, sigue esta vida establecida. Y decidí no hacerlo.
Amarna Miller:
Y ha salido genial. Pero en ese momento, mientras estaba decidiendo si hacerlo o no hacerlo, todavía tenía mucha incertidumbre, mucho miedo a nunca voy a encontrar trabajo, qué sé yo, me voy a quedar por ahí sin dinero debajo de un puente por no haber seguido las reglas de la sociedad. Así que lo que le daba es muchos ánimos y confianza en que está haciendo lo que tiene que hacer.
Quique Gonzalo:
Bueno, pues vamos a ir ya aterrizando poco a poco este maravilloso viaje de vuelta a casa Y hay alguien que te dejó una pregunta y es Abraham Boba, cantante del grupo León Benavente y que ha escrito recientemente un libro 163 centímetros y la respuesta, perdón, Y la pregunta que dejo para ti, amigos, Amarna, es si crees que has perdido la capacidad de emocionarte.
Amarna Miller:
No, definitivamente no. Yo soy una emocionada de la vida. De hecho mi bio de Instagram dice algo así estoy enamorada del mundo. Sí, no, no. Yo soy una enamorada de la vida, soy una persona muy positiva, además me gusta ver siempre el vaso medio lleno y me encanta emocionarme y emocionarme por las cosas más pequeñas. Me levanto por la mañana, veo a mi pareja y da igual cuántos años pasen, me muero de amor y me muero de la emoción. Así que todo lo contrario, todo lo contrario y orgullosa de ello.
Quique Gonzalo:
Pues ese es uno de los hábitos más productivos, levantarse por la mañana enamorado de la persona que estás al lado con esa sensación o de uno mismo decir esto me merece la pena. A Amarna, ¿Tú qué le preguntarías al próximo invitado o invitada de este podcast?
Amarna Miller:
Y además sin saber quién es. Antes me has hecho una pregunta que me ha parecido muy interesante y que además nunca había contestado en una entrevista, que es el cómo reconciliar. ¿Bueno, me lo has planteado de otra manera, pero tal y como yo me la he quedado es cómo reconciliar la emocionalidad con la racionalidad? ¿Cómo encontrar ese espacio intermedio, esa intersección? Y esa va a ser mi pregunta para el siguiente invitado o invitada. ¿De qué manera reconcilias tu yo emocional con tu yo racional? Mira qué intensa ella.
Quique Gonzalo:
Creo que va a ser intensa a todos los niveles, sobre todo también por la persona que va a responder, que creo que tiene mucho que ver, creo que va a ser potentísima. Pues Amarna, vamos hacia el cuestionario Ken 12 mismas preguntas a todos los invitados. ¿Cuál es la regla de Amarna Miller para vivir mejor?
Amarna Miller:
Ser honesta conmigo misma y con lo que verdaderamente quiero, incluso aunque eso no encaje con lo que los otros quieran de mí o lo que el mundo me diga que tengo que hacer.
Quique Gonzalo:
Si tuvieras que compartir un solo aprendizaje de todo lo que has vivido hasta ahora, que ya hemos visto que es bastante, ¿Cuál sería?
Amarna Miller:
Trabajar desde pequeños y educar a nuestros hijos en la confianza en uno mismo, porque con confianza te comes el mundo y la inseguridad te lleva a siempre dudar de lo que haces, así que, cosa súper importante, si alguna vez soy madre, lo tengo clarísimo, o sea, a mí es algo que me ha salvado la vida, o sea, confiar en lo que hago y estar segura de ello.
Quique Gonzalo:
¿Cómo se titularía tu biografía?
Amarna Miller:
¿En qué momento eso se sume todas mis decisiones, en qué momento vaya, me mudé a mi furgoneta, No sabemos si
Quique Gonzalo:
con exclamación, exclamación, signos de interrogación o simplemente una enunciación? Maravilloso. ¿Cuál es el libro que más has regalado?
