De la memoria a la acción: cómo enfrentarse a los problemas de la vida con José Antonio Marina
Episodio 419
Hay personas que escriben libros, y hay personas que escriben siempre el mismo libro de muchas formas distintas. José Antonio Marina pertenece a las segundas. Llevamos casi medio siglo viéndole hacer una sola cosa con paciencia de relojero: entender por qué la inteligencia humana, capaz de tanto, tropieza una y otra vez en la misma piedra.
Volvió hace unos meses a este podcast para hablarnos de la vacuna contra la insensatez. Hoy regresa con la segunda dosis: la vacuna contra las adicciones. Y aquí hay un giro que no esperábamos de un filósofo. Marina no nos habla del adicto como enfermo ni como pecador. Nos dice algo más incómodo: que una adicción no es un problema, sino una mala solución a un problema que no supimos resolver de otro modo.
Detrás de esa idea hay un niño. Un niño de la posguerra que creció convencido de que los problemas no tenían salida, y que dedicó el resto de su vida a demostrarse que se equivocaba. Ese niño tiene hoy ochenta y seis años y escribe, dice, en un tiempo de prórroga.
Así que no voy a presentarte un libro. Voy a sentarme con quien lo escribió.
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Índice de la entrevista
(00:06) Inteligencia, memoria y el papel del cerebro
(04:46) Resolver problemas: acción frente a pasividad
(07:07) Familia, hábitos y el origen de las adicciones
(11:58) ¿Cómo encontrar buenas soluciones? Factor heurístico y tipos de inteligencia
(17:43) Adicciones: más allá de sustancias, comportamientos compulsivos
(27:29) Voluntad, carácter y la vacuna moral
(36:07) Libertad, voluntad y autoeducación
(44:54) Sociedad resuelta: del conflicto a la cooperación
(55:30) Cuestionario KENSO
(1:00:03) Despedidas y resumen
Recursos mencionados
La vacuna contra las adicciones de José Antonio Marina | Amazon
Teoría de la inteligencia creadora de José Antonio Marina | Amazon
Elogio y refutación del ingenio de José Antonio Marina | Amazon
Pasaje a la India de E. M. Forster | Amazon
El Mono Desnudo de Desmond Morris | Amazon
El mito de la normalidad de Gabor Maté | Amazon
Historia de la pintura de José Antonio Marina y Antonio Mingote | Amazon
Max Aub | Wikipedia
Francisco Umbral | Wikipedia
Formación para empresas | KENSO
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Coaching personal | KENSO
Y la música de KENSO gratis para Podcasts y YouTube | Uppbeat
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Aviso: el transcriptor a veces no nos entiende, pero vosotros seguro que sí.
Disculpa, si lees algún error en la transcripción.Jeroen Sangers [00:00:06]:
Hay personas que escriben libros y hay personas que escriben siempre el mismo libro de muchas formas distintas, y José Antonio Marina pertenece a las segundas. Llevamos casi medio siglo viéndolo hacer una sola cosa con paciencia de relojero, entender por qué la inteligencia humana, que es capaz de tanto, tropieza una y otra vez en la misma piedra. Hace unos meses estaba en este podcast para hablarnos de la vacuna contra la insensatez, y hoy regresa con la 2º dosis, la vacuna contra las adicciones. Y aquí hay un giro que no esperamos de un filósofo, porque Marina no nos habla del adicto como enfermo ni como pecador. Nos dice algo mucho más incómodo, que una adicción no es un problema, sino una mala solución a un problema que no supimos resolver de otro modo. Y detrás de esa idea hay un niño, un niño de la posguerra que creció convencido que los problemas no tenían salida y que dedicó el resto de su vida a demostrarse que se equivocaba. Ese niño tiene hoy 86 años y escriben, dice, en un tiempo de prueba. Así que no voy a presentarte un libro, voy a sentarme con quién lo escribió.
Jeroen Sangers [00:01:16]:
José Antonio, bienvenido de nuevo a KENSO.
José Antonio Marina [00:01:20]:
Encantado de estar con vosotros.
Jeroen Sangers [00:01:23]:
Quiero empezar por aquí. En tu libro escribes que dedicas estas páginas a tu cerebro, porque dices que es él quien las has escrito, y por eso hoy no hablo contigo, sino habla con los 2. ¿Por dónde quiere empezar tu cerebro?
José Antonio Marina [00:01:41]:
Bueno, el Vamos a ver si si mi cerebro conecta bien con lo que tú le dices o si tengo que interpretárselo. No, hablando ya en serio, el dedicar este libro a mi cerebro es para llamar la atención de que, cuando estamos hablando de educación o de adicciones o de comportamiento, Si queremos comprender lo que pasa, no podemos quedarnos solamente en la manifestación externa, sino que debemos comprender la complicada maquinaria que hay por debajo, y que, si no la que, si no la conocemos, no vamos a entender lo que nos pasa. Es decir, tenemos un cerebro que es, fundamentalmente, biología y memoria, que, en parte, la hemos heredado genéticamente y, en parte, la vamos modulando y modificando mediante el aprendizaje, por eso somos seres híbridos de biología y cultura, y la cultura es memoria. Este libro, como todo lo que escribo, es, entre otras cosas, una reivindicación de la memoria, de la memoria como gran función creadora y esencia de la inteligencia, y por eso, para llamar la atención, es para lo que he dedicado el libro a mi cerebro. Aprovechando una cosa que solía decir a mis alumnos más jóvenes, qué suerte tenéis de que vuestro cerebro sea más inteligente que vosotros? Sí, porque porque el asunto, Jeroen, es que no sabemos, en realidad, lo que hay en nuestro cerebro, y una de las cuestiones que tenemos que hacer mediante el pensamiento es averiguar qué hay en nuestro cerebro y presionarle para que actúe de la mejor manera posible. Pero fíjate que eso los niños pequeños ya lo saben muy bien, porque todos hemos dicho en algún momento, tómame la lección. ¿Qué pedíamos al decir que me tomara la lección? Que quería saber si la sabía o no, porque, mientras no la decía, mientras no se la decía a alguien, no sabía exactamente con qué se había quedado mi cerebro. Había un personaje de Foster en Pasaje a la India que decía algo parecido.
José Antonio Marina [00:04:11]:
¿Cómo voy a saber lo que pienso si todavía no lo he dicho? Bueno, pues en este juego de lo que el cerebro sabe y puede hacer y de lo que yo le quiero forzar a hacer es donde se escriben los libros.
Jeroen Sangers [00:04:27]:
Claro, la memoria juega un rol muy importante en quiénes somos, y por eso me gustaría hacer un pequeño viaje a tu pasado, porque escribes que tu familia salió de la guerra creyendo que los problemas no se resuelven, solo se aguantan. José Antonio, ¿cuándo dejaste tú de creerlo?
