Anatomía de la esperanza con Francesc Torralba
Episodio 414
¿Cuántas veces has sentido que todo está perdido? Que el proyecto no salió, que el esfuerzo no valió nada, que el camino se cerró justo cuando más lo necesitabas.
Y sin embargo, algo te mantuvo de pie. Algo te empujó a volver a intentarlo. Ese algo no es optimismo barato ni positividad tóxica. Tiene una estructura mucho más profunda, y hoy viene a explicárnosla el filósofo que ha dedicado su vida a diseccionar el interior del alma humana.
Francesc Torralba es filósofo, teólogo y pedagogo con tres doctorados, aprendió danés en Copenhague para estudiar a Kierkegaard en su lengua original. Dirige la Cátedra ETHOS de ética de las organizaciones en la Universitat Ramon Llull. Ha publicado más de cien libros y más de mil quinientos artículos traducidos a siete idiomas, y está considerado uno de los pensadores humanistas más influyentes del mundo iberoamericano.
Su último libro, Anatomía de la esperanza, ganó el Premio Josep Pla 2026 y disecciona con rigor filosófico esa fuerza que nos mantiene de pie cuando todo invita a rendirse.
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Índice de la entrevista
(00:06) Anatomía de la esperanza: combate interior y contexto social
(07:16) Esperanza vs. optimismo: afrontar el futuro y el presente
(12:26) Individualismo, comunidad y el fenómeno del desencanto
(17:24) El reto de dar la luz: responsabilidad y confianza en el futuro
(19:15) Los pequeños placeres: equilibrio entre logros y disfrute diario
(23:39) Cómo cultivar la esperanza personal y en las organizaciones
(29:14) Kierkegaard: resignación, fe y el valor de aceptar límites
(40:10) Frases para el dolor: pedir ayuda y aprender de la vulnerabilidad
(43:43) Cuestionario KENSO
(47:53) Despedidas y resumen
Recursos mencionados
Anatomía de la esperanza de Francesc Torralba | Anazon
El principio esperanza (Das Prinzip Hoffnung) de Ernst Bloch | Amazon
Así habló Zarathustra de Friedrich Nietzsche | Amazon
Temor y temblor de Søren Kierkegaard | Amazon
El hombre elefante de David Lynch | FilmAffinity
Formación para empresas | KENSO
Cursos online | KENSO
Coaching personal | KENSO
Y la música de KENSO gratis para Podcasts y YouTube | Uppbeat
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Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí.
Disculpa, si lees algún error en la transcripción.Jeroen Sangers [00:00:06]:
¿Cuántas veces has sentido que todo está perdido, que el proyecto no salió, que el esfuerzo no valía nada, que el camino se cerró justo cuando más lo necesitabas y sin embargo, algo te mantuvo de pie, algo te empujó a volver a intentarlo? No es optimismo barato ni positividad tóxica, que tiene una estructura mucho más profunda. Y hoy viene a explicarnos la filósofo que ha dedicado su vida a diseccionar el interior del alma humana. Frances Torralba, aquí presente, es filósofo, teólogo y pedagogo con tres doctorados que aprendió danés en Copenhagen para estudiar a Kierkegaard en su lengua original francés. Dirige la cátedra Ethos de la Ética de las organizaciones de la Universidad de Ramón Llull y ha publicado más de 100 libros y más de 1500 artículos traducidos a siete idiomas y está considerado uno de los pensadores humanistas más influyentes del mundo iberoamericano. Y su último libro, Anatomía de la esperanza, ganó el premio Josep Pla 2026 y disecciona con rigor filosófico. Esa es fuerza que nos mantiene de pie cuando todo invita a rendirse. Bienvenido a un nuevo episodio de KENSO, el podcast donde descubrirás cómo vivir de manera efectiva para ser más feliz. Yo soy Jeroen Sangers, aprendiz de mantener vivo el horizonte en medio de lo cotidiano.
Jeroen Sangers [00:01:28]:
Bienvenido, Francesc.
Francesc Torralba [00:01:30]:
Gracias. Gracias por la atención y por la oportunidad de poder tener esta conversación.
Jeroen Sangers [00:01:35]:
Quiero, como casi siempre hacemos en nuestras entrevistas, volver atrás, empezar desde el inicio. Si pudieras mirar por la ventana de tu infancia, ¿Qué verías?
Francesc Torralba [00:01:47]:
Pues veía un niño curioso, que le gustaba especialmente el contacto con la naturaleza, que tenía muchos amigos en el colegio y que le gustaba también especialmente contemplar, meditar y sobre todo la bicicleta. Era un apasionado de la bicicleta y todavía lo sigo. Pero en aquel momento, especialmente en tu
Jeroen Sangers [00:02:11]:
libro, en el prólogo describes un combate interior entre dos la del desesperado que todo está pedido y la del esperanzado que todo está por hacer. Tú, Francesc, ¿En qué momento de tu propia vida tomaste conciencia de este combate que se liberaba dentro de ti?
Francesc Torralba [00:02:32]:
Pues la verdad, muy probablemente lo tomé en la adolescencia, catorce, trece, quince años. Lo que pasa que lo he expresado por escrito en este texto, Anatomía de la esperanza. Pero estas dos voces, que además se oponen dialécticamente, yo creo que todos, si hacemos un autoanálisis, somos capaces de percibirlas. Una voz que te empuja a seguir, te anima, te estimula. Y otra voz que es justamente lo opuesto, que de algún modo te mejor que te rindas, es muy difícil, no podrás, es mejor que dimitas. Y en esa tensión se mueve la vida humana y se mueven nuestros propósitos, nuestros proyectos, nuestros objetivos.