Amarna Miller:
Pues mira, Biografía del Silencio de Pablo d'Ors. Justamente hace nada hay una iniciativa muy bonita de una asociación que se llama Teta y Teta junto con Alas Olvidadas, que básicamente regalan libros a mujeres que están en centros penitenciarios de España y lanzaron una convocatoria para que quien quisiese pudiese mandarles libros que pensásemos que puedan servir a una mujer que esté en un centro penitenciario y mandé como. Como cinco ejemplares de Biografía del Silencio porque, buah. Si alguna vez estoy en la cárcel, cuántos síes y no hubiese leído este libro, creo que me ayudaría mucho. Así que claramente nunca había regalado seis ejemplares de un mismo libro.
Quique Gonzalo:
Amarna, ¿Quién te gustaría o te hubiera gustado conocer?
Amarna Miller:
Qué complicado, ¿No? Últimamente estoy leyendo mucho sobre viajeras famosas de la historia, mujeres viajeras de la historia. Y resulta que una de las primeras viajeras documentadas femeninas, vaya, viajeras en femenino, una mujer era una peregrina romana llamada Egeria, que por lo que se sabe pertenecía a lo que hoy en día es Galicia. Y. Y sabemos todo esto porque la mujer durante todo su recorrido mandó cartas a sus amigas y me parece un personaje fantástico, en plan Egeria, la gallega peregrina que hace muchísimos siglos se fue ahí hasta la actual Turquía mientras le contaba los chismecitos a sus colegas, o sea, te quiero. A ella la elijo.
Quique Gonzalo:
Me encanta una historia de descubrir Egeria. Vamos a tenerlo ahí presente. ¿Qué canción pones a todo volumen para su el ánimo?
Amarna Miller:
Además la menciono en el libro Me and Bobby McGee de Janis Joplin.
Quique Gonzalo:
Qué buena. ¿Cuál ha sido la pregunta más interesante que te han hecho?
Amarna Miller:
Tantas, tantas que contestar. Pero hay una pregunta que me hizo el otro día un amigo que me gustó mucho, que es cómo. ¿Cómo a lo largo de mi vida he redefinido mi idea del éxito?
Quique Gonzalo:
Mira, la siguiente tiene algo que ver con eso. ¿Qué se te viene a la cabeza cuando piensas en felicidad?
Amarna Miller:
Pues mira, siendo sincera, me vienen a la mente pequeños momentitos del día a día, como esta mañana me he levantado como a las 7 de la mañana, muy pronto y en una de las ventanas había como un reflejo del amanecer, como color violeta y he ido a por mi chico a enseñárselo. Y esos son el tipo de momentos que me vienen, cosas pequeñitas, percibir esas cositas.
Quique Gonzalo:
Maravilla. ¿Qué película volverías a ver cada año?
Amarna Miller:
Pues mira, de viajes. Into the Wild. Hacia rutas salvajes. ¿La tradujeron? Sí, hacia rutas salvajes me gusta mucho. Y Captain Fantastic con Viggo Mortensen. Buenísima también.
Quique Gonzalo:
Dos grandes películas, dos grandes bandas sonoras. Si tuvieras que dejar un mensaje en una cápsula, en este caso para tu yo del futuro, ¿Qué te dirías?
Amarna Miller:
Qué complejo, ¿No? Mira, te puedo contestar y es que hace cinco años ahora, mi grupo de amigos y yo hicimos una cápsula del tiempo que tenemos que abrirla este año y lo que me dejé, me resulta muy complicado mirarlo de aquí a cinco años, pero lo que me dejé en este momento fue un montón de fotos polaroids de todos mis amigos, de todo mi grupo de amigos así metidos en un sobre. Y también unas listas con dónde vivíamos cada uno en ese momento porque sabíamos que iba a cambiar con el tiempo. Detalles pequeñitos y muchas cosas relacionadas como con la amistad y con las personas a las que quiero.
Quique Gonzalo:
¿A quién te gustaría que entrevistáramos en este podcast?
Amarna Miller:
¿Tiene que ser habla hispano o puede ser cualquier persona?
Quique Gonzalo:
Cualquier persona.