José Antonio Marina [00:04:46]:
Bueno, yo creo que ya tuvieron que pasar bastantes años, yo creo que fue en en la postadolescencia, es decir, en adolescencia me di cuenta de hasta qué punto esa ese mal aprendizaje de la resolución de problemas me había marcado, de manera que tuve una adolescencia un poco difícil, fue, yo creo, en el comienzo de la universidad. La universidad, sobre todo a partir del a partir del 3º año, me convertí en una persona más activa de la que había sido hasta entonces, que había sido muy buen estudiante. También he de decir que, en ese momento, me dediqué a actividades de organización cultural y, aparte de todos, los estudios fueron bastante desastrosos, de manera que no supe muy bien compaginar las 3 cosas, pero sí me pareció importante la acción como última manifestación de la inteligencia. Es decir, nosotros tenemos una tradición platónica que es magnífica, pero yo creo que es falsa, que es el conocimiento es la máxima demostración de la inteligencia. Creo que no es así, creo que la máxima demostración de la inteligencia es la acción, porque el conocimiento puede quedarse en conocimiento, y una persona que, por ejemplo, sabe muy bien cuál es la solución a un problema, pero no la pone en práctica, que por miedo, por pereza, por procrastinación, no se puede decir que sea muy inteligente, es cognitivamente muy inteligente, pero, prácticamente, puede ser muy estúpido, que es el problema al que le estoy dando vueltas en estos últimos libros. Hay que educar para la acción porque la acción es la última gran demostración de la inteligencia.
Jeroen Sangers [00:06:46]:
Podemos hablar de muchos alcances en la educación, pero me llama la atención una cosa que tú has escrito, que has contado que recibiste una educación excelente, salvo en una cosa, que nadie te enseñó a enfrentarte a los problemas de la vida. ¿Quién tendría que habértelo enseñado?
José Antonio Marina [00:07:07]:
Bueno, creo que tenía que haberme enseñado los 2 grandes agentes educativos que que son, precisamente, los que, según explico en el libro, tenían que aplicar la vacuna contra las adicciones o contra la insensatez, que significa el desarrollar la competencia jurística, la competencia de resolver problemas. En 1º lugar, tenía que ser la familia porque los niños suelen aprender el modo de enfrentarse a los problemas, pueden aprenderlo de la familia, hay familias que se enfrenta a los problemas y hay familias que rehúyen los problemas, que no quieren reconocerlo, que no se atreven a reconocerlos, esconden la cabeza bajo el ala, que que tienen miedo y que, por lo tanto, eso los niños lo asimilan clarísimamente. Entonces, su su postura ante la realidad es una postura, más bien, temerosa o de confusión, es decir, de ver que los que los problemas se enreda sin tener una solución una solución clara. El problema es que, entonces, al no ver una solución clara, al no atreverse a enfrentarse con los problemas, y la solución fácil y peligrosa, que es el problema permanece, pero voy a ver si elimino el malestar del problema. Ese es 1 de los caminos que, claramente, lleva a la a la adicción, porque lo que te hace es que te simplifica la la situación, te quita la angustia con lo que sea, con los tranquilizantes, con el alcohol, con el fuego, o simplemente acostumbrándote a que alguien, a depender de alguien para que te resuelva los problemas. A A mí me interesó mucho, Jeroen, el cuál es el mecanismo que lleva a las personas a integrarse en una secta, porque es un tipo de mecanismo muy parecido al de las adicciones. Una persona que no que no sabe qué hacer en una situación que le desborda, de manera, de repente puede sentir que la pertenencia a una 6º le tranquiliza, le da nuevas aperturas para el futuro, de la seguridad, y, entonces, eso funciona exactamente como funciona como funcionó una droga, por eso es tan difícil salir de salir de una secta, porque el mecanismo es muy parecido al de la adicción.
Jeroen Sangers [00:09:55]:
Sí. He leído una vez que no existan malos hábitos, porque cada hábito aporta algo positivo a la vida. Tal vez, a largo plazo no, pero a corto plazo, agua aporta. Y, vinculado a eso, dices que una adicción no es un un problema, sino, simplemente, una mala solución a un problema. ¿Cuál ha sido la peor solución que tú has dado a un buen problema?
José Antonio Marina [00:10:23]:
Sí, pues siempre siempre ha sido, yo creo que nunca ha sido por escoger, digamos, un mal comportamiento, sino por no haber hecho cosas, pero, en mi caso, la la la pasividad en ante una situación o el haber inhibido o el o el o el haber adoptado una una actitud pasiva, en mi caso, siempre ha sido la peor solución. Es decir, por eso, la pasividad me parece una una una actitud casi siempre mala, porque lo que hace es dejar que el entorno tenga más fuerza que decida sobre ti. Y el no atreverse, el el no atreverse es una una actitud que muchas veces puede parecer como de prudencia, y yo creo que no es de prudencia, es o de desinterés o de o de desconfianza en en en 1 mismo o en lo que nos o en lo que nos rodea. Por eso, sí, yo diría que ha sido siempre, cuando cuando me he equivocado, ha sido siempre por no atreverme a hacer algo y no por lanzarme demasiado alocadamente.
Jeroen Sangers [00:11:47]:
Si una adicción es una mala solución a un problema y, por tanto, no es el camino que tenemos que seguir, ¿cómo podemos encontrar las buenas soluciones a un problema?