Jeroen Sangers [00:03:18]:
Interesante, interesante. En tu caso ya los años de adolescencia. ¿Y qué te ha hecho escribir este libro ahora mismo?
Francesc Torralba [00:03:27]:
Pues sobre todo que observo un clima de desencanto, de desánimo, una tendencia a la moral de supervivencia, una visión muy fatalista y muy oscura del futuro. Lo observo en mis alumnos, lo observo en mi entorno social, lo observo por las calles, lo observo cuando hablo con las personas, con los taxistas. Una visión muy negativa del futuro y una visión muy desencantada de la vida humana. Y por eso me animé a escribir si era posible articular un discurso sobre la esperanza que no fuera ingenuo, que no fuera naif, que no fuera pueril. Porque la tendencia es a describir un discurso negativo sobre el futuro y sobre las posibilidades de un futuro mejor. Más bien las perspectivas son oscuras y lo que anticipamos son distopías, mundos difíciles, mundos bélicos, mundos contaminados, mundos informativamente sesgados. Y la cuestión es cómo articular la virtud de la esperanza en ese contexto.
Jeroen Sangers [00:04:42]:
Y este cambio que has notado en la sociedad del crecimiento, desesperación, ¿A qué se debe?
Francesc Torralba [00:04:54]:
Es buena pregunta, porque yo creo que hay un conglomerado de factores. No es un único factor, sino que hay como una especie de campo de fuerzas que al final generan ese estado de apatía, de tristeza, de vacío que detecto en jóvenes, detecto en adultos, también en personas mayores, naturalmente, factores sociales, económicos. La dificultad de tener un trabajo que no sea precario, la dificultad de tener una vivienda, aunque sea pequeña, en una ciudad como Barcelona, Madrid, Milán, Sevilla. Luego también la dificultad de tener vínculos afectivos sólidos. Las relaciones son muy volátiles, son muy espúreas, son muy líquidas, decía Bauman. Todo eso genera un entorno, genera un clima, un clima donde se impone la moral de supervivencia y se impone la moral de aguantar, resistir, sobrevivir a las dificultades, pero no esperar nada ya del futuro. Porque el futuro se contempla como oscuro, como imposible, como lejano, como algo que está más allá de nuestras posibilidades.
Jeroen Sangers [00:06:13]:
Y además de un incremento de desesperación también has visto que ha cambiado la naturaleza de desencanto.
Francesc Torralba [00:06:24]:
En efecto, va cambiando y además lo observamos en edades distintas. Y el desencanto conduce a la apatía, a la inmovilidad, conduce al quietismo. En cambio, cuando uno tiene esperanza se pone en acción, se compromete, se implica, se esfuerza, desgasta su ser, en definitiva, se entrega a la causa, al fin que persigue. En cambio el desencanto nos conduce a una especie de apatía, de aburrimiento, de cansancio. Y entonces lo que necesitamos son mecanismos para entretenernos.
Jeroen Sangers [00:07:07]:
Para abajo las bases. Yo creo que hay una distinción que tú explicas en el libro y que yo creo que me parece fundamental para los oyentes también de este podcast. La esperanza no es lo mismo que el optimismo. Y para alguien que lleva, por ejemplo, meses intentando sacar adelante un proyecto y que no termina de arrancar, ¿Cómo le explicarías esta diferencia entre esperanza y el optimismo?
Francesc Torralba [00:07:31]:
La esencia de la esperanza la describe un filósofo fantástico como Ernst Bloch en un libro extraordinario que se titula precisamente El principio esperanza. Y la esperanza siempre contempla las contrariedades, las adversidades, las dificultades. El optimista es el que ve el futuro positivo, bello, claro, nítido y que de algún modo tiene la seguridad que irá bien. En cambio la persona esperanzada confía que irá bien, pero no lo sabe. Cree que irá bien, pero no lo sabe. Tiene la esperanza que irá bien, pero sabe que habrá contrariedades, algunas mayúsculas, algunas difíciles, algunas quizá no tan difíciles. El optimismo muchas veces es una mirada que no contempla las contrariedades, adversidades, dificultades y por eso se permite el lujo de decir todo irá bien, ya verás, seguro que irá bien. En cambio el esperanzado no lo sé cómo irá, pero creo que con el esfuerzo, la dedicación, la entrega, quizá se consiga ese objetivo.
Francesc Torralba [00:08:51]:
Es siempre una postura más humilde y más fundada en la confianza que en la seguridad o en el dogma.
Jeroen Sangers [00:08:59]:
También me hace pensar mucho a la filosofía estoica que saben que no pueden predecir el futuro y por tanto dicen viva ahora, aunque para mejorar futuro
Francesc Torralba [00:09:12]:
esta es la consecuencia. Si no hay futuro solo te queda el presente y por lo tanto eso conduce a una especie de carpe diem desesperado. Vive alocadamente el presente porque no sabes si hay mañana y por lo tanto no hipoteques tu vida presente con esfuerzos que son completamente estériles y no tienes ninguna garantía de alcanzar. Y eso conduce a una especie de carpe diem desesperado. Y no planificas ni proyectas a largo plazo. Eso está pasando. Muchas personas tienen ya el convencimiento que el cambio climático nos conduce al apocalipsis, que estamos en un contexto bélico y que no habrá posible paz, que la inteligencia artificial dominará el mundo y nosotros seremos manejados como objetos o como cosas o como datos. La consecuencia es vive hoy y vive y goza del día de hoy, porque la historia termina, la historia se acaba.