Amarna Miller:
Pues hay dos escritoras a las que sigo mucho y que siento que me gustaría ver alguna buena entrevista suya, que por ahora a lo mejor existen y no he tenido la suerte de verlas y son Maggie o Farrell. Y. Increíble. La amo. Escritora de Hamnet, que ahora la han sacado en película y ha tenido mucho éxito. Y también Rebecca Solnit. Rebecca Solnit. La amo.
Quique Gonzalo:
Y para terminar, antes de tu regalo, ¿Cómo te gustaría a ti terminar este podcast?
Amarna Miller:
Pues agradeciéndotelo, porque es de bien nacido ser agradecido. Muchas gracias por estas fantásticas preguntas, Quique.
Quique Gonzalo:
Nada, al contrario, Vamos con un cierre para ti, Amarna. Y es que una niña de Madrid dibujaba piratas con un parche sobre su ojo izquierdo. Aunque algunos le pudieron hacer el vacío, sus padres la cuidaron con la delicadeza de quien se cuida lo que se puede romper. Así que se construye un mundo hacia dentro de libros, de dibujos, un nido interior donde nadie lo rompe. Y en ese nido, por razones que solo ya entienden los protagonistas, siempre van a llevar. Esa niña es Amarna Miller. Y el libro que acaba de publicar, Más allá del mapa, es la crónica de cómo fue saliendo de ese nido, no de un golpe, sino a través de una serie de quiebros que ella no planeó y que en su conjunto la convirtieron en otra persona, conquistadora del terror que le producía lo desconocido. No desde la valentía, sino, como nos ha explicado, desde el miedo para crear un espacio seguro y que esa niña pudiera salir.
Quique Gonzalo:
Y desde hace unos años años, una auténtica confianza en su intuición consciente. Desde allí, Amarna ha llegado a territorios que ponen a prueba la idea de que el conocimiento previo nos protege. El conocimiento previo siempre de la mano del amor. Del amor a quien está dedicado este libro. Y lo que Amarna nos ha enseñado hoy es que hay un tipo de conocimiento que no cabe en ningún mapa, el que sólo ocurre cuando el cuerpo está ahí. Porque no basta con narrar la vida, no basta con teorizarla y describirla, hay que vivirla. Y esa experiencia es insustituible. Y ya las integra en sus cuadernos de viaje, porque no son diarios, son artefactos donde no solamente guarda lo que pensó, guardan la textura de lo que fue.
Quique Gonzalo:
Esa integración es clave. Y nos ha demostrado que también las pausas son necesarias para poder tomarse el tiempo de traer toda esta experiencia tierra y saber cómo ellas nos van a transformar. No una colección de anécdotas, sino una reflexión profunda. Y hay una frase suya que me parece quizá de las más importantes de todo. El perderse no es no saber dónde estás, es dejar de necesitar saberlo. Esa distinción lo cambia todo. No estamos ante una invitación a la desorientación. Estamos ante una invitación a soltar el control sobre el territorio antes de pisarlo.
Quique Gonzalo:
A llegar sin el mapa dibujado de antemano. A dejar que el lugar te inscriba en él en lugar de inscribirte tú en el lugar. Hay que seguir, como hace ella, creyendo en sí misma. Hay que seguir enamorada del mundo, emocionado de las cosas más pequeñas. Porque viajar convierte la curiosidad en comprensión, la extrañeza en empatía y el desconcierto en humildad. Y es exactamente eso lo que ella encarna. No una aventurera que conquista territorios, sino una persona que aprendió despacio, con quiebros, que el único mapa que vale es el que se deshace al recorrerlo de vuelta a casa. Aquí siempre paraíso.
Quique Gonzalo:
Muchísimas gracias Amarna por esta conversación.
Amarna Miller:
Qué bonito, la verdad. Qué gusto de despedida. Un placer, Quique. Encantada.
Quique Gonzalo:
Ha sido un placer. Así que a ti, oyente que nos estás escuchando esta semana, elige un territorio donde llevas demasiado tiempo con el mapa ya dibujado. Puede ser un proyecto, una conversación pendiente, una relación que estás intentando controlar antes de vivirla. Ahora quita el mapa, no para perderte, sino para dejar de necesitar saber cómo termina antes de empezar. Nos escuchamos pronto.
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