José Antonio Marina [00:11:58]:
Bueno, ese es el ese es el tema. Es decir, por eso te decía que este este libro es una continuación del anterior, con el cual ya estuvimos hablando. El 1º era un modelo general, ¿por qué hacemos tantas estupideces? ¿Por qué es lo que hay en el fondo de esa situación? Ahora ya lo he centrado en un tema concreto, que son las adicciones, porque cuando, para precisar bien el análisis, no conviene que te que te que te muevas en generalidades, sino que seas, después, capaz de aterrizar en un caso concreto. Y el tema de las adicciones me parecía que era como una especie de ventana que te permite entrar en los laberintos más profundos, más complicados de la mente humana, y que era, por lo tanto, un buen ejemplo. Al ver las elecciones, me encontré con algo que ya había encontrado en 2 campos distintos, 1 es el campo de la de la teoría y de la inteligencia, que después de estudiar competencias diferentes, sin embargo, los las pruebas más convincentes que tenemos, es que hay una inteligencia g general que es la que después se puede manifestar en competencias distintas. Y también me ha interesado mucho el que la psiquiatría, en los últimos años, está acuñando una cantidad enorme de enfermedades, de síndromes, tanto que en la 1º edición del DSM, que es la la Biblia psiquiátrica, picaba solo 60 trastornos mentales, y en la última edición, que es la 5º, evita 300 300 enfermedades mentales, de manera que es como si estuviéramos en un análisis proliferante que nos está confundiendo demasiado, porque al mismo tiempo hay otra corriente que dice que puede haber también un factor P psiquiátrico que esté en el que esté por debajo de, prácticamente, todas las enfermedades psiquiátricas. Bueno, a mí eso me interesaba verlo en el caso de las adicciones, y es cuando creo que que he puesto de manifiesto que hay un factor común a todas las adicciones, yo lo llamo el factor h, el factor heurístico, que es una persona, de repente, no tiene capacidad de enfrentarse con los problemas, se siente desbordada por la situación, y entonces, pues hay que hacerlo. Ese es un fallo clarísimo de la inteligencia, pero es que la inteligencia cuando la interpretas, como yo lo hago, como la capacidad de resolver problemas, no solo teóricos, sino prácticos, Entonces, la inteligencia manifiesta su riqueza y también sus contradicciones, porque hay una parte puramente cognitiva para identificar los problemas, para buscar las soluciones, pero luego hay una parte afectiva, poderosísima, que es la que te anima a seguir, la que te anima, al contrario, a retroceder, a esconderte o a emprender, y, por tanto, también forma parte de la de la inteligencia este componente emocional para tener ánimo para resolver los problemas.
José Antonio Marina [00:15:33]:
Y, por último, lo que yo estoy en muchas ocasiones apoyándome en la neurología, y es la parte ejecutiva de la inteligencia, que es la capacidad de poder prestar atención voluntaria, de gestionar las emociones, de tomar decisiones, de inhibir los movimientos los movimientos impulsivos. Entonces, el conjunto de esas 3 dimensiones, la la dimensión cognitiva, la dimensión emocional y la dimensión ejecutiva, ¿eso qué constituye? Realmente la inteligencia. Y en las y en las adicciones fallan varias de ellas, puede fallar el que el el adicto se equivoca al interpretar la situación porque acaba viendo que la droga es la única solución que tiene, eso es un fallo cognitivo, pero también hay un fallo emocional porque quiere liberarse de la angustia, quiere liberarse del vacío, quiere liberarse del aburrimiento. Y, por último, en algún momento del proceso que lleva la adicción, ha empezado a perder sus capacidades ejecutivas, ya acaba no pudiendo dirigir su atención voluntariamente porque está absolutamente raptada por la droga o por la conducta adictiva, no puede tampoco gestionar las emociones, no puede inhibir la conducta, porque la adicción se caracteriza porque son conductas muy compulsivas, de manera que imponen la acción, de manera que todas hay una especie de de colapso general de la inteligencia que se va produciendo a lo largo de todo un proceso. Ese es el que me interesaba a mí analizar para ver en qué momento podíamos poner en marcha las vacunas para impedir este esta especie de de de resbalón por el por el tobogán que lleva que lleva a a la droga.
Jeroen Sangers [00:17:31]:
Para dejarlo muy claro, cuando hablas de adicciones, no estás hablando únicamente de adicciones a sustancias, porque también hay otro tipo de comportamientos adictivos, ¿verdad?
José Antonio Marina [00:17:43]:
Sí, sí, tradicionalmente, en los libros de psiquiatría, que eran los que trataban las adicciones, porque en el momento que una adicción está consolidada, entonces es un problema médico, pero a mí ese asunto, en este caso, no me interesa eso, y tiene sus tratamientos, sus terapias específicas, a mí me interesa el camino que lleváis. Entonces, una persona que inicia el camino de la droga, que casi siempre, o de cualquier adicción, que casi siempre es casual, tiene un encuentro no buscado, pues por los amigos, por la casualidad, nadie pretende, nadie se levanta diciendo voy a hacerme un toxicómano. De hecho, los biografías, las autobiografías de toxicómanos que he leído, casi todas tienen un momento de sorpresa, es decir, me descubrí, una mañana me descubrí que era un tóxico, de manera que es un proceso, ese es el que me interesaba poder analizar, ver cómo se, cómo se avanza, y se avanza, fundamentalmente, hay hay 3 momentos importantes. 1 es el 1º contacto con lo que va a aparecer después como solución a sus problemas. Hace unos días, en el en el diario El Mundo, Pedro Simón nos organizó una conversación sobre este libro con una chica ex drogadicto y conmigo, y esta chica, que tiene ahora veintitantos años, que en realidad su 1º contacto fue porque era una persona con tendencias a la ansiedad, una cierta depresión, y de repente encontró en el alcohol, por casualidad, encontró que eso le mejoraba, que eso le animaba, y que, entonces, empezó a beber cantidades cada vez mayor. Sus sus padres, que ven que esto es un problema, la llevan a un a un psiquiatra, y el psiquiatra, como ve que lo que hay en el fondo es un problema de ansiedad, la receta benzodiazepinas. Bueno, entonces, esta chica acaba haciéndose adicta a las benzodiazepinas, de manera que ahí, en ese caso, el remedio es peor que la enfermedad, porque no resuelve el problema, sino que lo lo transmite. Y que, bueno, en este caso, se veían claramente las 3 los 3 momentos que yo te decía, 1, el encuentro casual, otro, el momento del abuso, que todavía no es una adicción, porque, pero sin embargo, ya empieza a a causar efectos nocivos.
José Antonio Marina [00:20:31]:
El 3º paso, que es cuando se cuando se consolida como adicción, es que además de tener efectos nocivos, se pierde el control sobre el comportamiento, y en el caso de querer cesar en ese comportamiento o en ese consumo, se tienen unas experiencias desagradables, que es lo que llamamos el mono, y de manera que esos son los 3, consumo casual, abuso, adicción. La adicción es verdaderamente la importante, porque el abuso, que no llega todavía a perder el control, es lo que se está ahora generalizando, por ejemplo, en comportamientos como el abuso del consumo de redes sociales. Eso, en algunos casos, sí es adicción, cuando no solamente produce efectos nocivos, sino cuando altera por completo la capacidad de esa persona, es decir, que es que pierde su familia, es que pierde el trabajo, es que pierde todo lo que consideraba valioso por mantener ese tipo de conducta, de estar, por ejemplo, 8 horas en una cosa, porque algunas, yo creo en algunas conductas adictivas, como las redes sociales, el problema que tiene es que no son malas en sí, sino que estar en redes sociales es estupendo, de manera que es justo el el exceso lo que empieza a producir, a producir efectos negativos. Se acaba de de publicar un libro, es un poco antiguo, pero se ha se ha traducido ahora, de un experto en en adicciones que se llama Gabor Matte, que él explica que él ha que él ha aparecido una adicción, pero que, como era una adicción aparentemente decente, pues nadie se tomaba en serio, y su adicción, Agárrate, era a una la compulsión a comprar discos de música clásica. A ver, qué cosa más bonita que comprar libros ya, pero en el momento que cayó en abuso, es decir, es que, de repente, dejaba el trabajo abruptamente porque tenía que ir a la tienda a comprar un disco de Mozart. Entonces, en ese momento es cuando ya no tiene capacidad de control y se había convertido en una adicción grande, y y por eso es por lo que las adicciones tienen un problema social mayor que cualquier otra enfermedad. Es decir, desde el punto de vista puramente sanitario, la obesidad es un problema más grave que las que las adicciones, ¿por qué? Porque afecta la vida, porque puede ser mortal, porque, además, es universal. Entonces, ¿por qué nos preocupan tanto las adicciones? Porque las adicciones no solamente afectan a la salud, sino afectan a la esencia de nuestra convivencia, que es el comportamiento responsable.
