Aprende a pensar con los 6 sombreros de de Bono

Pon nombre al sombrero que llevas antes de abrir la boca.

Episodio 411

¿Te ha pasado alguna vez que, en una reunión o conversación, sentías que nadie avanzaba porque todos defendían su punto de vista como si fuera la única verdad? ¿Te has encontrado atascado en discusiones donde parece imposible cambiar de perspectiva?

La realidad es que solemos vestirnos siempre con el mismo sombrero mental, sin darnos cuenta de que existen muchas maneras de mirar un problema. Hoy vamos a descubrir juntos cómo los seis sombreros para pensar de Edward de Bono pueden ayudarnos a quitarnos nuestros prejuicios, ganar perspectiva y tomar mejores decisiones, tanto en el trabajo como en la vida personal. ¿Te animas a probarlo?

 

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Índice del programa

  • (00:00) Conversaciones bloqueadas y el origen del episodio

  • (02:19) ¿Por qué vemos el mundo desde nuestro propio sombrero?

  • (10:14) Group thinking: errores colectivos y dinámicas de grupo

  • (13:47) El beneficio de cambiar de sombrero

  • (19:14) Seis sombreros para pensar: la propuesta de Edward de Bono

  • (24:46) Descubriendo cada sombrero: blanco, rojo, amarillo, negro, verde y azul

  • (41:09) El sombrero azul y el arte de gestionar el proceso

  • (46:12) Cómo aplicar los sombreros en nuestras propias decisiones

  • (49:59) Reflexión final y acción: elegir y cambiar de sombrero

  • (51:16) ¡Nos escuchamos muy pronto!

 
Pon nombre al sombrero que llevas antes de abrir la boca.
 

Recursos mencionados

 
  • Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí.
    Disculpa, si lees algún error en la transcripción.

    Quique Gonzalo [00:00:06]:

    Hace unos días teníamos la suerte de reunirnos en KENSO círculo en una quedada que hicimos en Madrid, durante la cual muchos de los miembros nos pusimos cara y retomamos viejas costumbres. Una de ellas fue la de recibir a compañeros. Así que hoy tengo a un compañero a que muchos de vosotros conocéis aquí por petición expresa. Raúl, bienvenido de nuevo.

    Raúl Hernández [00:00:34]:

    Hola, hola. Petición expresa, no mía, no es que haya por favor, llevadme al podcast otra vez. Que sí, lo deseaba mucho, la verdad, pero me hacía querer, me hacía querer.

    Quique Gonzalo [00:00:45]:

    Y una de las cosas muy interesantes es que nos propuso un tema en esa quedada, que esto es tema del episodio de KENSO que vamos a tratar hoy, que es el de los seis sombreros de Bono. Y un poco por poneros en perspectiva, lo uní porque hace unos meses estaba en un taller con un comité de dirección de una empresa en la que estaban trabajando ese comité, seis personas alrededor de una mesa, sobre un tema que iba a cambiar a esa empresa para siempre. Seis personas, seis ideas, 45 minutos dándole todos otra vez máximo rendimiento, si lanzaban un nuevo servicio o no. Y yo tomando notas como buen coach desde el fondo, haciendo las preguntas justas y necesarias. Hasta que paré de escribir, porque me di cuenta que ya de antemano sabía lo que iba a decir cada uno. Y no porque yo fuera mago, no. Sino porque cada una de las personas que estaba en esa mesa querían tener razón. Querían hacer lo que ellos pensaban que había que hacer y no dejaban avanzar ni un solo centímetro.

    Quique Gonzalo [00:01:51]:

    La razón no es la complejidad de una decisión, era que cada persona llegaba con el mismo sombrero de siempre y nadie lo había notado. Y esta historia tiene un giro, y ese giro es de lo que vamos a hablar en el episodio de hoy.

    Raúl Hernández [00:02:06]:

    Bueno, vamos a hacer las cosas bien, por orden, siguiendo la estructura que deben tener los episodios de KENSO. Bienvenidos a un nuevo episodio de KENSO, el podcast donde descubrirás cómo vivir la efectividad para ser más feliz. Hoy vamos a explorar los seis sombreros para pensar de Eduard de Bono. Y no penséis que es una técnica de empresa o de protocolo de gestión de reuniones. Es una visión, una forma de afrontar el análisis de los problemas que puede ser muy útil para el ámbito profesional, pero también para el ámbito personal, para el ámbito de grupos, pero también para el ámbito individual. Es lo que pasa con la mayoría de las herramientas que no se utilizan solo en un lugar, sino que son un mapa para acceder a formas de pensar que ya tienes, pero que casi nunca activas cuanto más las necesitas. Y como digo, vale lo mismo para cualquier entorno. Así que presta atención a ver qué podemos sacar en claro de aquí.

    Raúl Hernández [00:03:05]:

    Soy Raúl Hernández, aprendiz en nombrar el sombrero antes de defender la posición.

    Quique Gonzalo [00:03:10]:

    Y yo soy Quique Gonzalo. Aprendí sin darme cuenta de que el sombrero que llevo puesto no es la realidad solamente es el sombrero que llevo puesto.

    Raúl Hernández [00:03:19]:

    ¿Bueno, cuántos de vosotros, de vosotras, le habrá pasado lo mismo que a mí cuando escuchaba esto que narra Quique? Esa sensación de haber presenciado, incluso haber participado, tendremos que reconocer con cierta vergüenza, en conversaciones de grupo, donde tenías la sensación de que estábamos en un callejón sin salida, donde cada uno defendía una posición con poca o ninguna capacidad de salirse de su personaje. Esa visión yo creo que nos pasa en muchas ocasiones, y tiene que ver con cómo funciona nuestro cerebro. Hay un experimento de 1960, que cada vez que lo recuerdo, me hace moverme así un poquito incómodo en la silla. Peter Watson le daba a un conjunto de personas inteligente. Es una secuencia de tres números. Decí dos, cuatro, seis. Y les pedía lo tenéis que adivinar cuál es la secuencia, cuál es la lógica que hay detrás de esta secuencia de tres números, y crearme una secuencia de otros tres números que siga ese mismo patrón. Y entonces la gente lo que hacía, el funcionamiento del razonamiento era, cada uno buscaba cuál era la explicación posible.

    Raúl Hernández [00:04:33]:

    Por ejemplo, números pares que crezcan de dos en dos. Y decía, venga, voy a probar el 20, el 22 y el 24. Y Peter Wilson les decía, es correcto. Había otros que elaboraban otra versión y decían, si esto era correcto, pues voy a dar otra visión de tres números que cumplan esa regla. Cuarenta, cuarenta y dos, cuarenta y cuatro. Es correcto. Y la gente se quedaba tan a gusto. Decían, ya he descubierto la regla.

    Raúl Hernández [00:04:59]:

    Las reglas que tienen que ser números pares que que vayan creciendo de dos en dos. Números pares consecutivos. Y en realidad, la regla que había de fondo era que cualquier secuencia de números crecientes hubiera valido. Tú hubieras dicho uno, dos y tres, también hubiera valido. Hubieras dicho cien, mil, un millón. También hubiera valido. Pero si te fijas lo que hacía la gente, y es lo que solemos hacer nosotros, buscamos una explicación correcta, damos, intentamos hacer una cata para validar si esa decisión que ya tenemos en mente es la correcta. Y si es que sí nos quedamos tan a gusto, ya hemos resuelto el misterio y no hay más que hablar.