Francesc Torralba [00:10:16]:
En cambio, el esperanzado cree que hay futuro, cree que el futuro puede ser distinto de esa visión distópica y que depende de las decisiones y de los compromisos que ahora y aquí tomemos a título personal y a título colectivo.
Jeroen Sangers [00:10:35]:
Yo creo que tiene también que ver con lo que tú has escrito sobre los estados de ánimo, que nosotros no elegimos nuestros estados de ánimo, que estos estados animal nos invaden, nos transforman, nosotros nos colapsan. Y aún así tú recomiendas que podemos luchar como Sísifo y a manos de valor. ¿Qué haces tú, Francesc, cuando la voz del desesperado le gana la partida?
Francesc Torralba [00:11:03]:
Bueno, a ver, cada uno tiene que buscar su mecanismo. Lo que quiero decir es que la soledad no ayuda. Cuando uno se queda sola o solo, estático, impermeable, ajeno a la ayuda de los demás, a la conversación, a la lectura de textos, a la escucha de la música, eso puede conducir a esa persona al desastre, le puede conducir a la derrota. Entonces no podemos negar el valor que tiene la conversación, el diálogo, la ayuda mutua, el factor comunidad. Me parece que eso en sociedades muy individualistas y muy atomistas o muy atomizadas, lo hemos olvidado, pero me parece que cuando uno está hundido, cuando no ve solución, cuando no entrevé ninguna posibilidad, es clave el diálogo con otro, porque quizá el otro te ayude a ver qué posibilidades hay, qué opciones, hacia dónde se puede ir, qué puede cambiar. Y todo eso a veces uno solo no es capaz de verlo.
Jeroen Sangers [00:12:11]:
Has mencionado las sociedades individualistas. Si miramos a otras sociedades como los asiáticos, que son mucho más comunitarias, también aquí has visto que existe esta desesperación, este desencanto, ¿No?
Francesc Torralba [00:12:26]:
En efecto. Yo creo que el análisis del desencanto, la apatía, la sensación de vacío, el clima final del mundo, es algo que se da especialmente en Europa y en algunos países muy desarrollados, pero no es el caso de muchas culturas africanas, ni culturas orientales, donde hay una voluntad de vivir, una voluntad de luchar, una fortaleza frente a las adversidades, un sentido de comunidad, a veces en condiciones muy hostiles, muy difíciles, una gran vitalidad y una gran pasión por la naturaleza y por la vida. Yo creo que este clima de desencanto, de apatía o de nihilismo se ha instalado en sociedades muy desarrolladas tecnológicamente, incluso en sociedades donde hay mucho confort y bienestar, pero no lo podemos generalizar como si fuera un sentimiento colectivo a nivel global, ni mucho menos.
Jeroen Sangers [00:13:31]:
¿Estamos hablando de sociedades desarrolladas o todavía no nos falta desarrollar esta parte?
Francesc Torralba [00:13:38]:
Yo creo que tenemos que distinguir que el desarrollo puede ser un desarrollo tecnológico, científico, pero no necesariamente emocional, moral o espiritual. A veces hay sociedades que tienen un gran desarrollo esto tecnológico, pero hay mucha soledad no deseada, hay muchas personas con tendencias autolíticas o autodestructivas, hay en definitiva personas que experimentan vacío y por lo tanto hay lo contrario. También hay sociedades que tienen poco desarrollo científico y tecnológico, pero tienen un sentido de comunidad, una proximidad muy honesta con respecto a las personas mayores, un sentido muy espiritual de la naturaleza y un gran sentido de respeto a la memoria a las personas mayores, o sea que tenemos que ser capaces de no caer en una visión dicotómica o maniquea. El progreso tiene muchas formas y no solo es el progreso científico y técnico.
Jeroen Sangers [00:14:46]:
Sí, yo creo que a veces el profesor no va sincronizado, das un paso en un ámbito y luego vas atrasado en otro, etcétera, etcétera. Es como una escala. Antes he hablado del pesimismo para el futuro, incluso gente que piensa que no hay futuro y unos capítulos del libro donde hablas de esto lleva para mí un título provocador que es titulado La irresponsabilidad de dar la luz. ¿Y nos puedes explicar un poco cuál es el argumento? Y además choca un poco con tu propia situación, que eres padre de, creo que cinco hijos.
Francesc Torralba [00:15:23]:
Sí, sí, he tenido cinco hijos y precisamente lo que quiero subrayar en este libro es que cuando uno sucumbe a la desesperación, es decir, cree que no hay futuro ni posibilidad de futuro y que en definitiva el mundo se va claramente hacia el desastre, pues es una irresponsabilidad engendrar a un hijo y de algún modo lanzarle, arrojarle a un mundo tan hostil, tan difícil, donde todo es tan complicado. Yo creo que esta es la explicación entre otras, de esa crisis de natalidad y esa crisis de procreación que hay, por ejemplo, en nuestro país. No es lo mismo lo que pasa en África o en Oriente, o lo que está pasando también incluso en algunos países latinoamericanos. Por tanto, mi postura naturalmente es a favor de la vida y a favor de la procreación, siempre responsable, pactada y además atenta. Se trata de una procreación irresponsable o simplemente puramente biológica, sino que tiene que ir unida a la responsabilidad, a la entrega, a la educación, a la formación, al cuidado. Pero cuando uno opta por procrearse y opta por ello de un modo inteligente y de un modo consciente, es porque cree que merece la pena vivir, porque cree que merece la pena estar en este mundo. Hay contrariedades, naturalmente, se encontrarán con adversidades, naturalmente, pero cuando damos a luz a un ser humano, creemos que merece la pena estar en el mundo y que es una posibilidad extraordinaria de poder gozar de la naturaleza, de la amistad, del amor, de la música, del arte, del sexo, de todas esas posibilidades que nos brinda la vida.