José Antonio Marina [00:23:29]:
Entonces, cuando una persona, un alcohólico, bueno, un alcohólico tiene un problema de salud, puede terminar en una cirrosis o ya, pero es que tiene otro problema, que es que la persona alcoholizada o la persona que está borracha pierde el control y, entonces, está en el origen de un porcentaje muy grande de accidentes de tráfico, en un porcentaje muy grande de violencia doméstica, y entonces ya ahí se convierte en un doble problema, no es solo no es solo la persona que bebe la que va a a ver perjudicada su salud, sino que su entorno va a ser, realmente, perjudicado por su por su adicción, y eso eso crea una relevancia social a la a las adicciones que otras enfermedades no tienen.
Jeroen Sangers [00:24:15]:
Si una adicción es la mejor solución que has encontrado para un problema que tienes, un dolor, entonces, la solución, supongo, que no es simplemente quitarte la adicción sin más, porque eso sería una crueldad.
José Antonio Marina [00:24:29]:
Claro, ese es ese es el problema, porque lo que cierra la adicción es cuando, a pesar de saber que te está destruyendo, a pesar de saber que es una solución efímera, porque ya al principio una adicción puede proporcionar algún tipo de placer o de satisfacción, al final no, al final ya eso únicamente alivia el dolor que la carencia produce, de manera que siempre se está yendo detrás de la situación. Pero pero, sin embargo, lo que cierra el círculo es que esa persona está completamente convencida de que esa es la única solución que tiene. Es decir, eso es lo que acabáis por esclavizarle, porque no tiene otro sitio donde ir. Fíjate que cuando se intenta convencer a una persona adicta para que desee la adicción, 1 de los de los obstáculos que ve esa persona es, bueno, ¿y qué voy a hacer con mi tiempo? Porque el tiempo de un drogadicto o de un o de un adicto en general se divide en 2 fases, bueno, en 3 fases. Una, lo estoy pasando mal porque necesito necesito la la la droga o necesito la el comportamiento, realizo ese comportamiento con lo cual estoy en un momento de tranquilidad, y el resto del día estoy ya buscando la droga o cómo conseguir poder repetir el comportamiento. Y esa esas horas que se está pasando, y que a nosotros nos parece, a los que no estamos en esa situación, nos parece que es una una actitud vacía y angustiosa, es decir, solo está viendo a ver cómo consigue la droga para cuando tenga necesidad de tomarse, pues, para ellos, acaban pensando qué es qué es lo que lo que llena su vida, y que si no tienen que buscar droga, ¿qué van a hacer durante todas esas horas? Y hasta tal hasta tal 0.1 adicción altera por completo toda la relación de una persona con la realidad, es decir, te pone es una visión en túnel, en que fuera de eso fuera de eso ya no hay nada. Por eso, el el, claro que hay que hacer una pura desintoxicación, digamos, pero hay que intentar resolver el problema. Por ejemplo, se sabe que cuando una persona se desintoxica, pero vuelve al lugar donde había contraído la adicción, lo más probable es que recaiga enseguida, porque, entonces, empiezan a funcionar mecanismos asociativos muy potentes que están todavía resquebrajando su su decisión su decisión de no tomarlo.
Jeroen Sangers [00:27:29]:
Hay una serie de conceptos en tu libro que a mí me llaman la atención, que reivindicas la voluntad fuerte, reivindicas el carácter, y también hablas mucho de la moral, una vacuna moral que es lo que propones. Y eso me hace pensar en lo que has escrito anteriormente, porque creo que durante muchos años la moral te pareció lo viejo, lo impuesto, lo aburrido. Entonces, me pregunto, ¿qué te hizo cambiar a bando?
José Antonio Marina [00:27:58]:
Bueno, eso ha sido 1 de los cambios más importantes que he tenido en en mi evolución intelectual. Mis 2 libros, Elogio y refutación del Ingenio y Teoría de la inteligencia creadora, en los 2 me interesaba, digamos, la parte más brillante de la inteligencia. Cuando la inteligencia de cosas pasmosas, asombrosas, maravillosas, hace ciencia, hace arte, hace música, entonces, no se me ocurrió en absoluto introducir allí la la moral por lo que dices, porque la idea que yo había recibido de moral era, como de todo el mundo, una cosa más bien lúgubre, no era nada más que coacciones, eran normas heredadas, eran imposiciones, y, además, ahí no había creatividad ninguna, porque, al contrario, lo que constituía el el eje central de la moral es que eran valores eternos y universales, y que no había y que no había nada que cambiar. Fue al terminar la teoría de la inteligencia creadora cuando me di cuenta que me había equivocado porque había estado manejando una idea de de moral muy pacata, muy mecánica y muy falsa, a eso no le no le interesaba a nadie. Entonces, al estudiar la creatividad, ya me había dado cuenta de que la acción creadora es una acción que resuelve problemas, que tiene un criterio de evaluación para resolver los problemas. Había visto, por ejemplo, en en pintura que la diferencia que hay, por ejemplo, entre los Madraja y Monet, no es que 1 fuera mejor pintor que otro, posiblemente los Madrazo eran técnicamente mejores pintores que Monet, pero lo que la diferencia estaba en el tipo de problema que se habían planteado, en el tipo de proyecto que se habían planteado, y en cómo lo habían resuelto. Entonces, el proyecto de Monet era más interesante que el proyecto de Madrazo, y es ahí donde estaba realmente a la gran tarea creadora. La gran tarea creadora era la invención de fines, más que la técnica para para resolverlo.