    Raúl Hernández [00:05:40]:

    Nos cuesta mucho plantearnos que esa misma solución puede responder a muchas reglas distintas. Nos cuesta mucho ir más allá de nuestro primer pensamiento. Ese sesgo de confirmación nos hace que siempre veamos la realidad desde donde la queremos ver y no nos molestemos tanto en explorar otras posibles explicaciones, otros posibles puntos de vista.

    Quique Gonzalo [00:06:02]:

    Es muy interesante porque decía la escritora Anais Ning que no vemos la realidad como es, la vemos como somos. Y en este experimento que compartía Raúl, no hay una irracionalidad detrás, simplemente es reconocer que a lo largo de toda nuestra vida, nuestro cerebro, para que podamos vivir mejor, teniendo que pensar menos, ahorrar energía, ha ido identificando patrones con los que nos sentimos más cómodos. ¿Qué sucede? Que esos patrones, una vez que los utilizo una cien mil, cien mil veces a lo largo de mi vida, se convierten ya en determinadas creencias. Lo que sucede es que una vez que un patrón funciona, lo he aplicado 100.000 veces, pues probablemente sucede algo que es muy natural, que ya lo dejo de cuestionar porque ¿Como me ha funcionado? Entiendo que es útil. Esto consiste en que al final tenemos un pensamiento eficiente. Hay muchas decisiones de nuestro día a día que cada uno tenemos y no tenemos por qué empezar a conectarnos, a pensar, a ver si el mundo. ¿Cómo tomaría yo esta decisión? Por ejemplo, me levanto. ¿Qué es lo primero que hago? Si te planteas esta pregunta, probablemente descubras que durante el día, cada vez que te has levantado, durante todos los días, haces prácticamente los mismos hábitos, los mismos gestos, las mismas rutinas, porque la rutina construida es sana.

    Quique Gonzalo [00:07:28]:

    Lo que sucede es que también tiene un coste qué llega cuando ese atajo ya no nos sirve, ya no es tan útil. Y de lo peor de todo, en cierto modo, es que ya lo sabemos. Es decir, que lo que me ha traído hasta aquí no tiene por qué ser lo que me va a llevar hasta el siguiente nivel. Lo que sucede es que como lo llamamos tan integrado, cómo lo voy a dejar, ¿Verdad Raúl? ¿Cómo voy a dejar si esto que ya es mi realidad, ¿Cómo voy a cambiar yo ahora?

    Raúl Hernández [00:07:53]:

    Bueno, es el cerebro mono del que hemos hablado en las formaciones de KENSO muchas veces. Esa capacidad que tenemos de tomar decisiones muy automáticas sin cuestionárnoslas. Y en este caso además, con el pseudo de confirmación, ocurre que una vez que lo tenemos tan interiorizado, nuestra propia percepción se distorsiona. Es decir, ya vemos la realidad y la aceptamos solo en la medida que confirma nuestro patrón previo. Imagínate que has decidido por lo que sea que alguien te cae mal, y esa persona que ya te cae mal, cualquier cosa que diga o haga, ya la estás interpretando bajo el prisma de que esa persona te cae mal. Es que me ha dicho buenos días, pero me lo ha dicho muy seco.

    Quique Gonzalo [00:08:31]:

    Qué buenos días, ¿Verdad Raúl? Qué buenos días.

    Raúl Hernández [00:08:35]:

    Sí es que este siempre va con la cara igual. ¿Pero qué cara? Si trae una cara normal. ¿Por qué juzgas a esa persona peor que juzgarías a una persona que acabas de conocer? Bueno, pues porque en tu cerebro estás ya convencido de que eso es así, que te niegas a aceptar otro punto de vista. Eso es lo que también llamamos la disonancia cognitiva. Yo recuerdo que había un día hablando con un amigo y hablábamos de política. Ya sé que no se debe hablar de política, ni de religión, ni de fútbol, pero él me decía, jo, es que estoy flipando porque fulanito, al que considero una persona muy inteligente y muy válida y muy sensata, me dice que va a votar a X partido. Cada uno que le ponga X partido, que él a su juicio era un partido horrible al que nadie sensato podría votar. Y entonces le estaba explotando la cabeza.

    Raúl Hernández [00:09:23]:

    Porque la única manera que yo tengo de aceptar la realidad es una de dos, o ese partido no es tan nefasto como yo creía que era, o esa persona no es tan inteligente y tan sensata como yo creía que era. Pero como mis creencias están tan enfrentadas, mi cerebro está ahí intentando encajar a martillazos la realidad. Así funciona muchas veces nuestra forma de analizar problemas. Cuando vamos, ahora hablaremos de cuáles son los distintos sombreros, pero cuando vamos con el no por delante, a todo le vemos problemas. Y al contrario, cuando vamos con el sombrero amarillo de las posibilidades y del positivismo, no vemos los riesgos. Hombre, tenemos que ser capaces. Y en el fondo de esto se trata de ver las cosas desde distintos puntos de vista para no perdernos partes de la realidad.

    Quique Gonzalo [00:10:14]:

    Sí, y además yo creo que hay una cosa interesante en esto, Raúl, y es que podemos empezar a acercarnos a una sombrerería, la más cercana que tengamos, para ir teniendo ya visualmente esos seis sombreros. Porque no solo pasa a nivel individual, sino que también es un mecanismo que opera cuando estamos en equipo, cuando estamos en una reunión con otras personas, cuando estamos con la familia. En ese momento también, aunque no lo sepamos, cada persona está interactuando con esos diferentes sombreros. De hecho hay un estudio de Irving Jennis en el que hablaba de los grandes errores colectivos de la historia, temas como Pearl Harbor, como Vietnam, y decía que al final los cometieron personas inteligentes, no personas incompetentes, sino personas que estaban ciertamente preparadas para poder tomar esas decisiones. Y encontró que lo que había sucedido es que los grupos también habían dejado de pensar de formas distintas entre sí. Es lo que llamó el group thinking. Porque muchas veces lo que buscamos es mantener la cohesión, el estar a gusto, una democracia, o seguir a una persona que consideramos que es la líder. ¿Cómo voy a arrebatar yo a esta persona la razón? Pues desde ahí, queridos compañeros y compañeras, es desde donde encontramos que las decisiones pueden ser más cómodas.

    Quique Gonzalo [00:11:33]:

    Lo que es probable es que no sean las mejores decisiones.