Jeroen Sangers [00:17:24]:
Por lo tanto, al mismo tiempo, dar la luz es también directamente una responsabilidad de crear este futuro y tener esperanza para la futura.
Francesc Torralba [00:17:36]:
Claro, claro, en efecto, no sé, o sea, nosotros biológicamente podemos dar a luz, en la medida en que ya podemos biológicamente generar un ser humano, Pues muy pronto, 13 años, 14 años. Otra cosa es que tengamos la capacidad, la conciencia de poder atenderle, cuidarle, acompañarle en el proceso de construcción de ese ser humano. Y eso naturalmente requiere de dedicación, entrega, sacrificio, mucho amor y una gran entrega personal, porque el que nace es muy vulnerable, está desorientado, tiene múltiples necesidades. Por tanto, sí a la procreación, sí a la procreación responsable, consciente y que se dispone a entender este proceso como dar la oportunidad a un ser humano para que pueda gozar del mundo y también enfrentarse a las dificultades que tendrá que enfrentar a lo largo de su vida.
Jeroen Sangers [00:18:49]:
Hay otro capítulo que me llamó expresamente la atención, otra vez un título llamativo, El pequeño placer del día y el pequeño placer de la noche. Yo creo que hoy en día es un tema muy importante, porque tenemos esta cultura occidental que hemos visto que glorifica los grandes logros, las grandes metas, qué tiene de revolucionario y también de difícil, presta atención a lo pequeño.
Francesc Torralba [00:19:15]:
Pues en efecto, yo creo que a veces hay que saber alternar, es decir, uno puede tener propósitos y proyectos a veces difíciles, terminar una carrera, terminar un doctorado, conseguir superar unas oposiciones o todavía más difíciles, conseguir una medalla de oro, conseguir ser una persona muy relevante en el mundo del arte o de la cultura. Todo eso requiere de enorme sacrificio, entrega, resignación y de algún modo es una práctica que exige un compromiso muy pero que muy intenso y extenso a lo largo del tiempo. Y a veces nos olvidamos del pequeño placer del día y del pequeño placer de la noche. Nietzsche lo trata en un discurso extraordinario que se trata del último hombre. Este es el título, está en el Zarathustra y dice esto que bueno, que algunos ya se han olvidado del pequeño placer del día y el pequeño placer de la noche. Es verdad que la felicidad es más que el pequeño placer del día y el pequeño placer de la noche. Y es verdad que cuando uno quiere conseguir fines difíciles tiene que entregar y dedicar mucho tiempo y mucha fuerza a ello. Pero a veces nos olvidamos de que el pequeño placer del día puede ser ver salir el sol y el pequeño placer de la noche puede ser leer un verso de García Lorca o escuchar un relato de Hans Christian Andersen o simplemente el adagio de Albinoni.
Francesc Torralba [00:21:00]:
Por lo tanto, en la vida hay pequeños placeres tanto en el día como en la noche. Aunque la felicidad tiene que ver con retos, propósitos que alcanzamos después de mucha dedicación y sobre todo después de practicar la esperanza.
Jeroen Sangers [00:21:19]:
Yo creo que se necesita un poco de ambos. Necesitamos para ser feliz los grandes hitos, pero también estas pequeñas placeres como dices. Y hay hay que buscar el equilibrio porque también veo a muchísimos profesionales que solo se enfocan en los pequeños placeres y no consiguen nada grande porque estamos todo el día con el móvil buscando estos pequeños placeres que no son realmente placeres tampoco.
Francesc Torralba [00:21:46]:
Y eso tampoco satisface al ser humano. El ser humano tiene una sed de felicidad, tiene un anhelo de plenitud que no acaba de ser satisfecho a partir del consumo de pequeños placeres. Eso nos puede dar un placer y un placer es una sensación agradable, es una sensación puede ser táctil, auditiva, gustativa, olfativa o sexual agradable. Pero el anhelo que tenemos de felicidad va más allá de eso. Lo que pasa que eso tampoco lo podemos olvidar. También es valioso tener una buena conversación, disfrutar de una música, disfrutar de una buena mesa, disfrutar de una relación sexual con tu pareja que te ama, te quiere y hay una relación de respeto y de amor. Todo eso tiene valor en la vida, o el olor de una rosa, o simplemente el susurro de un pájaro. Y a veces nos olvidamos de esos pequeños placeres porque vamos dirigidos a un propósito y ahí entregamos y focalizamos nuestra vida.
Francesc Torralba [00:22:59]:
Y también ocurre lo contrario, que hay quien simplemente dimite, tira la toalla, ya no se plantea ningún propósito y se quiere contentar con los pequeños placeres, pero no contentan, no satisfacen, no colman el deseo de plenitud o de felicidad que tiene el ser humano.
Jeroen Sangers [00:23:21]:
Y entonces, si un oyente de este podcast está escuchando este más cometido necesito más esperanza. Además de fijarme en las pequeñas cosas, esos pequeños detalles, ¿Qué más puedo hacer para incrementar esta esperanza?