José Antonio Marina [00:30:26]:
Eso tiene importancia en este momento porque se vuelve a plantear el mismo problema. Para, la inteligencia artificial no tiene capacidad para plantear fines, tiene una maravillosa capacidad para resolver o para alcanzar los fines. Entonces, ahí resulta que la gran creación estaba en en la inmersión de los fines, pero, claro, entonces me encontraba con que lo que ha sido toda la creación moral es la creación de fines acerca de cuál debía ser la perfección de la de la naturaleza humana, de la conducta o de la conducta humana, y que me había dejado, por lo tanto, el tipo de creatividad más importante era cómo la inteligencia humana ha diseñado, en qué tenía que consistir la naturaleza humana. Y y de esa última definición de la especie, quien se encargaba. La moral, pero la moral, de repente, tampoco era válida porque al estudiar las morales, ya se estudiaba, pues, cerca de 600 culturas distintas, me encontré con que los problemas que se planteaban en todas las culturas eran iguales. Yo solamente encontré 8 problemas, 8 problemas que podíamos decir que afectaban a la conducta, a la felicidad individual, a la felicidad social, y que, por lo tanto, podíamos decir que tenían entidad moral. Eran siempre los mismos en lo que se diferenciaban las culturas, ese que cada 1 había dado una solución distinta, o por lo menos soluciones distintas. Y entonces eso tenía una ventaja, porque al estudiar las morales como distintas soluciones a un mismo problema, nos permitía comparar las comparar las soluciones, a ver si unas eran mejores que otras, y en algunos casos estaba claro que eran mejores soluciones, Es decir, la mejor solución es, ¿cuál es mejor solución? ¿De considerar que la vida humana tiene un valor distinto según tu procedencia, o que la vida humana tiene un valor igual, sea cual sea tu procedencia.
José Antonio Marina [00:32:45]:
Bueno, pues después de haber estado muchos milenios diciendo que la procedencia es lo que decidía, hemos seguido viendo que el afirmar la igualdad de los 6 humanos tienen muchas ventajas. Por eso, a partir de las morales, mi interés fue, vamos a ver si encontramos cuáles son las mejores soluciones que han ido poniendo en práctica las morales, y a eso vamos a llamarlo ética, que sería una moral transcultural. La declaración de derechos humanos, en ese sentido, fue una declaración transcultural y, por lo tanto, era una una una una manifestación de la ética. Y, entonces, ahí aparece la grandeza de lo que es la ética, que ya no es un código que se repite, sino un proyecto de naturaleza humana. Eso es, así es como queremos vivir. Es que es que el hombre es digno por naturaleza, no, no, nosotros somos animales inteligentes, pero nos ha parecido una buena solución afirmar que tenemos dignidad, es decir, que tenemos un valor intrínseco con independencia de cómo actuemos, que eso fue un invento que nos costó mucho tiempo aceptarlo, Pues, si dices o no, la dignidad, una persona que obra de una manera perversa es indigna, luego no tiene dignidad. Fíjate que Santo Tomás de Aquino, la razón por la que justificaba la pena de muerte es porque consideraba que una persona que había actuado perversamente había perdido su dignidad y, por lo tanto, no había que respetar su vida. El asunto el asunto costó mucho mucho trabajo YYY en varios libros lo que me ha interesado es ver cómo la sensibilidad ética humana ha ido progresando, porque nos parece, ahora nos parecen cosas insoportables, actitudes que han sido, no solo soportadas, sino elogiadas durante durante 1000 años.
José Antonio Marina [00:35:00]:
Eso es un progreso, y ese progreso, y eso que me parecía que había que contarlo con una historia de la de un tipo distinto de creatividad, igual que la historia de la pintura, y por eso escribí una historia de la pintura con Mingote, que vamos a ver si contamos la experiencia de la pintura. La experiencia se ha ido inventando, ha ido heredando y rechazando la herencia, ha ido cambiando, ha ido, y, al final, cuando Antonio y Mingote y yo nos pusimos de acuerdo de la pintura debía terminar, debía empezar la historia de Pintura con una frase de Picasso, de he tardado toda mi vida en aprender a pintar como un niño, decir, bueno, claro, pues para para para entender esa frase y no pensar que es una tontada de Picasso, tienes que contar la la historia como un conjunto de experiencias, de cambios, de tanteos, y eso me parecía a mí que había que hacerlo en la ética y en la política, que es una parte importante de la ética.
Jeroen Sangers [00:36:07]:
Después de la moral, me gustaría hablar de lo que dice sobre libertad, que es, yo creo, que otro tema importante en relación con las adicciones. Dices que la libertad se consigue obedeciendo. Sí,
José Antonio Marina [00:36:20]:
eso llama mucho la atención. Pero, mira, ya sabes que todo el modelo de de esos 2 últimos libros es un modelo tomado de la inmunología física, es decir, nosotros tenemos un sistema muy precario, hemos heredado un cerebro que está lleno de chapuzas evolutivas, es decir, que han resuelto un problema, pero han dejado planteados un montón, y que, bueno, porque, afortunadamente, tenemos un sistema inmunitario mental también que nos defiende de la manipulación, del error, del fanatismo, sí funciona bien, pero que como el sistema inmunitario biológico de repente puede estar deprimido y, entonces, se nos cuelan todo tipo de virus mentales. Lo que caracteriza a un virus mental es una creencia falsa, pero que, cuando la ha detectado, no solo me equivoca, sino que altera mi forma de pensar, de sentir y de actuar, es decir, igual que un virus altera el funcionamiento de nuestras estructuras biológicas. Y a mis alumnas les ponía un ejemplo que yo creo que nuestros espectadores también entenderán bien. Cuando una persona piensa que es verdadero que los celos son una manifestación de amor, esa creencia no solo le ha equivocado, como si hiciera los ángulos del triángulo vive en 320, no, eso es una equivocación. Lo de los celos es que va a alterar su forma de interpretar la relación con los demás, la relación con sus parejas, van a aceptar cosas inaceptables, van a aceptar que les controlen, van a aceptar conductas humillantes, ¿por qué? Porque lo van a interpretar como demostración de amor, eso es un virus mental. Bueno, pues hay un virus mental respecto de la libertad que dice lo siguiente, todos nacemos libres, eso es falso. Eso es un concepto jurídico, es decir, nadie nace jurídicamente esclavo, pero no dice nada acerca de la libertad psicológica, 1000000 no nace libre psicológicamente.