    Raúl Hernández [00:11:36]:

    Lo decía Alfonso Guerra, el que se mueve no sale en la foto, la gente joven ya no sabrá ni quién es Alfonso Guerra. Pero sucede así. Hay una figura, se denomina hipo, como el hipopótamo, y se refiere al highest paid person's opinion, es decir, la opinión de la persona que más gana. Y seguro que todos habéis experimentado esta sensación. En el momento en que un jefe marca un criterio dentro de una reunión, dice que algo es una chorrada que hace todo el mundo, es una chorrada, como la peli de La vida de Brian. Entonces es muy importante tener muy claro cómo funcionan las dinámicas grupales y saber salirnos de ahí, porque si dejamos que opere esos sesgos que nos llevan a la conformidad, a dar la razón al jefe, al no querer destacar, a no ser. A mí en alguna ocasión me llamaron rara avis, es que siempre tienes que ser el que da la nota discordante, es que es muy cansado ser eso. Y al final dices pues me callo, digo que sí a todo y ya está.

    Raúl Hernández [00:12:39]:

    Eso empobrece las decisiones, eso empobrece los análisis y ahí también los sombreros nos pueden ayudar mucho.

    Quique Gonzalo [00:12:47]:

    Y fíjate que uno de los detalles que a mí me parece más relevante de este episodio, Raúl, no es solo conocer cuáles son esos seis sombreros de los que hablaremos ahora, sino entender que cada uno de nosotros, por esta forma que tenemos de ver la vida, esta forma de ver la vida que viene determinada por la familia en la que he crecido, el entorno, el contexto, las diferentes experiencias que he vivido, las positivas y las negativas, hace que tengamos un sombrero favorito. Y el problema no es cuál es nuestro sombrero favorito, el problema más bien es no saber qué lo llevamos puesto. Porque si no sabemos qué lo llevamos difícilmente va a ser elegir quitárnoslo para ponernos otro. Y desde ahí aumentar la capacidad de tener mayor perspectiva. Porque Raúl, a mí me gustaría preguntarte, tú que has pasado por esto, yo sé que tú tienes un sombrero favorito, hablaremos de él igual que yo tengo el mío, pero ¿Cuál es el mayor beneficio de saber cuál es tu sombrero y saber cuándo quitártelo y ponerte otros en tu vida? ¿Cuál ha sido ese mayor beneficio?

    Raúl Hernández [00:13:50]:

    Yo creo que probablemente el gran beneficio, además de la metáfora del sombrero, es el considerarlo como una prenda. Una prenda que te puedes poner y que te puedes quitar. Decía Campoamor que en este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira. Pues en este mundo traidor las cosas no son como son, sino que dependen del sombrero a través del cual estés pensando. Claro, si tú no tienes esa noción del sombrero como prenda intercambiable, sino que crees que forma parte de tu personalidad, ni siquiera estás abierto a creer que puedas en un momento determinado dejarlo de lado. Y sin embargo, cuando empiezas a conceptualizarlo como algo contextual, como algo del momento, dices vale, me doy cuenta que mi tendencia natural o mi preferencia es esta, pero sé que en este momento toca ponerse el uniforme distinto, ponerse un sombrero distinto. Mi chica es enfermera y ella dice no me apetece todo el rato ser enfermera, dice si yo voy por la calle y alguien se desmaya, dice a mí no me sale el abalanzarme, pero sé que cuando entro en turno sé que cuando me pongo el uniforme, soy enfermera y ahí empiezo a actuar como enfermera. Y en esto pasa igual.

    Raúl Hernández [00:15:16]:

    Yo ahora hablaremos, mi sombrero natural, o el que me sale por preferencia es el sombrero negro. Pero sé que en momentos sorpresa, pero sé que en determinados momentos tengo que ser conscientes de que esta interpretación que estoy haciendo, la realidad, es solo una de las posibles y que tengo que incluso verbalizar a los demás, oye, ya sabes que esto lo estoy haciendo desde el sombrero negro y ahora me lo voy a quitar, y ahora vamos a jugar a ponerme el otro, que me incomoda al principio, que me chirría, que me cuesta, pero ser consciente de que es una prenda de quita y pongo, me ayuda a jugar durante un rato y a explorar distintos modos de pensamiento.

    Quique Gonzalo [00:15:55]:

    Y qué bonito es, verdad, Raúl, cuando de repente tenemos la capacidad en la vida de entender otras perspectivas, otras realidades, que ojo, no significa que las compartamos, significa cómo enriquecemos nuestro cerebro. Porque, y hoy hablaremos de ello, muchas veces ese sombrero es el ego el que no nos deja quitárnoslo. ¿Por qué? Porque oye, ¿Cómo va a ser que otro tenga razón? ¿Cómo puede ser? A mí por eso me encantan las discusiones, porque en el fondo no es alguien intentando convencer a los demás, no, es el ego de esa persona sobrevolando por encima de toda esta conversación.

    Raúl Hernández [00:16:33]:

    Dentro de esa visión, creo que es muy interesante el darse cuenta de que en el fondo ni siquiera estamos pensando como otra persona, soy yo mismo pensando de otra forma, que es muy poderoso. Es decir, no tengo que pensar y ponerme el sombrero, yo que sé, amarillo, y pensar en positivo como pensaría una persona. Es que soy yo pensando en positivo. Es que estoy obligando a mi cerebro a mostrar una parte de su personalidad, una parte de su capacidad que normalmente está escondida. Ni siquiera estoy dejando de ser yo para ser otro, sigo siendo yo, pero con otro color. Y eso me parece muy poderoso, porque también te ayuda a darte cuenta, no eres quien creías que era, no eras el Mr. Scrooge siempre con el sombrero negro puesto, eres también el Raúl positivo, eres también el Raúl emocional, eres también el Raúl de los datos, puede ser todos. Y eso es muy enriquecedor.

    Quique Gonzalo [00:17:31]:

    Claro, esto para mí es uno de los grandísimos aprendizajes Raúl, porque a veces las personas cuando conocen esta técnica. ¿Pero no estaré fingiendo, no? Simplemente hay unas habilidades que tienes más desarrolladas, como hemos visto, por toda tu experiencia profesional, personal, por tu realidad, y hay otras que a lo mejor están menos, lo cual no significa que no las tengas. Esto es como determinadas habilidades oye, a mí me encanta escribir, pero ahora amigo, ponme a pintar. ¿Significa eso que no sé pintar? No. Significa que probablemente mi habilidad de pintar y la escritura están a una distancia considerable, pero puedo llegar a pintar, me puedo sentar con mi hijo, puedo hacer un sketch, o puedo ir mejorando mis habilidades para de repente empezar a hacer un mapa mental. Esto es lo interesante, que no estamos fingiendo, simplemente, como decía muy bien Raúl, estamos sacando esa capacidad que tenemos y la ponemos encima de la mesa.

    Raúl Hernández [00:18:29]:

    Fíjate, hablando de colores con otro elemento que lo podemos relacionar con Lean sites, que también hablamos mucho en KENSO. Da igual cuál sea tu preferencia de nacimiento, tú sabes que en algunos momentos toca salirte de tu preferencia y ser. Yo en mi caso tiendo a ser verde, pero hay momentos en los que toca ponerse rojo y toca ejecutar, y hay momentos en los que toca ponerse amarillo y ser más sociable y ser más abierto, aunque luego te vayas a la cama y te hagas bolita durante varias horas para recuperar la energía social, pero puedes hacerlo y no dejas de ser tú, sigues siendo tú con otro traje.