Francesc Torralba [00:23:39]:
Es fundamental tener conciencia de lo que uno ha conseguido a través de su esfuerzo de dedicación en el presente. Es decir, yo tengo estudiantes que empiezan una carrera y a veces tienen dudas, sienten perplejidad, tienen miedo, experimentan incluso una crisis voy a dejar la carrera, voy a dejar los estudios, no sirvo para nada, soy un cero a la izquierda. Entonces tienes que hacerle ver que él ha conseguido ya algunos propósitos. Terminó bachillerato, aprobó la selectividad, está en una universidad, ha elegido la carrera que deseaba. Por lo tanto, generar confianza, esto es básico, generar confianza cuando uno lo ha perdido o cuando uno ya ha dejado de tener fe en sí mismo. Y eso pasa. Hay personas con una gran crisis de autoestima, con una gran crisis de autovaloración y entonces tiran la toalla y llegan a pensar que para ellos no es posible conseguir el objetivo, el propósito que de algún modo tienen ideado. Por lo tanto, la autoconfianza basada en los hechos del pasado mira dónde has llegado, mira lo que has conseguido, ¿Por qué no vas a conseguir otros objetivos, por difíciles que sea?
Jeroen Sangers [00:25:09]:
Sí a veces la idea es separar un paso más, si esto ya has conseguido ampliar un poco más y hacer un coso mucho más difícil y no va directamente lo máximo, lo más grande posible, porque entonces tienes más probabilidades de fracasar. Diriges una cátedra sobre la ética de las organizaciones y la esperanza no suele aparecer en los informes anuales ni en las reuniones de equipo. Por tanto, mi pregunta para ti ¿Cómo se cultiva o se destruye la esperanza dentro de una organización?
Francesc Torralba [00:25:46]:
Buena pregunta. A ver, en efecto, nosotros no somos ajenos a lo que ocurre en nuestro entorno. Hay entornos que pueden afectar gravemente nuestro espíritu de esperanza. Depende mucho del entorno, las palabras, el contexto, la vinculación, el tipo de personas que tienes a tu alrededor. Y a veces, en efecto, hay organizaciones que tienen un liderazgo piramidal, un liderazgo despótico, tiránico, donde uno es tratado como un objeto, como una cosa, donde uno es tratado simplemente como materia prima. Entonces la consecuencia final es que simplemente uno pierde la esperanza. Entonces esto es muy relevante, pensar a fondo. Pensar a fondo las organizaciones.
Francesc Torralba [00:26:45]:
Porque pasamos gran parte de nuestro tiempo en el seno de las organizaciones. Y en ese tiempo que pasamos también transcurre nuestra vida. Y a veces experimentamos soledad, desánimo, explotación. No podemos pensar la persona al margen de las organizaciones en las que trabaja, en las que interactúa. En cambio hay líderes que tienen otro modelo, Hay líderes que generan esperanza, que confían, que empoderan a las personas, que no tratan a las personas como objetos ni como cosas, sino que confían y les dan responsabilidades. Y eso naturalmente te activa, te activa la esperanza, te estimula a plantearte horizontes difíciles, porque está respaldado, porque tienes la confianza de un líder, porque te sostiene cuando todo entra en crisis.
Jeroen Sangers [00:27:45]:
Y cuando hablamos de organizaciones, también podemos hablar de familias, por ejemplo, pasa exactamente lo mismo. El modelo de educación que dais a los hijos.
Francesc Torralba [00:27:55]:
En efecto, en efecto. Esto no podemos olvidarlo tampoco. El entorno familiar nos marca, y nos marca definitivamente, a veces de una manera drástica. ¿Cómo hablamos a los hijos? ¿Qué les decimos los que somos padres, qué les decimos? No hay nada que hacer, no es necesario ni que estudies, no tendrás una vivienda, no tendrás un trabajo estable, vivirás fatal, el mundo está hecho un asco, solo hay corruptos y aprovechados. Claro, si uno le dibuja este horizonte, el hijo puede bueno, ¿Y por qué me habéis parido? ¿Por qué me habéis engendrado en un mundo que es un gran cubo de basura? Por lo tanto, el hijo o la hija necesita ese apoyo, ese respaldo, ese acompañamiento, especialmente cuando todo entra en crisis, especialmente cuando sufre una experiencia de desolación, de desánimo, de ruptura. En aquel momento especialmente es cuando necesita ese apoyo que muchas veces muchos jóvenes no tienen.
Jeroen Sangers [00:29:14]:
Otra vez volvemos a la familia, el futuro de ellos. Leyendo tu historia hay una cosa que directamente llama la atención, que has aprendido a hablar en danés para poder leer Kierkegaard con su propia lengua, que ya es un reto porque danés no es una lengua muy fácil de entender o de aprender. Y si no me equivoco, Kierkegaard. Distingo entre el caballero de la resignación y el caballero de la fe.
Francesc Torralba [00:29:44]:
Sí señor.
Jeroen Sangers [00:29:46]:
¿Cuál de los dos personajes necesita más el mundo de hoy?