José Antonio Marina [00:38:42]:
Entonces, el proceso de ir liberándose es un proceso largo, es un proceso que tiene que ir construyendo las las herramientas psicológicas de la libertad a las que tradicionalmente habíamos llamado voluntad, Pero la voluntad también se había colado como un virus, porque también era una facultad con la que nacíamos, ¿no? Ahora sabemos que es no una facultad, sino una serie de competencias, y que no venimos de fábrica con ellas, sino que tenemos que aprenderlas. Entonces, es, pues, por ejemplo, el la capacidad de poder fijar la atención forma parte de la voluntad, la posibilidad de inhibir el impulso forma parte de la voluntad, la capacidad de ir construyendo la memoria para tener, digamos, buenos sentimientos forma parte de la voluntad, y todo eso se va a aprender. En el momento que hemos sido víctimas del virus que dice nacemos libre, y además la voluntad la tenemos de nacimiento, no nos cuidamos de desarrollar la libertad o de desarrollar la voluntad, y entonces, clarísimamente, ni somos libres ni tenemos la herramienta voluntaria para poder serlo. Hay que 1º, por lo tanto, que detectar el problema y decir, esto se aprende, y te voy a decir cómo se aprende y en qué momento de la evolución se va aprendiendo cada 1 de los de los pasos o de los factores que influyen, 1º, en la voluntad y, 2º, en el resultado de la de la voluntad, que es el comportamiento el comportamiento libre. Bueno, yo creo yo creo que así se comprenden mejor que eso que pasa, por ejemplo, en en las adicciones, una persona que realmente no haya desarrollado la voluntad va a ser muy vulnerable, se la va a manipular con mucha facilidad, se le va a convencer, y claro, ten en cuenta la cantidad de personas o de instituciones que tenemos todos alrededor nuestro que quieren que hagamos lo que ellos quieren que haga, de manera que todos están, a veces, incluso con buenas intenciones, queriendo manipularnos, queriendo adoctrinarnos, queriendo, incluso, educarnos. Pero ahí sí me interesa destacar una cosa, la diferencia entre educar y adoctrinar es que, mientras que la educación está adoctrinando al mismo tiempo que aumenta tus capacidades, el adoctrinamiento puro te está adulterando, pero restringiendo tu capacidad de reacción, haciéndote más vulnerable todavía. Pero los mecanismos pueden ser muy parecidos, únicamente que, en un caso, el sujeto se fortalece y en otro estamos construyendo sujetos caudicantes, que esos son los que son muy propensos a caer en cualquier tipo de dependencia, no tienen recursos. La educación tiene que dar recursos a la gente para que sea capaz de enfrentarse a esas situaciones.
Jeroen Sangers [00:41:49]:
Claro, la libertad se consigue obedeciendo. José Antonio, ¿a quién te costará más obedecer? ¿A los demás, a ti mismo o a tu
José Antonio Marina [00:41:59]:
cerebro? Bueno, en realidad, tendría que decir que que a mi cerebro, en el sentido de que toda educación, lo que es es una reestructuración de tu cerebro. Es decir, cuando, por ejemplo, un un genetista te dice que cada que cada acto de aprendizaje tiene es una expresión epigenética, es decir, está está actualizando a algún quien que se ha dormido, te das cuenta hasta qué punto todo lo que tiene que ver con el aprendizaje con el aprendizaje tiene una base fisiológica. Pero claro, ahí el problema está en si soy yo quien dirijo mi aprendizaje, o es desde fuera quien dirige mi aprendizaje. Si estoy sometido a manipulación, me van a educar desde fuera, y por eso una de las características de la lucha por la libertad es voy a ver si consigo yo educar mi propio cerebro. Imagínate, una persona, una persona quiere ser escritor, bueno, lo 1º que tiene que saber es que se tiene que construir un cerebro de escritor. Bueno, eso, por ejemplo, lo vio estupendamente un buen amigo mío, que además yo creo que era la persona que tuvo una teoría más clara del acto de escribir, que era Francis Cumbrar, Francisco Umbral, que todo el mundo le consideraba que era un cronista estupendo, muy divertido y un buen poeta y muy, no, no, él lo él tenía una idea muy, muy clara de lo que era escribir. Él se dio cuenta de que, y lo explicó muy bien, que cuando decidió ser escritor lo 1º que tuvo que hacer es crearse su personaje de escritor, que eso es una manera diferente, de decir, él tomó un poco las riendas de qué tipo de ocurrencias quería que tuviera que tuviera su cerebro, es decir, que si hubiera querido ser matemático, pues hubiera tenido que tener una una memoria de matemático. Y por eso ahí sí sí interviene el la insistencia que tenemos ahora en la autoeducación, en que cada persona, desde el momento que tiene, digamos, uso de razón, sepa que se tiene que educar él mismo, que no es que le estemos educando desde fuera, que él tiene que tomar las riendas de su aprendizaje para tener cada vez más recursos autónomos para hacerse cargo de la situación.
José Antonio Marina [00:44:45]:
El
Jeroen Sangers [00:44:46]:
último tema que me gustaría explorar contigo es que separas la persona resuelta de la que claudica.
José Antonio Marina [00:44:54]:
Sí, y creo, de hecho, que la que la solución a a muchos de los problemas sociales que hay y también a los problemas personales es que sepamos, 1º, organizar una sociedad resuelta, y para eso necesitamos también unas unos ciudadanos resueltos, unas inteligencias resueltas, para que además interaccionen unos con otros. ¿Qué entiendo por una personalidad resuelta? La que avanza con decisión y lo hace, además, resolviendo problemas. ¿Qué sería una sociedad resuelta? Lo mismo, la que no se empantana en dar vueltas al mismo, a algún asunto, a destruirse, AAA machacarse unos a otros, sino que se da cuenta de que los de que los problemas son inevitables, que, por tanto, lo lo que hay que hacer es enfrentarse con los con los problemas. Ahí, por ejemplo, hay un asunto que sí me gustaría comentar, porque la importancia que creo que tiene para nuestra sociedad, también también la española, pero en general, que es la diferencia que hay al enfrentarse con los con las dificultades, con los enfrentamientos, que van a existir siempre. Siempre, unas veces nos vamos a enfrentar porque queremos cosas distintas, y otras nos vamos a enfrentar porque queremos la misma cosa en hoy para todos, pero vamos, siempre vamos a encontrar muchísimos motivos para enfrentarlos. Pero los enfrentamientos se pueden tratar en 2 formatos distintos, y esto sí me parece que es importante. Hay un formato, que es el formato conflicto, que es en que en el que está planteada la política, y en en esos últimos años, de de una manera todavía más acérrima, es el formato conflicto. Tú eres mi enemigo y voy a ver si acabo contigo.