    Quique Gonzalo [00:19:07]:

    Y desde ahí es donde vamos a trabajar hoy, en entender mejor estos seis sombreros. Estos seis sombreros vienen de una innovación, porque en 1985 Edward de Bono publicó un libro que era Seis sombreros para pensar. La idea central ya llevaba tiempo gestándose y es que el pensamiento no es, como decíamos, una capacidad innata, es una habilidad que podemos entrenar. Y para entrenar primero hay que hacerlo visible. Yo creo que los seis sombreros lo que hacen es muy sencillo, el poder entender y visualizar los diferentes tipos de pensamiento que pueden estar activos en un momento dado y simplemente para poder elegir si seguimos con ese pensamiento o si lo cambiamos. Y ya no solo eso, sino también si somos capaces de identificar ese pensamiento en las personas o en la persona con la que estoy hablando, negociando, discutiendo.

    Raúl Hernández [00:20:13]:

    Sí es una forma de poner orden a cosas que a lo mejor pasan de manera natural y hacerlo de manera explícita y consciente. Es decir, cuando todo el mundo sabe lo que son los sombreros y decide que este análisis lo vamos a hacer bajo la perspectiva de los seis sombreros, o esta reunión la vamos a facilitar bajo la perspectiva de los seis sombreros, es muy fácil hacer el llamamiento oye, ahora estamos en el trozo del sombrero verde. Entonces ese comentario aquí no toca, ahora estamos en la parte del sombrero negro y vamos a listar todas las partes que nos preocupan, todos los riesgos, todos los aspectos negativos y ya pasaremos al siguiente. Es decir, es una forma de estructurar y de hacer consciente y de si queréis sacar tarjeta al que de repente se sale del trocito del sombrero que toca en cada momento. Pero para eso, como bien dices, es importante que esté explícito, que todo el mundo sepa de qué estamos hablando y todo el mundo sepa por qué estructuramos así la forma de conversar o el análisis.

    Quique Gonzalo [00:21:19]:

    Y es clave, como decíamos antes, recalcar que esos seis sombreros no son seis tipos de persona. No, no, simplemente son seis dimensiones que cada persona podemos llevar con nosotros. Eso sí, lo que no nos vamos a encontrar es que estén todas activas al mismo tiempo. Y yo creo que aquí la verdadera innovación de Bono es que bueno, no es el deudor, si va a resultar que luego ya hace muchas cosas, pero no tantas. La verdadera innovación de Edward de Bono es que en lugar de que cada persona defendamos nuestro propio modo de pensar, es que todos llevemos el mismo sombrero al mismo tiempo. Es decir, un pensamiento en paralelo. En lugar de pensamientos que entran en conflicto, oye, pues ahora vamos a utilizar ese sombrero negro durante 10 minutos, vamos a ver qué riesgos, qué problemas hay, vamos a buscar ser ese abogado del diablo para que nos ayude a saber qué es lo peor que puede suceder. Y luego todos a la vez nos vamos hacia un sombrero amarillo en el que cada uno va a ver cuál es el valor único que se añade, a dónde nos puede llevar, a qué podemos alcanzar si lo hacemos todos juntos.

    Quique Gonzalo [00:22:34]:

    Y para mí esa es la parte que más me costó poner en práctica cuando empecé a trabajar con ellos. Raúl.

    Raúl Hernández [00:22:40]:

    Sí es que esto no es como el equipo a donde tienes que traer al fortachón, al encantador, al que hace los planes y al que lleva el helicóptero y cada uno aporta su especialidad. No, de lo que se trata es que todos juntos, cuando hay que pegarse, seamos el fortachón, que todos juntos, cuando hay que tener una interacción social, seamos Fénix, que todos juntos diseñemos los planes y que todos juntos volemos el helicóptero de Murdoch. Es decir, no segmentar, no hacer un trabajo de grupo en el sentido en el que cada uno aporta lo suyo, como estos trabajos de la universidad o del instituto. Tú haz tu parte, yo hago mi parte y luego lo ponemos todo en común. No, se trata de que todos juntos pasemos por los distintos modos de pensamiento, porque ahí, como decíamos, es donde está la riqueza. Estamos activando no ya el poder del especialista, el que ya trae su sombrero natural y lo aporta, sino que todos nos ponemos ese sombrero, todos exploramos ese punto de vista y todos sacamos de nosotros cosas que quizás no sabíamos que estaban. Con lo cual da una riqueza muchísimo mayor. No es solo una suma de ingredientes, es que el resultado, el cocido, el potaje que sale de ahí, es mucho más sabroso.

    Quique Gonzalo [00:24:02]:

    Voy a empezar a hacer un reconocimiento a mi infancia, Raúl. Yo decía que mi familia eran los miembros del equipo A, para que veas cómo está mi cabeza, pero eso ya dice mucho del color de sombrero que llevo en mi vida. Vamos a ir a por ello, vamos a ir entendiendo un poquito mejor cuáles son cada uno de ellos, qué significan, para que también tú sepas cuál es el que más utilizas, con el que te puedes sentir más identificado. Y al mismo tiempo, y yo creo que lo más valioso es que te quedes con el que casi nunca activamos. No es que sea malo, no es que nos lo ponemos pocas veces. Y yo creo que va a ser un sombrero que si lo empiezas a utilizar, vas a descubrir el poder que tiene. Vamos a empezar por el sombrero blanco. Son seis, son seis colores.

    Quique Gonzalo [00:24:50]:

    El blanco es la información pura, son los datos disponibles, los hechos verificables, los números reales, sin darle interpretaciones, sin darle perspectivas personales, sin sacar conclusiones. Son los hechos como son, son las instrucciones del juego. Y lo que parece simple. Yo creo que es de las cosas más difíciles de hacer cuando uno ya tiene una opinión formada. ¿Por qué? Porque hay una frase que dice que dato mata relato. Y yo no puedo estar más en desacuerdo Creo que el contexto importa tantísimo que muchas veces el contexto y el relato puede llegar a matar al dato. Por eso cada uno tenemos una perspectiva de nuestra vida en la que es fácil confrontar en política, en religión, en fútbol, porque vamos más al relato que al dato. La mayoría de las conversaciones empiezan por el final.

    Quique Gonzalo [00:25:44]:

    Y esto es algo que es muy llamativo. Yo tengo una idea y directamente es la que quiero soltar, y tengo unas acciones que quiero que el equipo lleve a cabo y es la que voy a decirles al equipo que hagan. Porque en mi mente todo ha funcionado muy bien. Yo conozco todos los pasos que he seguido. Lo que sucede es que probablemente la mente de los demás, al no conocer todo ese flujo, todos esos pasos que yo he seguido, lo único que vayan a pensar es que estoy dando órdenes. Por eso el blanco lo que hace es invertir ese orden. Primero los hechos y después lo que hacemos con ellos.