Francesc Torralba [00:29:50]:
Qué interesante la pregunta, te lo digo de verdad. No, a ver, yo lo estudié hace muchos años y estuve un gran tiempo en Copenhague gracias a una beca que me concedió el Ministerio de Asuntos Exteriores. Yo tenía el interés de hacer la tesis doctoral sobre Sören Kierkegaard y conocía ya al alemán, hablaba ya alemán, pero no conocía la lengua danesa y entonces la estudié, incluso llegué a traducir algunos textos de Kierkegaard al catalán, por ejemplo sus discursos cristianos y algunas oraciones o plegarias de sus diarios, eso que en danés se llama los papirer, que son como papeles que dejó cuando murió, una enorme masa de papeles que constituyen sus textos autobiográficos. Hablamos de 20 volúmenes de 500 páginas cada volumen, un hombre que solo vivió 42 años. Entonces esta distinción que tú planteas entre el caballero de la resignación infinita y el caballero de la fe es la que plantea Kierkegaard en una obra fundamental que es Temor y temblor, que publica en 1843 bajo un seudónimo que es Johannes de Silentio. Y él dice que el caballero de la fe es el que da el salto, el que confía en Dios, se pone a su disposición y confía a pesar de no entender lo que Dios le ordena, lo que Dios espera de él. Es el caballero de la fe y pone como ejemplo Abraham. Abraham es el arquetipo o el modelo del padre de la fe por por su obediencia incondicional a Dios.
Francesc Torralba [00:31:44]:
En cambio el caballero de la resignación infinita es una figura anterior, es el que se da cuenta que por sí mismo no puede responder al interrogante fundamental de la vida, que la razón tiene límites, se da cuenta que es frágil, se da cuenta que no es omnipotente y por lo tanto hay una actitud de resignación. Yo no puedo, yo no soy capaz, yo no puedo comprenderlo todo, ni puedo hacerlo todo porque no soy omnipotente. Esa actitud es la que puede dar pie a la confianza, es la que puede dar piedra, la entrega en este caso a Dios. Pero uno tiene que constatar su fragilidad, su impotencia, para darse cuenta de que no es Dios, ni lo puede todo. Y eso es lo que le pasa al caballero de la resignación infinita, que finalmente se resigna, porque entiende que no puede entender finalmente a Dios, y que debe aceptarlo tal y como es, en un enigma o un misterio que trasciende la condición humana.
Jeroen Sangers [00:33:01]:
El nombre ya te explica la conclusión, pero cuando explicas el razonamiento que hay detrás de esta resignación, tal vez tiene razón, no podemos controlarlo todo, no sabemos lo que pasa.
Francesc Torralba [00:33:13]:
Sí, yo creo, Jerome, que tiene razón, es decir, que no podemos. Nosotros somos impotentes en muchos campos, somos vulnerables, frágiles, experimentamos situaciones de impotencia, a veces no entendemos algo, no podemos salvar a las personas que queremos, no podemos cambiar el mal que existe en muchas áreas de nuestro mundo, y experimentamos nuestra fragilidad, nuestra impotencia, nuestra debilidad. De ahí la importancia que tiene la comunidad, porque solo es más fácil que te rompas, pero acompañado, sostenido, cuidado, alentado por los demás, es más fácil que puedas persistir en la lucha. Entonces, respecto a Dios, me parece que esta actitud es de una gran humildad. Yo no puedo meter a Dios dentro de un algoritmo, no puedo meter a Dios dentro de un concepto, porque Dios trasciende todos los conceptos, no hay imagen, no hay representación, no hay palabra que pueda contener el enigma o el misterio de Dios, y cualquier palabra, cualquier concepto que podamos formular es insuficiente. Cuando yo digo Dios es Padre, pero no Padre como cualquier padre, o Dios es Amor, pero no amor en el sentido humano, Dios es grande, pero no grande como imaginas, mucho más grande de lo que imaginas, con lo cual siempre tienes que ir rectificando, aclarando, corrigiendo lo que acabas de afirmar. Por eso el caballero a resignación infinita es el que admite que para él hay límites y que no todo es posible, sólo todo es posible. Esta afirmación, si lo es para alguien, es para Dios, pero para el ser humano no todo es posible.
Francesc Torralba [00:35:14]:
Yo no puedo regresar a mi infancia, no puedo salvar a mi madre de la muerte, ni puedo salvar a mi hijo de la muerte, ni puedo salvarme a mí mismo de la muerte, ni puedo, pues, qué sé yo, recuperar el tiempo perdido, si es que alguna vez lo he perdido. Hay hechos que son irreversibles y que tenemos que ascudir.
Jeroen Sangers [00:35:39]:
Me recuerda al concepto de finitud de Oliver Bergman, que simplemente utiliza el concepto de hay cosas que son inevitables, como el final de esta vida, que hace justo que esta vida vale la pena, porque implica que tienes que aprovechar al máximo qué estás haciendo hoy, los pequeños placeres, y también mantener la esperanza para futuro, porque si ya te quiere poco, pues imagínate que si además no ves claro qué va a pasar.
Francesc Torralba [00:36:09]:
Sí. Y además esto Jerome introduce seriedad. Kierkegaard habla de la categoría de la seriedad. Cuando uno sabe que el tiempo es limitado, que no estaremos permanentemente aquí, que estamos una temporada y que además en cualquier momento puedes dejar de estar porque la vida es muy efímera, esto introduce el factor seriedad. La seriedad es pensarse a uno mismo muerto. Dice esta es la seriedad, pensarse a uno mismo muerto. Y eso lo podemos pensar, significa que de aquí a algún tiempo no sabemos cuánto tú no estarás, yo no estaré, y nuestras vidas en este mundo se habrán acabado. Eso significa que cada día cuenta, cada hora cuenta, cada decisión irrelevante, cada contacto, cada movimiento, porque no sabes si será el último movimiento.
Francesc Torralba [00:37:04]:
Entonces cuando uno piensa que estará aquí indefinidamente, se puede permitir el lujo de malgastar el tiempo con estupideces, con sandeces, con cosas que no aportan nada. En cambio, cuando uno es consciente de la limitación temporal, de la finitud de su vida, de su condición mortal, eso lo cambia todo. Eso te hace ser mucho más vitalista, te hace ser mucho más agradecido del tiempo que te ha sido dado y también das mucho más valor a cada día, a cada hora, a cada ocasión, a cada conversación y a cada movimiento que realizas en tu vida.