José Antonio Marina [00:46:58]:
Nada bueno puede venir de ti, y por lo tanto, como nada bueno puede venir de ti, no discuto, no debato, no intento negociar, tú eres el malo y yo soy el bueno, a ver si acabo. Esa es la esencia de de la política como conflicto, en la cual lo que se quiere es la victoria, pero no, pero es que hay otro formato, y en ese formato tú y yo no somos enemigos, tú y yo tenemos un enemigo que es el problema, ¿qué hacemos? Vamos a resolverlo. Entonces, como ya no estoy preocupado por destruirte a ti, voy a poder canalizar esas energías para resolver el problema, así es como podemos realmente introducir una o constituir una sociedad resuelta, una sociedad que identifica bien los problemas, y luego ponga en marcha todo el talento necesario para vamos a ver cuál es la buena solución, vamos a contrastarla, vamos a tantearla, vamos a ponerla en práctica. No hay quien pueda convencerme de que los problemas sociales no tienen no tienen solución. Perfecta, seguro que no, pero pero que mejore la situación actual, sin duda alguna, vamos a tomar el problema de la vivienda. El problema de la vivienda ahora todo el mundo lo plantea como conflicto de intereses. Hay el conflicto, el interés de quien necesita una casa, hay el el interés de quien quiere forrarse con lo que tiene, hay el interés de quien no es quien quiera forrarse, pero tiene eso como una especie de, bueno, de ahorro que ha ido cogiendo. Ahí los los políticos que quieren atraerse unos a otros, bueno, esto es un bilig ahí, ¿por qué? Porque nadie ha dicho, mire, usted tenemos un problema, vamos a ver si definimos bien el problema, y lo que tiene un problema es que en el en el en en un problema puede haber derechos que entran que entran en colisión, y que no se trata de que te voy a quitar el derecho para dárselo a otro, no.
José Antonio Marina [00:48:59]:
Una buena solución significa que todos los derechos legítimos quedan parcialmente, por lo menos, satisfechas. No, pues así, eso, ese es, esa es la mentalidad resuelta, y yo creo que esa mentalidad resuelta sirve tanto para el plano político como para el plano familiar o como para el plano de las relaciones, de las relaciones humanas, a ver si podemos identificar el problema para que no nos para que no nos pase una cosa que decía Mark Twain, toda mi vida he estado lidiando con problemas, alguno de ellos verdadero. No, pues muchas veces nos estamos nos estamos no reconociendo problemas reales o entrenándonos en problemas que son problemas ficticios que que que están más mal mal planteados, que no son verdaderos, es decir, yo dedico un capítulo en 1 de estos libros a un tema muy espinoso, el el nacionalismo catalán. ¿Qué pasa con el nacionalismo catalán? Que desde que desde que aparece, y lleva ya muchos siglos, desde que aparece se ha planteado siempre en formato conflicto, voy a ver si acabó contigo. Es decir, el nacionalismo el soberanismo a veces acaba con la nación española, y la nación española a veces acaba con el soberanismo. Bueno, es que vamos a ver si entramos el problema, y el problema es que hay 3 derechos en colisión. El derecho aparte de los catalanes a decir que quieren ser independientes, el derecho de parte de los catalanes a decir que no quieren ser independientes, y el derecho del resto de la nación, que lleva muchos siglos juntos, a decir, también tendré yo algo que decís. Bueno, pues no puedo decir te quito a ti todo y porque olvídese que vale, sino el talento de cómo consigo contra una solución a a reclamaciones legítimas, pero que entran en colisión, ese es el talento, lo otro es muy fácil, así que yo creo que el el el la moraleja de de estos libros es, si somos lo suficientemente inteligentes, resolveremos los problemas.
Jeroen Sangers [00:51:15]:
Interesante. Esto cierra ciclo, como lo has comentado al inicio, sobre la importancia de llevarlo a la acción. Y yo también me gustaría volver al inicio, hemos empezado con tu infancia y me gustaría, para terminar, volver al momento a esta adolescente que descubrió que los problemas sí tenían solución. Si tuviera hoy, a los 86, escribiendo una vacuna para que nadie crezca tan inerme como crecía él, ¿qué crees que te diría?
José Antonio Marina [00:51:45]:
Pues, hombre, yo creo que sería, yo creo que los 2 diríamos la misma cosa, el hay que dejar el pesimismo para tiempos mejores. En los tiempos complicados, lo que hace falta es gente animosa, porque todos vivimos gracias a personas que en su momento fueron optimistas, cuando todos los demás decían esto es imposible, y yo sé que no, a lo mejor es posible, vamos a ver si lo vamos a ver si lo conseguimos.
Jeroen Sangers [00:52:22]:
Y antes de pasar al cuestionario KENSO, una última pregunta que te ha dejado nuestro invitado anterior, Amarna Miller, y su pregunta para ti es, ¿de qué manera reconcilias tu yo emocional con tu yo racional?
José Antonio Marina [00:52:39]:
Bueno, pues, como todo el mundo, mal. Es decir, pero yo yo creo que hay, sí hay que sí hay que ser humilde y astuto. Bueno, humilde en el sentido de que todos tenemos muchas chapuzas emocionales y astuto, porque muchas veces no podemos enfrentarnos directamente a ellas, sino que tenemos que saber buscarle las vueltas. Y la vuelta principal es un tema que no que no hemos hablado, que es una de las de los grandes instrumentos que tiene nuestro cerebro esa posibilidad de adquirir hábitos, porque cuando se adquieren hábitos se adquiere una energía suplementaria que permite hacer cosas es que sin el hábito no hubieras podido hacer. Yo había estudiado el hábito, la creatividad es un hábito, la la cobardía o la valentía son también hábitos, la pereza es un hábito, y, por lo tanto, el asunto está, voy a ver si consigo adquirir los hábitos que me permitan que me faciliten alcanzar los los los fines que quiero, en algunos, pues, en algunos casos es clarísimo, si quiero escribir bien, tengo que trabajar mucho el hábito de escribir bien, y eso cuando se lleva a la vida, pues un poco un poco lo mismo. Si no quiero salir corriendo a la 1º, pues tengo que aceptar, alcanzar un poco de de dureza o de o de o de resistencia.
Jeroen Sangers [00:54:27]:
Ok. Y para continuar la cadena, ¿qué pregunta le dejas a la próxima invitada o invitada del este podcast?
José Antonio Marina [00:54:40]:
Pues, ¿qué tal te qué tal te hablas a ti mismo? Lo del lo del lenguaje interior es un tema muy misterioso, al que yo he ido dando cada vez más más importancia, porque si nos equivocamos en el modo de de hablarnos AAA nosotros mismos, de explicarnos las cosas, de juzgarnos, como lo hagamos mal, hemos caído en una trampa para osos, es decir, es que no hay salida, porque estamos toda la vida hablándonos con nosotros mismos, de manera que de de preguntarle a eso, ¿qué tal, qué tal se habla, qué tal si habla a sí mismo? Bueno, y luego me lo dices.