    Raúl Hernández [00:26:19]:

    Y los hechos siempre tienen, siempre hay two sides to every story, decía un disco de Phil Collins. Todas las historias tienen distintos puntos de vista y todos son sustentables en hechos. Yo creo que aquí lo interesante es aportar todos los hechos posibles, cada uno desde su perspectiva, cada uno lo que vemos, para evitar ese sesgo de yo solo doy los datos que apoyan mi relato, que es una trampa muy habitual. No, mira, estos son datos. Ya, ya, pero hay otro montón de datos que estás ignorando adrede, estás presentando solo anécdotas, en vez de presentar tendencias, etc. Y así como. Fíjate que esto, cuando hablamos del sombrero blanco y ahora el sombrero rojo, me trae mucho, o me encaja mucho con la dimensión de la comunicación no violenta. Cuando hablamos de separar hechos, de juicios.

    Raúl Hernández [00:27:11]:

    Yo siempre pongo el ejemplo de oye, ¿Tú dirías que hoy hace calor o que hace frío? Ostras, pues hoy hace frío. Hace calor. Pues hace frío. Pues hace calor. El hecho es que hay 22 grados de temperatura, el hecho es que hay una humedad relativa de no sé cuánto, el hecho de que una velocidad del viento. Esos son hechos. Y a partir de ahí lo que empezamos es añadir juicios, interpretaciones. Todo viene de nuestra experiencia, de nuestras necesidades, de nuestras preferencias, de un montón de cosas que ya no son objetivos, son subjetivos y tendemos a confundir.

    Raúl Hernández [00:27:44]:

    Por eso el sombrero rojo, cuando entra en acción, se suele hablar de la emoción se malinterpreta porque es como para hablar de las cosas más personales. Y en el fondo de lo que se trata es de explorar todas las interpretaciones, todos los puntos de vista distintas, todas las necesidades, preferencias, experiencias que cada uno pueda llevar y que hace que una misma realidad pueda ser interpretada o pueda ser vista desde distintas maneras. Ahí el sombrero rojo no es para ventilar emociones, no es para que cada uno diga cómo se siente o solo cómo se siente, sino para aportar esa perspectiva que también es una realidad, pero no una realidad objetivas, en una realidad subjetiva, cada uno distinta de la del otro, porque cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre, pero ambas importantes y con ese factor adicional, además de que nos permite poner en palabras cosas para las que a lo mejor no tenemos datos concretos, pero que también son útiles esas formas de intuiciones, de lo que te dicen las tripas, pero dame los datos que justifiquen esto, no los tengo, pero esto está ahí. Y esa visión intuitiva de la realidad, todos sabemos por experiencia propia que no conviene descartarla, porque muchas veces hay mucha información y mucha Que precisamente ese cerebro de mono ha ido captando muchas veces sin que seamos conscientes y que nos ayuda a tener una visión mucho más completa, mucho más clara y mucho más certera de la realidad y del problema que estamos abordando. Por lo tanto, este sombrero rojo nos ayuda a explorar todo esto.

    Quique Gonzalo [00:29:25]:

    Fíjate qué interesante, porque recordaba justo en este momento a un amigo con una anécdota. Este es un. Lo voy a dejar para el final esto, pero es un gran futbolista y en pleno verano venía Raúl con manga larga, es decir, todos estábamos sudando con manga corta y él venía con una camiseta larga térmica debajo, más la camiseta del equipo encima, y claro, todo cuadraba con este sombrero rojo en un momento en el que tú lo puedes ver de manera mucho más clara. Este amigo futbolista se llama Baba Sule, él nació en Ghana y para él esos 22 grados era un frío tremebundo. ¿Entonces es donde hay parte, como muy bien decías, de eso que puede estar ahí, que yo de repente digo, cómo puede ser que otra persona lo esté viendo de otra manera distinta? Pero ese sombrero rojo nos aporta esa capacidad de ir más allá de algo que está en un lugar en el que ya no hay dato. Pero sí empiezo a ver esa intuición presente. Yo creo que voy a hablar del sombrero amarillo porque el sombrero negro se lo voy a dejar a Raúl, no por nada, sino porque cada uno tiene que hablar de los sombreros en los que es experto. Cuando hablamos del sombrero amarillo, es el sombrero negro.

    Raúl Hernández [00:30:44]:

    No estoy de acuerdo. Me parece mal, porque esto implica romper el orden que teníamos pactado. Esto va a salir.

    Quique Gonzalo [00:30:50]:

    Ahí está el sombrero negro. Ahí está el sombrero negro. Muy bien. ¿Por qué? Porque el sombrero amarillo es probablemente el que yo más utilizo. Es el pensamiento positivo en su sentido más riguroso. No es el entusiasmo fácil, no es el optimismo, que para mí hay una diferencia entre ser optimista y ser positivo. Es la búsqueda activa del valor en algo que aún no está claro. Es decir, que incluso en las peores cosas pueda ver y encontrar qué es lo positivo de esa experiencia.

    Quique Gonzalo [00:31:23]:

    Para Edward de Bono, el amarillo trabaja junto al negro y no contra él. Y esto es muy interesante porque primero está ese valor potencial y luego el de los riesgos reales, en ese orden. Es decir, las decisiones tienen más profundidad. Por lo cual ponerse el sombrero amarillo cuando la situación es adversa no es ingenuidad, es un acto deliberado de disciplina intelectual. Y para mí marca algo que es clave en las personas que yo busco mucho, que es la actitud. Justo ayer una queridísima amiga me dio una tremendísima, malísima noticia y vi cómo se estaba poniendo Raúl el sombrero amarillo. Y me decía Quique, dentro de un año estaremos aquí y lo estaremos celebrando. Y es entender que incluso en las peores situaciones somos capaces de encontrar ese punto positivo, esa parte que nos va a llevar hacia un lugar mejor.

    Quique Gonzalo [00:32:23]:

    Y como decíamos, hay un contrapeso entre el sombrero amarillo y el sombrero negro, que de la mano son geniales. Así que Raúl, todo tuyo. Sombrero negro.

    Raúl Hernández [00:32:33]:

    A mí me gusta pensar en el sombrero amarillo en términos del y si sale bien, es el que busca los aspectos positivos, el always look on the bright side of life, porque es el que nos ayuda a poner el foco. No significa ignorar la parte del sombrero negro, que ahora lo veremos, significa aceptar que junto a las partes del sombrero negro también hay posibilidades. Hay y si sale bien, incluso las partes positivas que trae lo negativo. Hay una anécdota que siempre cuenta Berto Romero, el humorista. Lo bueno de que se mueran tus padres es que se libera mucho la agenda, que puede parecer una barbaridad, pero está bien traído. Es decir, incluso en una situación tan terrible como una pérdida, pues bueno. ¿Y esto qué oportunidades me abre? ¿Qué puede pasar? Todos los que hayáis pasado una situación difícil a nivel personal, a nivel profesional, podéis quedaros en la parte del sombrero negro, en la que ahora entraremos de todo mal. Y fíjate, y esto puede empeorar, dibujar el peor escenario posible, o también, que es lo interesante.