Jeroen Sangers [00:37:47]:
Aunque supongo que hay que hay que evitar pasar a la parte oscura de la seriedad que te agobia, que sientes tanta presión para aprovechar al máximo cada minuto de la vida.
Francesc Torralba [00:38:00]:
Sí, exacto. Y sobre todo hay que evitar un fenómeno que irrumpe cuando uno piensa en su propia muerte o anticipa el hecho de que no será en el mundo o no existirá permanente en el mundo, que es la angustia. La angustia es un fenómeno que emerge cuando uno anticipa su no ser, su dejar de ser en el mundo, su muerte o su finitud. Y a veces angustia puede incluso convertirse en un fenómeno patológico, en un fenómeno que puede incluso destruir al ser humano. Hay una angustia, yo diría normal, pero hay una angustia patológica que puede conducir al ser humano a la autodestrucción. Entonces, la clave no es escapar de la angustia. La clave es cómo convivir con esa angustia, asumiendo que somos finitos, asumiendo que la vida es un fragmento, un segmento entre el nacimiento y la muerte. Y por otro lado, proyectar, generar ilusiones, proponerse objetivos y objetivos nobles.
Francesc Torralba [00:39:16]:
Y Por tanto, discernir ¿Qué puedo dar? ¿Qué sentido tiene este esfuerzo? ¿Qué valor tiene esa entrega? ¿Por qué debo hacerlo? ¿Porque podría haber hecho otras cosas? Eso introduce una gran seriedad en el proceso de toma de decisiones. ¿A quién entrego mi talento? ¿A quién entrego mi energía vital? ¿A qué propósito? Dado que el tiempo es tan limitado y muy pronto dejaré de estar en este mundo.
Jeroen Sangers [00:39:48]:
A lo largo de esta conversación has hablado de horizontes de lucha, de los pequeños placeres que sostienen el espíritu de la muerte. Si tuvieras que dejar una sola frase para alguien que en este momento está leyendo tu libro desde un lugar de dolor genuino, ¿Cuál sería esta frase para esta persona?
Francesc Torralba [00:40:10]:
A ver, mi frase sería si la persona está sufriendo un dolor, una situación de contrariedad, lo primero que diría déjate ayudar. Déjate ayudar o ten la humildad para solicitar ayuda. Porque a veces sufrimos una arrogancia, una autosuficiencia, una soberbia que consiste en creer que yo solo podré yo no necesito de nada ni de nadie. Esto es falso. Por lo tanto, alguien que esté metido en una oscuridad muy profunda por la muerte de un ser querido, por un diagnóstico de una enfermedad muy grave, por un fracaso profesional, por una ruptura traumática de pareja, yo diría que no se cierre herméticamente, que solicite ayuda y que tenga el valor, la audacia, la humildad de requerir esa ayuda. Luego puede ser que esa ayuda sea insuficiente, que esa ayuda sea incapaz de cambiar la situación. Bueno, entonces vendrá otra frase que asume, acepta que esa es la situación, a pesar de que no es una situación que desees o que quieras. ¿Y qué puedes aprender de esa situación? A veces las situaciones de vulnerabilidad nos regalan grandes lecciones, nos dan muchos elementos para comprender con más honduras la condición humana, nosotros mismos y nuestros allegados.
Jeroen Sangers [00:41:56]:
Muy buenas frases, muy buen consejo. El epílogo de tu libro se no todo está pedido. Y después de todo lo que acabas de compartir hoy, ¿Qué quieres que el lector y el oyente de hoy se lleve a casa con esta afirmación?
Francesc Torralba [00:42:12]:
Lo que quiero es que no dejemos de soñar. Toda realidad viene precedida por un sueño. Esta frase es de Ernst Bloch en la obra El principio esperanza, que en alemán tiene un título precioso, Das Prinzip Hoffnung, el principio esperanza. Y él dice Toda realidad viene precedida por un sueño. Cuando uno quiere conseguir algo, primero tiene que soñarlo. Y tiene que soñarlo y tiene que verlo. Luego tiene que poner todos los medios, tiene que dejarse ayudar, tiene que comprometerse, tiene que aprender de los que saben, tiene que aprender de los veteranos. Pero no dejar de soñar.
Francesc Torralba [00:42:59]:
Yo creo que la vida se acaba cuando uno deja de soñar. Y entonces lo único que le queda es sobrevivir, vegetar, resolver necesidades biológicas, ducharse, comer, dormir, asearse, descansar. Pero cuando hay un sueño, hay una ilusión, hay algo o alguien para luchar o para combatir. Y eso nos pone en acción. Entonces la frase no dejar de soñar, tener la audacia de soñar y de intentar hacer realidad esos sueños con la ayuda, subrayo, con la ayuda de los demás.
Jeroen Sangers [00:43:43]:
Muy bien, pues un buen consejo para el final de esta entrevista. Solo nos queda una cosa, que es el cuestionario. Kens, algunas preguntas rápidas, Los mismos cuestionarios, mismas preguntas para todos los invitados. Y la primera pregunta de este cuestionario ¿Cuál es la regla de Francesc para vivir mejor?
Francesc Torralba [00:44:02]:
Pues alternar vida intelectual y vida deportiva, vida social, vida solitaria. De algún modo, lo que diríamos alternar distintas actividades. Intentar evitar la vida unidimensional. Sobre todo, alternar vida contemplativa y vida activa. Para mí esta es la clave.