Jeroen Sangers [00:55:25]:
Muy bien. Sí, pasaremos esta pregunta y te contaré la respuesta. Y con eso solo nos queda el cuestionario KENSO, preguntas rápidas que siempre tenemos al terminar esta entrevista. La 1º pregunta que tengo para ti es, ¿qué pregunta te gustaría que te hicieran más a menudo?
José Antonio Marina [00:55:48]:
Qué pregunta. Bueno, ¿qué tal profesor fuiste? Se la suelo se la suelo hacer a mis alumnos y yo no sé si me dicen la verdad. Si
Jeroen Sangers [00:56:06]:
pudieras poner un cartel gigante en tu Toledo natal, ¿qué diría este mensaje?
José Antonio Marina [00:56:15]:
Es un mensaje muy muy muy elemental. Haz que tu ciudad sea una ciudad inteligente.
Jeroen Sangers [00:56:29]:
¿Cuál ha sido el error más valioso que has cometido?
José Antonio Marina [00:56:35]:
Bueno, posiblemente, posiblemente fue dedicar 2 años al teatro, que fue clarísimamente un error, pero que luego me sirvió para muchas cosas, pero fue un error.
Jeroen Sangers [00:56:52]:
¿Con qué frase definirías tu filosofía de vida?
José Antonio Marina [00:57:01]:
Bueno, pues con una frase que, en realidad, no es no es mía, porque yo la tomé de Max Aw, Aub, que fue un escritor, un gran escritor, pero un escritor que no tuvo éxito, y que dejó una frase para su evitáceo que, bueno, que me parece una buena guía de vida. Lo que quería que pusiera en su tumba es hice lo que pude. A mí me gustaría que, pues, sí, no resolvió ningún problema, ¿no? Por ejemplo, en los temas educativos he ido de fracaso en fracaso, nadie me ha hecho caso. Por lo menos, que se me reconociera, sí, pero hizo lo que pudo.
Jeroen Sangers [00:57:51]:
¿Qué creencia tuya de a 70 años te parece hoy una insensatez?
José Antonio Marina [00:58:02]:
Bueno, posiblemente, la creencia Yo he sido megalómano toda la vida, bueno, la creencia de que todo era posible, y no, todo no es posible, pero bastante sí,
Jeroen Sangers [00:58:18]:
¿Qué le pedirías a tu cerebro si pudiera oírte?
José Antonio Marina [00:58:23]:
Bueno, es que me oye. Lo que le pido es, yo creo, la la experiencia, la mejor experiencia, creo, humana, es la experiencia de de la alegría. Es decir, la alegría es mucho mejor que el placer, es mucho mejor, no, no, la alegría es un es un sentimiento de, es un sentimiento que describía muy bien la la palabra latina, designada alegría, que era Letizia. La Letizia venía de la etus, que es amplitud. La alegría es una sensación de amplitud, de ahí que que se te ensancha todo, se te ensancha el corazón, el futuro, la cabeza. Sí, sí, no, me parece, me parecería una droga estupenda si se pudiera vender en farmacia.
Jeroen Sangers [00:59:20]:
Y la última pregunta para ti, ¿cómo te gustaría terminar esta conversación?
José Antonio Marina [00:59:26]:
Bueno, pues diciendo, oye, qué bien lo hemos pasado.
Jeroen Sangers [00:59:29]:
Pues, yo, al menos, sí, me pasaron muy bien. Ha sido una conversación muy interesante. Una casa española después de la guerra. Los adultos han bajado los brazos porque aprendieron a vivir a la defensiva sin esperar nada. En ese casa, crece un niño que respira una elección jamás dicha en voz alta. Los problemas no se resuelven, solo se aguantan. Tardó años en sacudírsela. Fue en la universidad cuando aquel joven tímido descubrió algo que le cambió la vida.
Jeroen Sangers [01:00:03]:
Muchos de aquellos problemas tenían solución, pero no para ellos. De esa grieta nació todo, medio siglo entendiendo por qué la inteligencia humana tropieza siempre en la misma piedra, y una convicción afilada libro a libro. La máxima demostración de la inteligencia no es el conocimiento, sino la acción. Quien sabe la solución y no la pone en práctica será listo, pero no inteligente. Por eso, este libro no habla del adicto como enfermo ni como culpable. José Antonio nos dice algo más difícil de tragar. Una adicción no es un problema, es la mejor mala solución que alguien encontró a un dolor que no supo resolver de otro modo. Lo que cierra el círculo no es la sustancia, es la certeza de que esta es la única salida que tengo, y por eso arrancarlo sin más no rescata a nadie, porque hay que resolver el problema por abajo.
Jeroen Sangers [01:01:05]:
Hubo un giro que él mismo no esperaba. Durante años, la moral le parecía lo viejo, lo impuesto, hasta que entendió que crear es inventar fines y que la ética es la creación más alta. Decidí qué clase de humanidad queremos ser, y de ahí una frase que lo sostiene todo. Somos animales inteligentes, pero nos ha parecido una buena solución afirmar que tenemos dignidad. La dignidad no nos viene dada, lo inventamos, Como inventamos la libertad, porque no se hereda, se aprende, educando al propio cerebro, obedeciéndote a ti mismo. Y, al final, un hombre de 86 años que dedica su último libro a su cerebro, porque es él quien lo ha escrito. Le preguntamos qué le diría aquel adolescente que descubrió que los problemas sí tenía salida, y José Antonio respondió sin dudar, hay que dejar el pesimismo para tiempos mejores. Hace falta gente animosa, porque todos vivimos gracias a que un día fue optimista.
Jeroen Sangers [01:02:16]:
Lo que nos ha enseñado hoy es algo anterior a cualquier adicción. Vivir bien no es resistir la tentación con los dientes apretados, sino convertirse en alguien capaz de encontrar mejores soluciones que la huida. Gracias, José Antonio, por enseñarnos que una adicción es una pregunta mal respondida. Por demostrar que la voluntad no se hereda, se construye. Por devolver la dignidad a quien claudica en lugar de juzgarlo, y por recordarnos, a los 86, que la alegría no es un placer, sino una sensación de amplitud. Gracias
José Antonio Marina [01:02:53]:
en vosotros.
Jeroen Sangers [01:02:56]:
¿Y tú? ¿Qué problema llevas tanto tiempo sin resolver que casi ya te parece parte del paisaje? Como siempre, terminamos con un nuevo hábito KENSO. Resuelve el problema, no la anestesies. Resuelve el problema, no la anestesies. Esta semana, elige una huida pequeña tuya, el móvil, la copa, el azúcar, la pantalla, Y pregúntate de qué problema es la mala solución. Si puedes, dale una salida mejor al problema Si puedes, dale una salida mejor al problema de debajo. Si no puedes con todo, pues dale solo por mi paso y deja que la huida espere.
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