    Raúl Hernández [00:33:47]:

    Ya he explorado la parte del sombrero negro, ahora voy a explorar la parte del amarillo. ¿Y si sale bien, y qué puertas se abren a partir de que esta otra se ha cerrado? Y si. Y como digo, no son excluyentes, no son tipos de personalidad, por mucho que cada uno tengamos una preferencia. Se trata de entender. Y cuando Quique y yo hemos trabajado juntos, esa colisión de sombreros, hasta que no la hemos hecho explícita, ha podido llevarnos a determinada frustración. Porque Quique era como traigo ideas y traigo no sé qué, y esto va a salir fenomenal y no sé qué. Y entonces entraba Raúl, no, pero esto es una mala idea. El libro KENSO es muy largo, esto va a ser menuda liada.

    Raúl Hernández [00:34:24]:

    Vamos a hacerlo para trabajar todos juntos. Y ese es mi sombrero negro. Lo siento, Soy muy consciente de que está ahí. Sin embargo, cuando hemos conseguido hacer que trabajen juntos, es muy enriquecedor, porque yo, cuando Kik está con su sombrero amarillo, yo me esfuerzo por ponerme mi sombrero amarillo y seguirle en sus. Y aportar cosas que a lo mejor él no ha visto, incluso, ostras, a más a más. A mí se me ocurre pa, pa. Y luego cuando nos vamos al sombrero negro, también Quique le toca hacer el esfuerzo. Me quito mi sombrero amarillo y voy a explorar con Raúl los riesgos.

    Raúl Hernández [00:34:59]:

    Voy a explorar con Raúl y además durante este tiempo solo soy el sombrero negro. No vale que cada vez que Raúl saque un riesgo, yo le dé la vuelta para no, pero eso no es tan importante, no es tan relevante, no es para no sé qué. Sí es posiblemente relevante. ¿Qué podemos hacer para gestionarlo? ¿Este riesgo existe? ¿Cómo podemos hacer para acotarlo? Sí esto podría salir mal, ¿Qué haríamos en ese caso si saliese mal? Por eso es tan importante que funcionen juntos. Por eso es tan importante que los dos trabajen en abrir posibilidades y darle realismo a esas posibilidades. En soñar y tener los pies en la tierra, pero no perder ninguna de las dos cosas. Porque si nos quedamos solamente con los pies en la tierra y metiendo la cabeza como la avestruz, no llegaremos nunca a soñar. Y si solo nos dejamos llevar por el globo, por las posibilidades y por lo positivo, puede que estemos ignorando un montón de red flags o de black flags que tengamos que tener en cuenta y que nos ayuden a ser precavidos.

    Quique Gonzalo [00:35:58]:

    Yo creo que ahí es donde está la magia de entender la capacidad de ir cambiando de sombrero. Ese sombrero negro, ese pensamiento más crítico de exponer los puntos débiles que podemos encontrar en una propuesta, para mí es tremendamente valioso. Y de hecho lo cuento muchas veces que cuando tenía que contratar a una mano derecha para mis equipos siempre buscaba que esa mano derecha fuera lo opuesto, que tuviera esa capacidad del sombrero negro. ¿Por qué? Porque eso es lo que hace que crezcamos más. Buscar en personas, incluso en nosotros mismos, el opuesto es lo que nos ayuda a crecer. Porque lo importante, y lo comentaba el otro día en una charla, y es que los valores son los que nos unen y las diferencias son las que nos hacen crecer. Si yo me encuentro cómodo, como decía ahora mismo Raúl con sus valores, es más fácil que él sacando su sombrero negro y yo mi sombrero amarillo, entre los dos lleguemos a un lugar mejor. Si no comparto valores con Raúl, lo que vamos a encontrar es que más fácilmente fricción, que estemos buscando todo el rato confrontar.

    Quique Gonzalo [00:37:07]:

    Y eso la verdad es que no es la manera de avanzar. Así que hemos visto ya varios sombreros, hemos visto sombrero blanco, sombrero rojo, sombrero negro, sombrero amarillo. Vamos ahora con el sombrero verde que es el de las alternativas, el de la posibilidad de proponer aquello que todavía no existe. Es el salir de los patrones establecidos para ver más allá. Quizás podemos encontrar que puede ser difícil de activar cuando nos encontramos en entornos de alta presión. ¿Y por qué? Porque la presión lo que hace es devolvernos a pensamientos ya conocidos, a lo fáciles. De hecho una de las cosas más interesantes es que para los capítulos, por ejemplo del libro o para los títulos de los capítulos del podcast, siempre intentamos hacer al menos 20 alternativas, porque sabemos que las 10 primeras son las que nos salen fáciles, son las que nos salen ya porque nos sentimos más cómodos. Vamos a los lugares comunes.

    Quique Gonzalo [00:38:07]:

    Y a partir de ahí es que cuando ya empieza a activarse ese sombrero verde, vamos a un punto más profundo, donde hay más valor. Había un psicólogo de la Universidad de Washington, Sawyer, que es el autor de un estudio, Group Genius, grupo de genios sobre la creatividad colectiva. Y lleva años documentando algo que contradice la intuición habitual. Y es que la originalidad real en un grupo no surge de las personas más creativas por sí solas. Surge de las conversaciones en las que ese sombrero verde se le puede dar un espacio de seguridad para poder aportar todos los puntos de vista. El verde no necesita tiempo limitado, necesita que el sombrero negro llegue después y no antes. Es decir, primero abrimos potenciales oportunidades y luego con el sombrero negro poco a poco las vamos cerrando.

    Raúl Hernández [00:39:04]:

    Quizás te suene esto si alguna vez has puesto en práctica la técnica del brainstorming o de la tormenta de ideas. Una de las claves que se plantean dentro de cualquier ejercicio de brainstorming es que mientras están diciendo ideas, nadie puede criticarlas, nadie puede enjuiciarlas. De lo que se trata es que salgan lo más locas posible, lo más abiertas posibles. Da igual, ya llegará el momento luego de pasarlas por la criba. Pero si abordamos esa fase de creatividad con el freno de mano echado, con la sensación de lo que es posible y lo que no es posible, para lo que hay presupuesto, lo que no hay presupuesto, lo que alguien ha hecho antes o no ha hecho antes, lo que es una chorrada o no es una chorrada, nos vamos a autocensurar un montón. Y suele costar. Porque dejar la mente libre, libre, libre, salvo para los que tienen un sombrero verde por naturaleza, a los demás nos cuesta. Siempre estamos una parte de nuestro cerebro eso no es posible.

    Raúl Hernández [00:40:07]:

    Tenemos que ser capaces de acallar esa parte y jugar, jugar, jugar. El sombrero verde probablemente es el más juguetón de todos. Es el olvidémonos de las restricciones de la realidad y soñemos. Porque a veces en ese sueño se encuentran semillas de realidades posibles que hasta ahora no habíamos visto.

    Quique Gonzalo [00:40:26]:

    Y aquí viene algo clave. Igual que hemos visto que el negro, junto con el amarillo funciona muy bien. El verde con el blanco lo mismo. ¿Por qué? Porque el verde es en el blanco previo lo que hay es escapismo. Si no hemos reconocido primero los hechos como son, difícilmente podremos proponer alternativas que no suenen a negar la realidad. Y aquí está la clave, y es que los sombreros es importante que mantengan una secuencia. Una secuencia como herramienta. Y parte de esa secuencia nos lo da el sombrero azul, que muchas veces es el que menos queremos llevar, porque es el que toca organizar a todos los demás.