Jeroen Sangers [00:44:27]:
Si tuvieras que compartir una sola lección, aprendizaje de todo lo que has vivido hasta ahora, ¿Cuál sería?
Francesc Torralba [00:44:36]:
A ver, la vida es incierta, es efímera, tiene belleza insuperable, pero también tiene una oscuridad muy penetrante. En definitiva, es ondulante. Algo que dijo Michel Montaigne.
Jeroen Sangers [00:44:58]:
¿Cómo se titularía tu biografía?
Francesc Torralba [00:45:01]:
Historia de un profesor que disfrutó enseñando filosofía.
Jeroen Sangers [00:45:09]:
¿Cuál es el libro que más veces has regalado?
Francesc Torralba [00:45:13]:
El Así habló Zarathustra, de Friedrich Nietzsche.
Jeroen Sangers [00:45:19]:
¿A quién te gustaría conocer o te hubiera gustado conocer?
Francesc Torralba [00:45:23]:
Jesús y Sócrates.
Jeroen Sangers [00:45:27]:
¿Qué canción pones a todo volumen para levantar el ánimo?
Francesc Torralba [00:45:32]:
Sobre todo para levantar el ánimo pongo La primavera, de Vivaldi.
Jeroen Sangers [00:45:43]:
¿Cuál ha sido la pregunta más interesante que te han hecho?
Francesc Torralba [00:45:47]:
¿Qué le preguntarías a Dios si lo tuvieras cara a cara?
Jeroen Sangers [00:45:54]:
¿Qué te viene a la mente cuando piensas en la felicidad?
Francesc Torralba [00:45:58]:
Un estado de plenitud sin límites. Un estado de plenitud que integra todas las áreas de la persona, desde lo físico a lo espiritual.
Jeroen Sangers [00:46:10]:
¿Qué película volverías a ver cada año?
Francesc Torralba [00:46:14]:
El hombre elefante.
Jeroen Sangers [00:46:16]:
Si tuvieras que dejar un mensaje en una cápsula de tiempo para tu yo del futuro, ¿Qué te dirías?
Francesc Torralba [00:46:25]:
Sobre todo lo que diría no olvidar los males y las víctimas del pasado.
Jeroen Sangers [00:46:38]:
Y la última ¿Cómo te gustaría terminar esta entrevista?
Francesc Torralba [00:46:43]:
Pues casi con un abrazo. Lo que pasa que estamos muy lejos, pero si estuviéramos cerca, en una conversación presencial. Con un abrazo.
Jeroen Sangers [00:46:53]:
Guardamos este abrazo por el momento que nos volvemos a encontrar en la vida real. Como dice en un niño curioso que recorrió su pueblo en bicicleta y se perdía contemplando la naturaleza. Ya latía. El filósofo que hoy nos invita a diseccionar la esperanza era un apasionado de bicicleta. Y todavía lo sigo, confiesa Francesc, como si el ritmo pausado de aquellas pedaladas fuese ya el primer ensayo de su forma de mirar al mundo. Lo que hemos aprendido con Francesc es que la esperanza no es ingenuidad, ni optimismo barato, ni positividad tóxica, sino una virtud que se atreva a mirar las contrariedades de frente. Mientras el optimista ve el futuro positivo, bello y claro, y se permite el lujo de creer que todo irá bien, el esperanzado confía, pero no lo sabe. Sabe que habrá adversidades, algunas mayúsculas, y aun así se pone en acción, se compromete, se entrega.
Jeroen Sangers [00:47:53]:
Esa diferencia sutil y enorme es el corazón de su anatomía de la esperanza. Frente a una sociedad instalada en lo que él llama la moral de supervivencia, donde el desencanto conduce al quietismo y la vida se reduce a un carpe diem desesperada, Francesc nos recuerda que también merece en su lugar el pequeño placer día y el pequeño placer de la noche. Ver salir al sol, leer un verso de García Lorca, escuchar el adagio del Albinoni. Pero avierta que los pequeños placeres por sí solos no coman la sed de plenitud. Necesitamos también horizontes difíciles, sueños grandes y la categoría de la seriedad de quien se piense a sí mismo finito. Y cuando todo se oscurece, su consejo es de una humildad déjate ayudar, porque solos nos rompemos más fácilmente y porque la confianza no se construye en la soledad, sino en el diálogo, en el liderazgo que empodera, en la familia que sostiene, en la comunidad que la acompaña. Gracias, Francesc, por enseñarnos a distinguir la esperanza del optimismo, por compartir tu lectura de Kierkegaard y los caballeros de la resignación y de la fe, por mostrarnos que dar la luz es un acto de confianza en el futuro, por recordarnos los pequeños placeres del día y de la noche, por invitarnos a alternar la vida contemplativa y activa para huir de la vida unidimensional, por advertirnos contra la arrogancia de creer que podemos solos y por regalarnos esta frase de Ernst Bloch que abra todas las puertas. Toda realidad viene precedida por un sueño.
Jeroen Sangers [00:49:38]:
Y tú, oyente, ¿Qué sueño te atreves hoy a empezar a soñar?
Francesc Torralba [00:49:43]:
Gracias a ti por la atención, por la lectura tan atenta del libro y por la lucidez de las preguntas que has ido formulando a lo largo de esta entrevista. Gracias de verdad.
Jeroen Sangers [00:49:56]:
Y terminamos con un nuevo hábito. No dejes de soñar porque toda la realidad viene precedida por un sueño. Nos escucharemos muy pronto.
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