    Quique Gonzalo [00:41:09]:

    Porque el azul lo que hace es no piensa sobre el tema, piensa sobre el pensamiento. Y esto es complejo, porque lo que hace es salirse fuera, observar el proceso desde fuera y hacerse ¿Qué ha funcionado? ¿Qué modos hemos usado hasta ahora? ¿Qué nos falta? ¿Está siendo útil la conversación? Es el equivalente al director de una orquesta que no va a tocar ningún instrumento, pero sin el cual la música no tiene estructura. Yo creo que es algo, Raúl, que cuando de repente te pones en modo director de orquesta y ves cómo las cosas empiezan a fluir, también sientes que ha merecido la pena y un orgullo por dentro, ¿Verdad?

    Raúl Hernández [00:41:52]:

    Sí, es algo que en nuestro rol de consultores y de facilitadores quizás nos resulte muy natural, porque en el fondo es lo que hacemos cuando intervenimos en un grupo. En el fondo, y os voy a contar un secreto de consultor, de lo que está tratando la reunión nos da bastante igual. Es decir, a nosotros nos importa muy poco la estrategia, nos importa muy poco el plan de marketing, nos importa muy poco cualquier tema que se esté debatiendo. A nosotros nos interesa que la sesión se esté llevando por los derroteros que hemos definido, con las reglas de juego que hemos definido, con la estructura de pensamiento que hemos definido. Por eso nos resulta también más fácil abstraernos de esos momentos donde a lo mejor se entran en discusiones acaloradas, o en esos momentos donde, porque quien está metido en la pelea le resulta muy difícil adquirir la visión del observador externo, del que me parece muy bien, pero hemos dicho que cada intervención es de un minuto y te tengo que cortar. No, pero es que me da igual. Cada intervención es de un minuto o ahora vamos a hacer esta recogida, con Post-its, porque hemos decidido que es la forma más interesante de alimentar las perspectivas de todo el mundo. No, pero es que Yo creo que ahora habría que.

    Raúl Hernández [00:43:06]:

    Esto es lo que hemos decidido. Es decir, esa labor de árbitro, si queréis, me da igual quien gane, yo lo que quiero es que se respeten las reglas del juego. Y es muy satisfactorio cuando consigues que el grupo vaya por los derroteros que te has planteado, porque te das cuenta que funciona. Es como el propio ejercicio de los sombreros que estamos si tú consigues en un grupo que la discusión vaya respetando los sombreros en cada momento, respetando los espacios para cada sombrero, que todo el mundo se ciña al sombrero que toca en cada momento, de repente el resultado es como ostras. Hemos alumbrado un resultado mucho más interesante. Y eso es imposible si no hay alguien poniendo orden, porque es muy fácil que, como suelo decir, la cabra tire al monte y las sesiones de trabajo, las discusiones en el ámbito profesional o el ámbito personal acaben yendo por donde van siempre, porque en el fondo no estamos poniéndole una estructura que soporte una forma distinta de hacer las cosas.

    Quique Gonzalo [00:44:12]:

    Esto que acabas de comentar, Raúl, para mí es esencial. La mayoría de las veces que una conversación, una negociación, una venta, una simplemente discusión con tu pareja fracasa, no es por falta de voluntad por las partes, es porque normalmente llegamos con sombreros que se bloquean entre sí. Es decir, no, no hubo una mala fe, más bien una incompatibilidad de modos. Y yo creo que ahí es donde está la clave, es entender bien que la conversación la boicotea quien no sabe qué sombrero lleva y quien no puede identificar el sombrero que lleva la otra o las otras personas. Porque desde ahí lo que se genera, como decía muy bien Raúl, es una inteligencia de grupo, es una suma de las inteligencias individuales, es el resultado de cuántos modos de pensamiento distinto podemos hacer que coexistan, sin que ninguno tenga que sentirse victorioso o ganador frente a los demás. Esa es la clave, saber que yo a lo mejor en mi parte negra no voy a poderme sacar toda esa información, pero me apoyo en Raúl para que me dé esa perspectiva más profunda y eso me aporta un valor maravilloso. Cuando somos capaces de entender ese funcionamiento que cada uno lleva, esos seis modelos en cada una de nuestras personas, identificamos también el modelo en la otra persona, es más fácil empezar a llegar al encuentro, a la solución, a la venta, al sentir que esto no es un gano porque tú pierdes, sino esto es ganamos ambas partes. Y yo creo que es clave entenderlo no solo para con los demás, Raúl, sino muchas veces cuando estamos también nosotros solos.

    Quique Gonzalo [00:46:03]:

    Oye Raúl, consigo mismo, Quique, consigo mismo. Cuando esa conversación no es hacia afuera sino que es hacia adentro.

    Raúl Hernández [00:46:12]:

    Sí, yo creo que el mismo ejercicio y además incluso diría que es más fácil empezar a practicar con los sombreros con uno mismo que en grupos, porque ni siquiera tienes que convencer a otros de que esto es una metodología interesante, sino que te la puedes empezar a aplicar a ti mismo. Ese momento en el que tenemos que abordar un problema, una situación. Pues fijaros yo mi tendencia al sombrero negro, por dónde pueden discurrir mis análisis cuando me dejo llevar, pues tiendo a siempre negativo y además entras en bucle. Entonces el tener este tipo de herramientas que en un momento determinado te pueden ayudar a decir para, vamos a organizar, tienes este problema, lo quieres analizar, vamos a utilizar esta metodología. De hecho el otro día cuando hablabas de la quedada de que en su círculo y cómo salió este tema a colación, fue porque yo planteé un ejercicio que se llamaba Las nubes y el sol, que es como una versión como muy reducida o muy simplificada de los seis sombreros, porque en realidad solo estás utilizando dos. Decía que lo que proponía era pensar en oye, qué cosas a día de hoy te están generando pensamientos negativos, nubarrones, preocupaciones. Hacer un listado y luego forzarte a qué cosas son las que te están aportando sol, luminosidad, felicidad, ilusión, energía. Solo hacer el ejercicio de venga, ahora me voy a regodear en lo negativo, pero luego también me voy a forzar a ponerme en lo positivo.

    Raúl Hernández [00:47:41]:

    A mí que tengo tendencia al sombrero negro me ayuda un montón, porque me ayuda a coger perspectiva, me ayuda a darme cuenta que no es tan fiero el león como lo pintan, que igual que hay cosas que me pueden preocupar, también hay cosas que me ayuda a equilibrar. Eso mismo. Si en vez de las nubes y el sol lo hacemos con los seis sombreros, pues fijaos la cantidad de puntos de vista o prismas diferentes desde los cuales te va a permitir analizar una situación en vez de caerte en tu preferencia natural y regodearte ahí, te ayudas a salir. Y esto lo podemos hacer con un montón de herramientas distintas. En el fondo, mucho de lo que desde KENSO trasladamos que tiene que ver con herramientas, es una forma de estructurar el pensamiento, de no dejarnos guiar por la costumbre, el hábito, la intuición, sino de ponernos un Me gusta pensar la figura del tutor de los tomates. Sabéis que los tomates, para plantarlos hay que ponerles una varilla, porque los tomates tienden a trepar. Si no haces nada, son trepadoras. Entonces tienes que ponerles una varilla y ayudarles a que vayan enganchándose y crecer hacia arriba.

    Raúl Hernández [00:48:47]:

    Pues con estas herramientas de pensamiento funcionan un poco como tutores para nuestro pensamiento. En vez de dejar que corran como les saldría de manera natural, rectando como los tomates, lo que les ayudamos venga, vamos a pensar de manera ordenada, de manera estructurada, porque eso nos va a dar mucho mejor resultado. Los tomates en el suelo tienden a pudrirse. Los tomates en la varilla tienden a dar mucho mejor fruto.

    Quique Gonzalo [00:49:14]:

    Fíjate qué interesante, Raúl, porque con todo esto, lo que estamos viendo es que probablemente al comienzo del podcast pensá oye, creo que pienso de una forma bastante equilibrada, utilizo la lógica, también la intuición. El problema son los demás que siempre llegan con sus sesgos, con sus ideas a las conversaciones. Yo creo que de esto merece tema también hablar, Raúl. Ahí lo dejo. Lo interesante es que hayamos salido de aquí pensando en que nosotros también llevamos un sombrero, y lo llevamos siempre. Y eso tiene consecuencias concretas en decisiones que pensábamos que estábamos tomando con objetividad. Lo interesante es que a partir de ahora tenemos una herramienta para poder cambiarlo. Durante esta semana.

    Quique Gonzalo [00:49:59]:

    A modo de resumen, lo que hemos visto en el capítulo de hoy es que partimos de una realidad que Watson demostró en 1960 y que Janis confirmó los grandes errores colectivos de la historia. Y es que el pensamiento humano no es neutral. Todos al final activamos un modo favorito que se hace y se activa sin que lo decidamos de manera consciente, que se refuerza con cada confirmación, con cada acción, y que poco a poco, al repetirlo diez, cien, cien mil veces, se termina volviendo invisible. Y no porque seamos irracionales, más bien porque somos aprendices de patrones y los patrones eficientes se convierten en el suelo desde el que pensamos sin saberlo. Edward de Bono nos propone un sistema para pensar mejor, un sistema para pensar de otro modo. Y la innovación no está en los seis sombreros en sí, está en la idea de que todos pueden llevarse al mismo tiempo, en paralelo, sin que nadie tenga que ganar. El blanco para los hechos antes de las conclusiones, el rojo para la información que no tiene cifra, el negro para los riesgos con rigor, sin miedo a quitarle la razón a nadie. El amarillo para el valor que no se ve al primer vistazo y el verde para lo que todavía no existe.

    Quique Gonzalo [00:51:16]:

    Y un sombrero por encima que es el azul para esa pregunta que lo sostiene todo cómo estoy pensando ahora mismo. Así que Raúl, como siempre nos ponemos con acciones en marcha después de cada episodio, porque eso es la efectividad, llevar a la acción aquello de lo que hemos hablado. ¿Qué vas a llevar tú a la acción después de este episodio?

    Raúl Hernández [00:51:38]:

    Pues fíjate, yo creo que puede ser muy interesante pensar en alguna conversación o en algún análisis que tengas presente en tu vida, puede ser en la parte profesional o en lo personal, y pararte a pensar cuál es el sombrero desde la cual tiendes a entrar en esa conversación o en esa discusión. Yo que sé, si tienes un hijo adolescente y tu primera palabra o tu primera respuesta cuando te propone algo es el no, eso va a ser el sombrero negro actuando. Y cuando seas consciente de ese sombrero con el que estés actuando, plantéate actuar con otro sombrero distinto cuando vengan y te propongan un plan, por ejemplo el rojo ¿Y esto por qué le motiva a mi hijo? ¿Y esto qué significaría para él o para ella si lo hace y qué me inquieta a mí de esto que me está proponiendo o a lo mejor ponte el amarillo y oye, y se hace esto y le sale bien? ¿Qué crecimiento puede tener mi hijo o mi hija? ¿Qué satisfacción puede obtener? Fíjate que con solo ser consciente del sombrero que llevas y cambiártelo a posta, puede que abras posibilidades a tener conversaciones y a desbloquear situaciones que a lo mejor de normal las tienes muy enquistadas.

    Quique Gonzalo [00:53:02]:

    Fíjate que esto me recuerda a un cliente de coaching que tuve Sergio maravilloso. Que me contaba Raúl que cuando era más joven, una vez que le decía oye papá, a qué hora tengo que llegar, que voy a salir con los amigos. Le decía a mí Sergio no me importa la hora que llegues, a mí me importa cómo llegas. Fíjate qué diferencia, qué cambio de sombrero. Y a mí me pareció revelador. Lo tengo ahí guardado para el día que Yago me lo pregunte. Utilizar este antes de lo que te creas. Sí es lo que habéis escuchado y os ha gustado, os ha llamado la atención, ya sabéis que nosotros en KENSO trabajamos con empresas, en talleres, en formaciones a nivel individual, también en procesos de coaching.

    Quique Gonzalo [00:53:53]:

    Y si te quieres apuntar a la comunidad que está más viva que nunca después de esta quedada presencial que hicimos, te estamos esperando. KENSO es círculo. Y como siempre nos despedimos con el hábito KENSO de esta semana. Y es algo muy sencillo. Pon nombre al sombrero que llevas antes de abrir la boca. Nos escuchamos pronto.

    Raúl Hernández [00:54:16]:

    Oye, oye, oye, un momentito, un momentito. Espera, espera. ¿Qué pasó con el equipo con el que estuviste trabajando, el equipo directivo en el que cada uno llevaba un sombrero y estaban enquistados en esa discusión?

    Quique Gonzalo [00:54:30]:

    Pues algo que sucede mucho más de lo habitual cuando empiezas a trabajar con estas herramientas, que lo importante no es la solución o el servicio, que que también, sino lo que aprendieron en el camino de crecimiento como equipo, el cómo habían sido capaces de llegar a esa decisión final, haciendo visible algo que para ellos era invisible, el entender el valor que cada uno de esos miembros estaba aportando con una solución única, que hace poco vi su foto ya en LinkedIn, como lo habían llevado a la práctica y van a seguir siendo para mí un de las empresas referentes y de las que dan mucho que hablar. Y no porque trabaje con ellos, que también, sino por esa capacidad que tienen de tratar y hacer las cosas. Así que se dieron cuenta que lo único que había que dejar era ese espacio para que aparecieran los sombreros. Raúl, vamos ahora mismo a la sombrerería, que aquí cerca de casa tengo una.

    Raúl Hernández [00:55:25]:

    Yo tengo ya el mío negro, que tengo que comprarme otro nuevo porque éste está ya desgastado, pero voy a ver si me compro uno verde, uno amarillo, que me van a quedar genial.

    Quique Gonzalo [00:55:35]:

    Nos escuchamos pronto.

    Raúl Hernández [00:55:36]:

    Hasta pronto.

 

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